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Vivir sin permiso: sólo quiere ser un culebrón, y es una pena
6 min

Atención, spoilers

La primera secuencia de la segunda temporada de Vivir sin permiso es una declaración de intenciones. Se rinde y entrega las armas. Dice adiós al thriller para siempre y se entrega al culebrón. El personaje de Mario Mendoza (Álex González), vuelve de la muerte tras verlo caer por un acantilado en el último capítulo de la entrega anterior. Aparece con nombre falso y retirado como un monje que trabaja la huerta de un monasterio portugués. La policía española lo localiza porque una jueza instructora de atuendo motero se ha desplazado hasta allí para convencerlo de que declare contra su exjefe, Nemo Bandeira.

La primera temporada tenía un problema: no se decidía si ser toro o torero. La segunda no tiene dudas. Es un culebrón que se disfraza con trucos de thriller pero ha dejado atrás cualquier intento de contar algo sobre el narco en Galicia o utilizar a unos personajes que empezaron fuerte pero se acabaron diluyendo durante sus 13 primeros episodios.

De hecho, la anterior tanda de episodios descarriló al matar personajes con nulos efectos dramáticos, introducir otros nuevos de forma algo ridícula o reflejar problemas serios del mundo real de forma excesivamente frívola y poco verosímil, tal que la drogodependencia o la corrupción política. Las comparaciones con Fariña eran odiosas, porque además la serie basada en el libro de Nacho Carretero podía permitirse ciertos lujos que Vivir sin permiso no: los espectadores ya saben que la historia de Laureano Oubiña o Sito Miñanco es real, así que no tiene por qué parecerlo.

 

Potencial desperdiciado

Vivir sin permiso tiene todos los mimbres para hacer una serie de mucha mejor calidad que la que finalmente estamos viendo. El reparto, al menos en su vertiente veterana, es espectacular, pero José Coronado, Pilar Castro o Luis Zahera tienen que poner mucho esfuerzo para defender las tramas que les otorgan a sus personajes. En cuanto a Álex González, los bandazos tan tópicos de su personaje hacen difícil que pueda darle consistencia, ya que tiene que ser un buen chico pero malote y estar siempre en el centro de algún triángulo amoroso.

La vía del culebrón, con su drama impostado, sus situaciones inverosímiles no solo por lo que ocurre si no por cómo está contado, solo consigue expulsar al espectador

La base literaria, con el libro de relatos de Manuel Rivas, da una premisa interesante para un thriller, con un capo del narcotráfico enfrentándose al alzheimer. Y el nivel de producción es el habitual que despliega Aitor Gabilondo, y que ya vimos en El Príncipe. La moda de la temática narco habría permitido una serie de acción con crítica social con mucha más libertad de movimiento que la mencionada Fariña, sujeta a los finales de la vida real para sus personajes. El discurso de clase, presente en cualquiera de las series citadas o en la reciente Hache, se diluye cuando deciden trasladar al personaje de Lara (Claudia Traisac) a la finca familiar. Y eso que ya estaba tratado de forma bastante superficial en un primer momento.

La vía del culebrón, con su drama impostado, sus situaciones inverosímiles no solo por lo que ocurre si no por cómo está contado, solo consigue expulsar al espectador de lo que está contemplando. La escena en la que la hija de los Bandeira seduce a dos operarios de un concierto para, supuestamente, hacer un trío, es tan tontorrona que parece que los actores no se crean lo que están diciendo. Y no es necesario para mostrar que Nina (Giulia Charm) está destrozada por la muerte de su prometido si luego la van a sacar llorando desconsolada y medio minuto después todo ese planteamiento de igual porque el personaje vuelve mágicamente de la muerte.

Puestos a hacer sangre, el acento mexicano impostado de Waitling y Criado es de juzgado de guardia. Los responsables de la serie sabrán por qué la decisión de dos actores españoles forzando un acento que ni es el suyo ni saben imitar -si no, comprueben como cambia la pronunciación de Waitling conforme avanzan los capítulos de la primera temporada-. Y frente a la aparente elaboración que tenía el entramado empresarial de los Bandeira en los comienzos, tomado directamente del libro de Rivas y de las noticias, el modus operandi de los presuntos narcotraficantes latinoamericanos parece una parodia de Narcos o La Reina del Sur que no ha acabado de cuajar.

 

Quizás, quizás, quizás

El problema no es tanto convertirse en telenovela, que puede ser legítima si se asume plenamente, como la tendencia de la serie a presentar las secuencias y giros de guión como algo legítimo y relevante. Quizás si con el personaje de Berta querían homenajear al libro de Pérez-Reverte y sus adaptaciones televisivas deberían haberlo subrayado más a lo loco -o con una actriz mexicana-. Quizás si la muerte y resurrección de Mario se produjesen de manera menos artificiosa no chocarían tanto ni serían tan previsibles. Quizás si no hiciese falta inventar tratamientos milagro para Nemo o no se hubiese desperdiciado la trama de las dudas morales y el miedo de su neuróloga el tratamiento de la enfermedad degenerativa sería más efectivo. Quizás si no pareciese que el Ferro de Luiz Zahera está haciendo otra serie, en la que no se lo desperdicia como secundario y se mostrase la violencia y la ambivalencia de su personaje de manera realista.

Por supuesto esto no invalida que Vivir sin permiso sea una serie perfectamente disfrutable para quien sepa lo que está viendo. Ni tampoco implica que el trabajo que hay detrás no sea más que profesional y notable, solo faltaba. Simplemente se trata de lamentar que, existiendo mimbres para una serie con un discurso más profundo y transformador, se pierdan porque tarde en decidirse sobre qué tono piensa usar, y cuando finalmente lo haga sea con la peor opción y en el peor momento.

 

José Antonio Cano (@caniferus)

‘Vivir sin permiso’ está disponible online en la plataforma Netflix.

7 comments

  • Kamahl

    A mi lo que más me jode es, que todos los aceites gallegos son secundarios, todos. Y forzados a hablar en castellano cuando a más de uno se le nota que no es así lengua habitual

  • Es una verguenza el guión de esta serie, los primeros capitulos resultaron bastante interesantes, luego pareció más una novela venezolana, demasiado drama y un guión sumamente estúpido y poco creíble, una completa basura y perdida de tiempo!

  • Más allá de que no está contada bien argumentalmente, no puedo creer que hayan incluido al maltrato animal. Primero ahogando a un perro y luego matando a un caballo a golpes, viéndolo sangrar…ese fue mi final de la serie.

    • Daniela

      Me pregunto si esas escenas fueron falsas, el perro ahogado se veía bastante real. 😔

  • Pues sinceramente, a mí me ha gustado «Vivir sin Permiso». Yo no sé vosotros, pero yo veo las series para entretenerme, para disfrutar, para reír. La primera temporada me parece prácticamente de sobresaliente. La segunda, estoy de acuerdo con vosotros en que es algo más superficial, más «telenovela» como habéis mencionado algunos. Sin embargo, la serie para mi tiene un notable alto.
    El personaje de «Ferro» es sencillamente fascinante. Coronado…qué podemos decir de él? Sublime una vez más. Y Álex González quizás se vea algo perjudicado por la razón de que su papel va variando según la situación de la trama. Quería apuntar que el acento de Criado me parece sublime. Tengo amigos mexicanos y dan fe de que el actor lo hace notoriamente bien. No es un gran actor, pero se nota que ha estado trabajando en cómo manejar un acento tan difícil como es el mexicano.
    Esto es simplemente una opinión.
    Un saludo.

  • Noite

    Completamente de acuerdo con el autor. Es una pena que una serie con tan buenos mimbres termine quedándose en la mediocridad. El planteamiento inicial es espectacular. El movimiento al lado oscuro del personaje de Mario y su conspira para alcanzar sus ambiciones.

    El personaje de Lara me parece el peor. No está a la altura del resto. No sé si por la actriz o por sus diálogos de serie adolescente. Contrasta demasiado con la profundidad de Nemo o de Ferro (en mi opinión los mejores). Es un personaje que podía competir con Nemo en cuanto a desarrollo. Me pasa parecido con Carlos y su pareja… aunque el papel de carlos me parece también brillante en ocasiones). Nina me parece que mejora según avanza la serie y las temporadas.

    Me desconcierta el tema de las edades: Nemo 60, Lara 25, es decir, que Nemo tenía 35 cuando estaba con su madre… demasiado mayor para las imágenes de juventud ¿no?

    Y la segunda temporada… un principio penoso… a los Assesins’ Creed, con un Mario spiderman…. Va mejorando según avanza, pero el principio, la jueza, el papel de Mario, … todo demasiado forzado y simplón.

    Una pena, pero una gran idea y recomendable.

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