Estás leyendo:
Una ventana al mar: última oportunidad en islas griegas
5 min

Una ventana al mar: última oportunidad en islas griegas

Pese a lo irregular de su ritmo en la parte final, queda como una película de interés con dos actores que justifican la historia

una-ventana-al-mar-cine-con-ñ

Una ventana al mar es coherente desde el primer fotograma. El film se abre con un plano medio por detrás de Emma Suárez mirando hacia la ría desde el puente colgante de Portugalete. El segundo, un general que enmarca esta icónica construcción, confirma el contexto inicial, tanto físico como psicológico. María, el personaje de Suárez, se encuentra en un contexto frío, gris. A través de una sucesión de imágenes sin diálogo se nos presenta el drama de la protagonista, a quien diagnostican un cáncer terminal. Con estos ingredientes, la cinta de Miguel Ángel Jiménez comienza a construir un relato de conflicto interno que habla sobre la elección acerca del final y las oportunidades inesperadas en las postrimerías de nuestro trayecto.

Tras presentar a los diferentes personajes que acompañarán a la inconmensurable Emma Suárez, la trama se traslada a Grecia por medio de la elipsis, uno de los recursos más (y mejor) empleados en la producción que nos ocupa durante los primeros dos tercios del metraje. María decide acompañar a sus amigas a tierras helenas en un viaje que suena a despedida. A través de una serie de diálogos concisos se nos plantean el resto de piezas del juego: María tiene familia, pero ella misma admite su carácter temeroso y alejado del riesgo en las determinaciones que ha tomado en su vida. La presencia de su (ex) marido planea durante los primeros compases, pero nunca se llega a explicar -lo cual es de agradecer- la relación pasada con ella. Solo sabemos que ya no está.

Partiendo de este punto inicial en la construcción del arco dramático, la acción cambia en el momento en el que María empieza a adueñarse de sus decisiones. Huyendo del trayecto habitual, anima a sus amigas a viajar a Nisyros, una (espectacular) isla en la que la introspección toma el control del relato al optar por no volver a Bilbao y explorar la isla, al mismo que se explora a sí misma. Llegados a este momento, ya están todas las fichas de Una ventana al mar en el tablero: conocemos a Stefanos (Akilas Karazisis), un veterano pescador al que le piden que les lleve a la mencionada Nisyros.

Si en un primer momento los derroteros de ambos personajes quedan confirmados por planificación -el director fragmenta la acción y filma dos planos medios de María y Stefanos mirándose-, la química entre ambos intérpretes acaba por confirmar las intenciones del guion. Miguel Ángel Jiménez refuerza la idea a través de ciertos trucos efectistas pero cumplidores -suelen aparecer varias parejas jóvenes disfrutando del amor en algunos encuentros entre los personajes de Karazisis y Suárez-, los cuales quedan completamente justificados viendo cómo están los intérpretes principales en pantalla.

Emma Suárez, una clásica del cine español -y de los ambientes vascos desde Vacas (1992), de Medem-, es obviamente la verdadera cabeza de cartel, pero la réplica que le ofrece su homólogo heleno es sencillamente preciosa. Este canto a un último amor maduro funciona gracias a ellos, y el espectador puede sentir las dudas, los deseos y la visión de la pareja. Sin embargo, y en oposición al buen ojo con respecto a los protagonistas, quizás Una ventana al mar no acierta de forma tan rotunda con los secundarios, estando algunos de ellos -Gaizka Ugarte, por ejemplo, quien interpreta al hijo de María- más forzados, fuera de tono.

Parece que el cine se ha abonado a los paisajes griegos para hablar (entre otras cosas) del amor en su etapa adulta: ocurría con la famosa pareja de Celine (Julie Delpy) y Jesse (Ethan Hawke) en Antes del anochecer (2013), con los pretendientes de Meryl Streep en Mamma mia (2008) o, hace ya más décadas,  Shirley Valentine (1989), película en la que una mujer madura deja su hastiada existencia y se marcha a las islas griegas, donde un habitante local comenzará a cortejarla.

En cuanto a la puesta en escena, el director opta por filmar planos muy estéticos, prácticamente salidos de una galería de fotografía. Aunque es una postal de presentación de la isla, acierta al no caer en el reportaje turístico de otros filmes . Los detalles -tanto de los propios actores (las manos) como del entorno (la famosa “ventana al mar”)- están presentes a lo largo de toda la narración, lo que tiene un doble efecto: aunque es un estímulo poderoso en lo visual, considero que pueden llegar a lastrar el ritmo -sobre todo en la parte final- de la cinta, lo que provoca el riesgo de desconexión por parte del espectador, quien no tiene otro recurso al que asirse.

El citado recurso de la elipsis -que, sin hacer spoiler, cierra perfectamente la trama- podría haberse llevado más lejos en el último tercio de la película, en el que el ansia por contarlo y mostrarlo todo -entendible, teniendo en cuenta los parajes que se fotografían y los actores principales que los pueblan- puede llegar a hacer mella.

En definitiva, Una ventana al mar es un estreno de interés, con dos grandes actores protagónicos que justifican la historia (y la entrada), pero que no llega a establecerse como una obra más notable por lo irregular del ritmo hacia la parte final. Sin embargo, quien quiera salir de su realidad y recorrer esta intimista y estética introspección en Nisyros saldrá de la sala con, al menos, una experiencia más en su haber. Justamente, esa es una de las mejores partes de ir al cine.

Jorge Dolz (@J_dolz)

1 comment

  • La película parece un canto al descubrimiento de nuevos afectos sin tener en cuenta la edad. Y eso rompe el estereotipo tan extendido de que el amor es un sentimiento que solo incumbe a la juventud. En ese sentido, el mensaje ya es valioso en sí mismo. Habrá que comprobar que la exposición de ese mensaje no caiga en otro estereotipo igual de extendido: un romanticismo empalagoso. Pero creo que siento la protagonista la genial Emma Suárez, no correrá ese peligro. Gracias por la reseña.

Dejar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Input your search keywords and press Enter.