Estás leyendo:
«No quería copiar a Buñuel como cineasta, sino contar su historia a mi manera»
11 min

«No quería copiar a Buñuel como cineasta, sino contar su historia a mi manera»

salvador-simo-cine-con-ñ

 

Salvador Simó Busom (Badalona,1968) no es ni mucho menos un recién llegado a esto del cine: trabaja desde hace más de 20 años en el sector de la animación y los efectos especiales. Aunque Buñuel en el laberinto de las tortugas es su primer largometraje como director, ya tiene en su haber trabajos en cortos y series animadas y en importantes producciones internacionales (Prince of Persia, El libro de la selva, Las crónicas de Narnia o Piratas del Caribe: La venganza de Salazar). Pero todo eso no importa cuando presentas tu primer gran proyecto y, en el momento que se sienta con Cine con Ñ para hablar sobre la película, la ilusión se le nota en la cara.

Se llega a la línea de meta: Buñuel en el laberinto de las tortugas aterriza en las salas. ¿Hay ganas de que la vea el público?

Sí, claro, es el examen final. A fin de cuentas haces una película para el público, y lo que quieres es que a la gente le guste. Nosotros estamos acostumbrados a ver cine, vemos el cine también con más cariño, pero yo creo que a fin de cuentas quien tiene la última palabra siempre son los espectadores. Todos los cineastas hacemos películas para la gente.

También hay que decir que la prensa nos está tratando de una forma exquisita, y eso es para mí es increíble. Es mi primera película, y estoy flipando en colores como se dice vulgarmente, pero es que es verdad: nos estáis todos tratando con mucho cariño. Eso es muy de agradecer.

Anima, hace llegar con más ganas y confianza.

Claro, también a veces tienes que recordarte a ti mismo que la última palabra la tiene el público. Y no solamente los espectadores en España; es una película que se ha vendido en 35 países. A mediados de junio se estrena en Francia. Estamos en Annecy, en la Selección Oficial. El Festival de Annecy es el festival de animación más importante que hay en el mundo, y estar allí es como lo más de lo más. Y la semana siguiente se estrena allí.

Luego, a mediados de julio ya se estrena en Estados Unidos. Ahí nos lleva YiKids, que es una distribuidora que ha tenido ya 11 nominaciones a los Óscars y empezarán con la campañas. Con lo cual dices bueno, no sé lo que va a pasar con esta película, pero a veces cuando lo piensas da un poco de vértigo.

La película llega con una trayectoria ya recorrida (Animation is Film en Los Angeles, Málaga, Premios Quirino,..). Tiene pinta de que no van a parar hasta después de los Goya.

Sí, es verdad. Empezamos en octubre en Animation is Film en Los Ángeles, donde nos dieron el Premio Especial del Jurado, luego nos premiaron en el Cartoon Movie, que es donde se reúnen todos los productores de animación en Europa. Nos concedieron el Cartoon Tribute al mejor director de nacionalidad europea. En Málaga nos dieron la Biznaga de Plata por la banda sonora de Arturo Cardelús, que ha hecho un trabajo espectacular. Además nos dieron el ACECAM a la ópera prima, y el Premio Feroz de prensa a la mejor película de la Sección Oficial. Claro, es un recorrido que estamos empezando ahora increíble. Aparte de las nominaciones en festivales como Miami o Guadalajara. Pero claro, yo sigo diciéndolo: quien tiene la última palabra es el público.

El camino para hacer una película de animación es largo. ¿Cómo fue el proceso de elaboración de Buñuel en el laberinto de las tortugas?

Lo primero que habría que decir es que el presupuesto de esta película es ridículo comparado con los presupuestos que se manejan en animación. La ganadora del Goya a la mejor película de animación este año, Un día más con vida, tiene un presupuesto cuatro o cinco veces mayor, y aquel ya era un presupuesto ajustado. Es una película que se ha hecho con mucho amor y con unos medios pues…los que teníamos. Eso también ha hecho que esta película se lleve a cabo en un tiempo récord. Eligio Montero y yo estuvimos trabajando un año en el guion, y luego, cuando ya tuvimos un libreto cerrado y con el que estábamos contentos, empezamos la producción. En total han sido dos años y cuatro meses; un tiempo muy corto en animación. Normalmente, en este sector tardas cuatro o cinco años en hacer una película.

Y, ¿cómo ves la situación de la animación española en concreto? Como decíamos, se necesitan más recursos para llevar a cabo un proyecto animado.

La animación española ahora está empezando a resurgir otra vez, sobre todo en la línea de la animación para adultos. Hay otras películas que se hacen más para un público infantil o más familiar, pero yo creo que ahora es un momento de renacimiento de otra animación. No nos damos cuenta de verdad de la realidad de la industria de la animación en España; hay muy buenos profesionales. Yo he trabajado casi toda mi vida fuera y, por ejemplo, cuando estaba en El libro de la selva en Londres, la película de Disney, me quedo corto en decir que el 25% de la gente eran españoles.

Hace tres meses estaba leyendo un artículo en Londres donde decían que la industria de los efectos visuales en la ciudad está manejando más de un billón de libras. Y el 25% de la gente que lo está trabajando son españoles con un talento brutal, porque el nivel que se maneja en estas producciones es muy alto. Los gobiernos no son conscientes del talento ni de la gran industria que se está manejando a nivel de animación aquí.

Ahora que hablas de los gobiernos, ¿qué se podría hacer desde la administración para incentivar este sector?

Cuando en Londres se abrieron las desgravaciones fiscales a la industria de los efectos visuales todas las grandes productoras especializadas de Hollywood se instalaron ahí. Y ahora se han establecido desgravaciones fiscales también en animación y se están empezando a montar estudios.

Aquí en España se ha empezado a hacer en Canarias, un poco en alguna parte del País Vasco, pero hay que abrirlo un poco al resto de España para que la industria de los efectos visuales y la animación puedan florecer. Tenemos un talento increíble y no lo estamos ayudando en nada. Esta película está ayudada por el ICAA, por Televisión Española, por muchas instituciones que están apostando por esto, pero yo creo que hay que seguir haciéndolo. Apostar no solamente desde instituciones como el ICAA o empresas como Movistar; también por parte del Gobierno de una manera más activa en el tema de las desgravaciones.

Volviendo a la película, queríamos preguntarle en qué momento decidisteis mezclar las imágenes originales de ‘Las hurdes’ con las animadas de la película.

Fue una idea bastante prematura desde el principio. Queríamos aportar esa parte de realidad a la historia con las propias imágenes de Buñuel. Era como un sacrilegio intentar redibujar aquello; si ya tienes los fotogramas originales, que ha sido un honor contar con ellos, ya es perfecto. Dan un poso de realidad importante.

Todo lo que ocurría en Las Hurdes lo hemos ficcionado, hay muy poca documentación sobre lo que ocurrió ahí. Y queríamos hacer una ficción, en ningún momento queríamos hacer un documental. Es una historia de amistad, del propio Luis Buñuel y su búsqueda como director. Esa realidad de Luis Buñuel que rodó en 1932 y 1933 es incuestionable. Lo otro te lo puedes cuestionar. Lo que ocurría en Las Hurdes, no. Le da ese poso de realidad, un pivote sobre el cual funciona toda la ficción de la historia.

¿Llegasteis a visitar la zona?

Sí, varias veces. Fuimos a documentarnos, a localizar. La tratamos como una película de ficción real, no tanto como de animación. Trabajamos con los actores ahí como si estuviésemos trabajando en una película de ficción: se escenificaron las escenas igual que en una película de carne y hueso. Aunque no había cámara, claro, solo grabamos con las voces.

Los actores se convirtieron en los personajes, y además le dieron un punto más a la historia:el actor suma y le da al personaje una impronta que no le puede dar otro actor. Tuvimos una enorme suerte de contar con Jorge Uxó, que hacía de Luis Buñuel, y con Fernando Ramos, que hizo de Ramón Acín. La película habría sido otra sin ellos dos. Fue todo un trabajo de preparación, de preproducción muy de equipo. Un trabajo muy de conciencia de lo que estábamos haciendo

¿Qué querías expresar en las partes oníricas de la película? Hay sueños, a veces pesadillas, que encajan muy bien con el universo del director aragonés.

Queríamos contar esa parte de Buñuel que no se cuenta con sus acciones. Entender un poco por qué actuaba como actuaba un joven director que, como todos, tiene sus tramas y sus miedos. Queríamos presentarlo sin edulcorar, pudiendo mostrar sus partes más duras y las más enternecedoras. Él era así: podía parecer una persona muy tosca, pero también tenía una parte muy entrañable. Hay que entender a las personas y saber por qué actúan como actúan, no solo ver una parte. Para entender ese Buñuel que fue, con esa sensibilidad increíble. Esos flashbacks y esas partes oníricas son como una puertecita al interior de su cabeza.

¿Cómo ha cambiado tu relación con Buñuel y tu percepción sobre él después de más de dos años?

Yo conocía a Buñuel desde muy pequeño: mi padre era un gran seguidor suyo desde siempre. La primera vez que escuché hablar de Luis Buñuel fue cuando tenía 8 0 9 años y mi padre vino a casa entusiasmado porque había visto una película en la que había unas personas en una habitación que no tenía puertas pero de la que no podían salir (El ángel exterminador). Ese fue mi primer recuerdo, luego lo vas conociendo más como director.

El poder trabajar en esta película me ha permitido conocer a ese Luis Buñuel persona y personaje. Nosotros no queríamos copiarle, y esto también fue gracias al productor, Manuel Cristóbal, que me empujó a buscar mi propio lenguaje. No quería copiar a Buñuel como cineasta, sino contar su historia a mi manera. Hicimos ese camino de la mano: en la película, él busca su propio lenguaje y su propio guion, pero de alguna manera, al investigar, por osmosis o por simpatía, te acaba influenciando muchísimo y se acaba convirtiendo en un maestro. No tanto en la forma de hacer cine sino como artista.

Para terminar, ¿qué nuevos proyectos tienes en el horizonte o te gustaría hacer en el futuro?

Me gustaría hacer muchas cosas, la verdad. Ahora estamos trabajando con Manuel Cristóbal en varios guiones de animación, y también estoy trabajando en un proyecto para ficción. Me gustaría mucho hacer ficción porque la experiencia con actores en esta película ha sido brutal y me gustaría repetirla. Me gustaría seguir dirigiendo en España y seguir haciendo cine para adultos.

 

Carlos Pintado Mas (@CarlosPM76)

 

Dejar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Input your search keywords and press Enter.