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Sordo: una película felizmente diferente
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En 1944, con la Segunda Guerra Mundial acabando y la esperanza de una intervención estadounidense contra Franco en el horizonte, los guerrilleros opositores al régimen, conocidos como maquis, empezaron a planear y ejecutar acciones de sabotaje en el norte de España. Sordo, la segunda película de Alfonso Cortés-Cavanillas, empieza siguiendo a uno de estos grupos. Anselmo (Asier Etxeandia), uno de estos maquis, perderá la audición después de una explosión intentando volar un puente. Lleno de miedo y dudas, con sus facultades mermadas y el ejército siguiéndole los pies, Anselmo luchará por sobrevivir.

Alfonso Cortés-Cavanillas, a partir del cómic de David Muñoz y Rayco Pulido, envuelve en códigos del cine del oeste esta épica historia de supervivencia ambientada en la postguerra civil (para los de la “otra vez la guerra civil”, decir que aquí es poco más que telón de fondo, y buena suerte buscando otro que sea tan reconocible y se acerque a su potencial dramático). En Sordo conviven el western clásico de John Ford con el moderno de Peckinpah y Leone, sin quedarse en el tributo impersonal. El tratamiento del sonido hace que sintamos lo mismo que el protagonista y nos mete en la historia y en su angustia y miedo. Daniel Rodrigo, responsable del sonido, hace que escuchemos el silencio.

Sordo es una película diferente antes incluso de sus propuestas formales. Producida de forma autónoma desde La caña brothers, su lanzamiento es la culminación de un proceso que inició en 2010 cuando el director se hizo con el cómic. Su misma existencia es una prueba más de que en el cine español se pueden hacer cosas distintas y de gran calidad. Además de un trabajo excelente en el sonido, que está en la base de la propuesta del film, también destaca la fotografía de Adolpho Cañadas y el trabajo de vestuario y maquillaje para reproducir la época. Asier Etxeandia hace un fantástico trabajo en un papel muy exigente y lidera un talentoso reparto en el que también encontramos a Marián Álvarez, Aitor Luna, Imanol Arias, Hugo Silva, Olimpia Melinte y Stephanie Gil.

Y aunque el tramo final no esté a la altura de sus más que notables primeros minutos, la película llega con fuerza a la línea de meta gracias a su gran factura técnica y al buen trabajo de un reparto de mucha calidad. Los bellos paisajes de Cantabria se ponen al servicio de una historia épica que enfrenta al ser humano a la supervivencia, y pone sobre la mesa el problema de la incomunicación y sus consecuencias. La decisión de contar esta historia como un western hará las delicias de los amantes del género y quizás consiga que quienes no tienen especial interés en él cambien de opinión. En cualquier caso, Sordo es una película vibrante, llena de acción y de emociones fuertes que mantiene un buen nivel incluso en la menos redonda parte final.

Alfonso Cortés-Cavanillas y el equipo de La caña brothers han creado una película que derrocha amor al cine y a su historia. Solo el hecho de haber sacado el proyecto adelante a lo largo de tantos años ya es en sí mismo meritorio. Sordo revisita nuestra historia desde una apuesta formal bastante diferente a lo habitual, exhibiendo un gran aparato técnico y con un reparto de primer nivel. Una película felizmente diferente.

 

Carlos Pintado Mas (@CarlosPM76)

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