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La unión de distribuidoras independientes, nuevo espacio para la defensa del «otro» cine español
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La unión de distribuidoras independientes, nuevo espacio para la defensa del «otro» cine español

La asociación Próxima es la tercera gran organización de distribuidores estatal, y viene a "tener voz y voto" en las decisiones del sector

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Las distribuidoras españolas más pequeñas se organizan en grupo para hacerse más fuertes. 15 empresas se han unido en Próxima, una nueva asociación que pone en común las posiciones y el trabajo de compañías dedicadas a llevar a los cines del país algunas de las películas más arriesgadas del panorama cinematográfico. Entre ellas, las que se han encargado de traer dos películas españolas ganadoras en Cannes (Liberté y Lo que arde) y las que dan salida al «otro» cine español, esos proyectos hechos con bajos presupuestos y sin tantos recursos para llegar al público.

La llegada de Próxima establece una importante tercera pata del movimiento asociativo en la distribución de cine a nivel estatal, representado hasta ahora por dos grandes organizaciones: una de las principales multinacionales del sector (FEDICINE) y otra del cine independiente (ADICINE), con empresas en la franja «media» de recursos como Filmax, Tripictures, Wanda o Vértigo. Ahora otras como Márgenes, Elamedia, Numax o Begin Again crean un espacio conjunto para defender la difusión de aquellas películas en versión original más alejadas de los grandes circuitos.

La imagen de marca de la asociación Próxima. Fuente: Próxima

Silvia Lobo García, distribuidora en Elamedia y presidenta de Próxima, explica a Cine con Ñ que las conversaciones para crear la habían empezado hace dos años en torno a las ayudas públicas a la distribución, pero no fue hasta el período de confinamiento causado por el coronavirus cuando tuvieron algo más de tiempo para concretarla. «Hemos podido retomar este diálogo y darle una forma más grande para plantear las problemáticas de la distribución en general y en particular de la del cine más arriesgado, de directores emergentes o de óperas primas«, asegura la presidenta.

Todas las empresas que forman Próxima comparten una realidad: el poco y complicado espacio de comercialización que tienen sus películas en España. Unir fuerzas y dialogar ha sido el camino para buscar mejoras ante esa situación. Desde la asociación primero quieren impulsar estudios y análisis que, a partir de la recolección de datos, les permitan hacer «un mapa» de la situación particular de la distribución de cine independiente y de autor en España para luego plantear demandas a otros agentes del sector. «Nos interesa estar con voz y voto en los debates», resume Lobo.

La intención es, por tanto, poner sobre la mesa distintas reivindicaciones y líneas de trabajo que sirven para dar más espacio a ese tipo de cine. Lobo cita a Cine con Ñ varios temas sobre los que actuar: una nueva organización para los plazos de comercialización de las películas (ahora mismo reguladas a un año después de su estreno o cuatro meses para plataformas), revisar si se pueden hacer acuerdos «paquetizados» con distintos estamentos o introducir mejoras, por ejemplo, en la obligatoriedad que tienen las televisiones de invertir un 5% -o 6% en caso de las públicas- en producción audiovisual.

Fotograma de ‘Lo que arde’, de Oliver Laxe

Otro de los problemas principales es la poca capacidad de promoción que tienen estas compañías en comparación con las majors internacionales. Los estrenos en salas que presentan, con pocos cines por las limitaciones de la V.O (Versión Original), quedan muchas veces sepultados por los grandes estrenos comerciales. Además de promocionar estrenos o premios desde la asociación, entre los socios de Próxima también hay una «intención clarísima» de coordinación interna para, por lo menos, «dejar espacio en prensa y pantallas» entre los distintos filmes que tengan.

 

Las reivindicaciones de las distribuidoras para el cine español 

En cuanto al cine español en particular, Lobo define el diseño del sistema de ayudas como «una anomalía absoluta» comparada con el que tienen el resto de producciones europeas que llegan a España. «El cine español tiene una dotación pública en producción (ayudas generales, selectivas y experimentales), y la cadena de valor finaliza ahí», asegura la presidenta, que echa de menos más apoyos a la promoción o a la venta internacional de las películas. «Si luego no lo vas a promocionar, no lo apoyes en un primer lugar, porque estás generando unas expectativas impresionantes en los productores. Es necesario un cambio», dice la distribuidora.

En ese sentido, en Próxima quieren trabajar con el Instituto de Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) por el «replanteamiento de las ayudas existentes o de la generación de una nueva línea con una dotación particular para este tipo de cine» en el que Lobo asegura que también habrá «un apartado específico para el cine español». Los representantes de la asociación están trabajando en una reunión próxima con el ICAA para empezar a trabajar en esa línea y empezar a presentar datos al Instituto de la situación real de este tipo de películas.

Arturo Tena (@artena_)

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