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«La animación cuando se hace bien es un formato muy rentable y se está demostrando»
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«La animación cuando se hace bien es un formato muy rentable y se está demostrando»

Entrevistamos a Carlos Gómez-Mira y Rossana Giacomelli, responsables de Thinkwild Studios, empresa de animación que ha conseguido la nominación a los Goya con su primer corto de ficción, 'Vuela'.

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Carlos Gómez-Mira y Rossana Giacomelli son los socios y fundadores de Thinkwild Studios, la empresa tras Vuela, corto nominado a Mejor Cortometraje de Animación para los próximos Premios Goya 2021. Esta pequeña empresa madrileña, nacida en 2009, ha dado el paso a la ficción en animación llegando y besando el santo: es el primer contenido de este tipo que producen tras una larga trayectoria dedicada a la publicidad y el contenido corporativo.



Gómez-Mira ha dirigido y Giacomelli escrito y producido Vuela, un trabajo de más de dos años que esperan que sea apenas el primer paso del estudio en el mundo de la ficción. Hemos hablado con ellos sobre la inspiración de su trabajo, la sorpresa de la nominación en un año muy complicado y sus proyectos en desarrollo, que incluyen una serie de animación y más cortos en el estilo de Vuela.

 

¿Cómo habéis recibido la nominación?

Carlos Gómez-Mira: Casi me pongo a llorar. No me lo esperaba. Encima fue con suspense, porque se cortó la señal y cuando volvió salió Ana Belén diciendo «Vuela«. Y pensamos que igual estaba leyendo los candidatos, hasta que vimos que estábamos dentro de los carteles y entonces ya nos lo empezamos a creer. Una

Rossana Giacomelli: Fue muy emocionante.

Era un año bastante complicado. ¿Cómo fue el proceso de decidir presentarse?

C.G.: Cuando terminamos el corto, que fue a mediados del año pasado, buscamos la ayuda de una distribuidora, en este caso Selecta Films. Porque en realidad nosotros somos bastante nuevos en el mundillo. Selecta nos ayudó a distribuirlo en festivales y gracias a ella está teniendo esta visibilidad. Ellos mismos nos propusieron ir como candidatos a los Goya. Es verdad que es uno de los años con más cortos en esta categoría, pero es aún más una alegría.

«Una idea central de Vuela es como a veces somos capaces de hacer por otros cosas que no haríamos ni por nosotros mismos».

Y habiendo trabajado más en publicidad o eventos deportivos, ¿por qué decidís dar el paso y crear un corto de ficción?

R.G.: Eso tiene una doble respuesta. La verdad es que cuando uno trabaja para clientes del mundo de la empresa, en el ámbito corporativo o publicitario, pues estás muy encorsetado al tipo de encargo. Entonces el alma más creativa está más al servicio de las necesidades del cliente. Nuestro esfuerzo es conjugar el lado emotivo con el informativo, pero a veces son inversamente proporcionales. Así que teníamos como eso pendiente. Y luego Charlie… es que su sueño toda la vida ha sido este, ahora te contestará él…

C.G.: Sí, sí. Nosotros siempre hemos tenido puestas las miras en poder realizar contenidos propios de ficción. En contar historias, porque es nuestra pasión. Lo que pasa es que cuando tienes un estudio y necesitas ganar dinero para mantener las nóminas, pues muchas veces te queda poco tiempo para poder abordar este tipo de proyectos. Lo enfocamos como una muestra de que podíamos realizar ficción de calidad y que sirviese para intentar abrirnos camino en un nuevo mundo, que sería el de generar contenidos de ficción propios.

Vuela

No va a ser vuestro último corto.

C.G.: No, no. Queremos que sea el primero de muchos. Es lo que mejor se nos da y lo que más disfrutamos.Si gracias a la nominación conseguimos tener visibilidad y que la gente apueste por nosotros y nos ayuden a coproducir los proyectos que tenemos en cartera esperando financiación, pues nosotros encantados.

En el caso de Vuela hay un homenaje a Pixar en el tratamiento de la depresión y reflejar el proceso de madurez.

C.G.: Más que homenaje es una clara referencia a Píxar porque es un referente. Nos encanta lo que hace y el mismo que pone en sus películas. El tema de la discapacidad lo queríamos tratar. Un pájaro que no puede volar ya te crea una empatía bastante fuerte. Era una forma de que el espectador sintiese simpatía desde el principio por el personaje.

Pero más que la madurez te diría que lo que trata el corto es que aunque te sientas apartado de la sociedad o aunque estés sumido en una depresión porque crees que no puedes ayudar a nadie… el que aparezca una persona más vulnerable que tú de la que tienes que cuidar porque sin ti no va a salir adelante… eso es una razón muy poderosa para seguir. El mensaje, que yo creo que es muy poderoso, es que todos somos útiles. Siempre hay alguien que necesita nuestro amor y nuestra ayuda y eso es una razón para seguir viviendo.

«En la animación en España hay muchísimo talento, solo hay que ver la cantidad y la calidad de las obras que se han presentado este año a los Goya»

R.G.: Hay una idea que nos inspiró y que me gustaría añadir. Surgió un día hablando porque yo tengo cuatro hijos. Y es que por los hijos eres capaz de hacer cosas que no harías ni por ti mismo. Eso es lo más bonito de Vuela. El hecho de que a veces seamos capaces de hacer por otros cosas que no haríamos ni para nosotros mismos. Te puede inspirar y motivar que alguien te necesite.

Por cierto, la referencia a Calimero…

C.G.: Es un clásico. A mi me encantaba de pequeño. Así que me hacía gracia que si uno de los personajes iba a ser un pollito pequeñito tuviese un huevo en la cabeza.



¿Tenéis ya pensado el siguiente proyecto de animación, entonces?

R.G.: Tenemos idea de dos cortometrajes. Uno muy vinculado a los sueños y las vocaciones y cómo debemos seguirlas. Y otro vinculado a la cocina que también estamos explorando la posibilidad de convertirlo en algo más. Un programa de corte infantil vinculado a los fogones, las familias, las recetas…

C.G.: Eso es. El corto sería como el piloto de esa futura serie de animación que creo que puede ser muy chula y muy bonita.

"La animación cuando se hace bien es un formato muy rentable y se está demostrando"

R.G.: Sí, una serie para la que estamos buscando socio. Porque a pulmón, como ha sido con Vuela, es muy difícil. Al margen de la ayuda de la Comunidad de Madrid, sin la que habría sido imposible, no hemos tenido ninguna. Los proyectos de animación son un esfuerzo que implica muchos profesionales y muchas horas, y es un trabajo que hay que pagar.

Llegando desde un mercado para la animación que no es el de la ficción, ¿cómo veis el panorama de la animación en España?

C.G.: Hay muchísimo talento, solo hay que ver la cantidad y calidad de los cortometrajes que fueron candidatos al Goya. Había obras de una calidad increíble. Lo sorprendente es ver luego lo difícil que es sacar un largometraje de animación en España, que lo hemos visto con solo una nominada en su categoría. Y fíjate que el año pasado tuvimos Klaus y Buñuel en el laberinto de las tortugas. Es muy complicado. Se debería apostar un poco más por este formato porque cuando se hace bien es muy rentable, como se está demostrando.

R.G.: Muchos proyectos se van al extranjero a buscar la financiación y luego por porcentaje esa película, aunque creativamente sea española, no se puede presentar como tal. Es talento español que se ha tenido que vender al mejor postor, pero la película aparece como de otro país porque aquí no encontró el apoyo que necesitaba.

¿Y veis viable una vida comercial para los cortos en sala, como la que pueda tener cualquier largometraje?

C.G.: Estaría genial, la verdad. Es una fórmula a explorar muy interesante. Porque también se han hecho películas que en realidad eran la unión con una excusa argumental de varios cortos. Como Relatos salvajes, o ahora mismo Historias lamentables, de Javier Fesser. En animación se le podría dar vida comercial a muchos cortometrajes de esta manera, incluso uniendo varios de autores diferentes.

 

Jose A Cano (@caniferus)

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