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Turno para comedias con crítica social y política en el Zinemaldia
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Turno para comedias con crítica social y política en el Zinemaldia

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Después de la tormenta mediática de grandes eventos españoles (Mientras dure la guerra, La trinchera infinita y Vida perfecta), llegan jornadas sin tanto bombo para nuestro cine en San Sebastián. Eso no significa que haya llegado la calma o que no estén pasando otras propuestas estatales por el Festival; hay otras películas que no están tan en el foco, pero a las que vale la pena prestar atención en su paso por Zinemaldia. Han hecho acto de presencia por el certamen dos nuevas comedias de sátira social y política, además de un documental experimental desde Zabaltegi-Tabakalera. Vamos a repasarlas.

 

La odisea de los giles

Se presenta hoy en San Sebastián la coproducción hispano-argentina La odisea de los giles de Sebastián Borensztein (Un cuento chino), basada en la novela La noche de la Usina de Eduardo Sacheri. Un film “recontra” argentino, aunque con una trama universal: estafados con el estallido del ‘corralito’ bancario de 2001, un grupo de vecinos humildes traza un plan para hacer justicia y recuperar su dinero.

Destaca, in primis, su reparto de primer nivel y muy conocido para el gran público, con la presencia de Ricardo y Chino Darín, Luis Brandoni o Verónica Llinás. Un ingrediente que ha contribuido a su éxito en taquilla en Argentina, con más de un millón y medio de espectadores desde su estreno en agosto.

La odisea de los giles es una comedia social que, sin embargo, no busca la carcajada fácil y constante. Los momentos de humor están explotados justo “en los lugares en los que hay posibilidad de que haya humor”, como apuntó su director en la rueda de prensa matutina. En este sentido, el contexto social en el que está ambientada la cinta aporta matices interesantes y es que “el humor, cuando se desprende de situaciones dramáticas, funciona como bálsamo”, tal y como sentenció Ricardo Darín para rematar la intervención de Borensztein.

En síntesis, se trata de una película amena y entretenida, pero canónica y previsible en su estructura narrativa, a la vez que poco apasionada en momentos que debiera serlo. Eso sí, su mensaje lo traslada de forma nítida: si los humildes se unen pueden hacer justicia y recuperar lo que es suyo. Y sobrevuela, inevitable, el paralelismo con la crisis económica y social por la que atraviesa hoy en día Argentina. Lo enunció de forma sutil Luis Brandoni: “es la historia que nos tocó vivir, que nos toca vivir”.

 

Agur, Etxebeste!

Hace 14 años, el cine vasco tuvo uno de sus mayores éxitos comerciales en euskera con Aupa Etxebeste! (2005), una comedia costumbrista y local con toques de humor negro que conquistó al público. Ahora llega su secuela, otra vez con Telmo Esna y Asier Altuna al frente: Agur, Etxebeste (2019), que vuelve a las vicisitudes de la misma familia. En este caso, Patrizio Etxebeste (Ramón Agirre), implicado en temas de corrupción, se ve obligado a dejar la alcaldía en las inesperadas manos de su mujer (Elena Irureta), que empieza a cambiar las cosas de verdad en el pueblo.

Agur, Etxebeste tiene una sencillez local, un buen sentido del ritmo y unos personajes entrañables que la hacen a ratos agradable y nunca irritante. Pero no funciona en ningún caso como sátira política y social, donde se queda en un nivel totalmente inocuo y repetitivo. Lo mejor de la comedia es poder disfrutar con ella de algunos de los intérpretes vascos más talentosos del panorama. Entre ellos hay que destacar aquí a la gran Elena Irureta, que levanta cada escena con su presencia. 

 

Urpean, lurra

Comedias sociales a parte, ha habido tiempo para acercarse también -por fin- a la Sección Zabaltegi-Tabakalera del Zinemaldia. Es la parte más especial de San Sebastián; donde se proyectan las propuestas menos convencionales del Festival. Una de ellas era sin duda Urpean, lurra, un mediometraje documental que ha dirigido, escrito y fotografiado la creadora Maddi Barber, especializada en este tipo de propuestas artísticas experimentales y una vieja conocida de Tabakalera. Esta vez se ha centrado en lo que ocurrió hace 20 años con la construcción del pantano de Itoiz en Navarra, que se inundó  y provocó uno de los desastres más grandes en la zona, con la destrucción de reservas naturales y pueblos. La propia Barber es originaria de uno de los asentamientos que sí se salvo de Itoiz.

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Barber da muestras de conocer bien por dónde se está moviendo y qué teclas audiovisuales tocar para transmitir el duelo, el trauma y la curiosidad enigmática por saber qué pasó con una tierra que sigue existiendo aunque esté sumergida. Es especialmente hábil en mezclar relatos oníricos con todo el material de archivo con el que ha podido contar. Si bien Barber pierde conexión con el espectador en tramos contemplativos demasiados largos, mantiene viva la reflexión y denuncia que quiere transmitir desde Itoiz.

 

Arturo Tena (@artena_) y Fabio Cortese (@fcsanabria)

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