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Sentimental: la estrechez de la pareja tipo al descubierto
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Vuelve Cesc Gay a la gran pantalla. Regresa para seguir tejiendo historias con el hilo conductor que recorre toda su filmografía: el de la reflexión sobre los vínculos sociales, siempre con la intención de desvelar nuestras convenciones e imposturas. Cuando los castillos de naipes sobre los que se construye nuestra cotidianidad se tambalean, ahí aparece el bueno de Cesc para filmarlo, con dosis medidas de sarcasmo y caras conocidas. La vida es más compleja de lo que parece, como avisa la canción de Jorge Drexler que acompaña los primeros compases de Sentimental.

En su nueva propuesta, el director catalán se enfrenta nada menos que a la institución de la pareja. Se acerca a la relación que conforman Julio y Ana (Javier Cámara y Griselda Siciliani), un vínculo que tras muchos años se ha ido consumiendo y ha sucumbido a la rutina. Un mínimo cambio en esa inercia ya supone una fuerte discusión, aunque solo se trate de invitar a cenar a los vecinos de arriba, Salva y Laura (Alberto San Juan y Belén Cuesta). Estos forman, en cambio, una pareja más dinámica y abierta -en especial en el terreno sexual- y el choque de modelos obligará a Julio y Ana a sincerarse, en primer lugar consigo mismos.

 

Un dios sentimentalSentimental

Para imaginar el tipo de película de la que hablamos es imprescindible referirse al plano formal. Sentimental es la adaptación de la obra Los vecinos de arriba, debut en el teatro del propio Cesc Gay. Como en la pieza original, la acción de la película se concentra en un mismo piso y en única noche, con lo que el diálogo y el gestus actoral pasan a primer plano. Los recursos estrictamente cinematográficos son sutiles y se juegan en la composición de planos y el uso de espacios. 



Un dios salvaje de Reza-Polanski es la referencia más reciente que viene a la cabeza, con la que Sentimental comparte idéntico origen y factura formal. La diferencia más palpable entre ambas está en el trasfondo cultural: es inevitable conectar de manera más natural con los intercambios que mantienen las parejas de Barcelona, antes que con las de Nueva York. Sin duda, Cesc Gay refleja en el film una pregunta que sobrevuela a una parte -seguramente sesgada por edad y clase- cada vez más amplia de la sociedad española: ¿Qué hacemos con los límites del modelo de pareja tradicional?

Sentimental ofrece una respuesta a partir de dos ingredientes típicos del psicoanálisis como son el humor y el sexo. Si la risa del espectador está garantizada por las circunstancias y encontronazos en los que se ven envueltos los protagonistas, el sarcasmo mordaz del personaje interpretado por Javier Cámara esconde algo más. Es una suerte de refugio, de coraza, para no afrontar la endeble salud de su relación de pareja. Para no comunicarse ni escuchar ese tipo de cosas que de verdad importan.

 

Una masculinidad en cada manoSentimental

El realizador catalán se maneja como pez en el agua en la caracterización a nivel de género de sus personajes. Ya lo demostró en Una pistola en cada mano en la que exponía hasta ridiculizar la falta de comunicación y empatía como elementos centrales de la masculinidad. Una película que en 2012 -¡en 2012!- ya retrataba con ingenio la cantinela del not all men.

En segundo lugar, el sexo. Un tema que, más allá de ruborizar e incomodar a Julio y Ana, sirve como espita y desencadenante de su catarsis como pareja. De una parte, la falta de deseo como indicador de tedio en la relación y, de otra parte, como catalizador de muchas otras frustraciones vitales que, una vez abierta la Caja de Pandora de nuestro inconsciente, van emergiendo. Nada que ver con la actitud de los vecinos frente al sexo: “A veces hay que perder el control, dejarse llevar”, repite un convencido Alberto San Juan.

En el último tramo, la vis cómica de Sentimental da paso a una verdadera terapia de pareja. Y, como ya ocurriera en En la ciudad, Cesc Gay opta por un final abierto. Una noche de asilo (vuelve a sonar Drexler) y luego ya veremos. Como si el director catalán quisiera decirnos que la trama es más importante que el desenlace: que lo que queda abierto es la discusión sobre el tipo de pareja, que no hay una fórmula más válida que otra y que, en cualquiera de los casos, el combustible para una travesía larga es la comunicación y la expresión de los deseos. Podrán gustar más o menos, pero las películas de Cesc Gay son de las que no dejan indiferente.

 

Fabio Cortese Sanabria (@fcsanabria)

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