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Requisitos para ser una persona normal (2015)
3 min

 

Tener un trabajo. Tener una casa. Tener una pareja. Tener aficiones. Tener vida social. Y familiar. Y ser feliz. La protagonista del film hace esta lista al inicio cuando le preguntan en una entrevista de trabajo qué considera que es una persona normal. Consciente de que no cumple ninguno de los requisitos se propondrá poner remedio a esta situación y alcanzar la normalidad. Así empieza el debut en el largometraje de Leticia Dolera, que llevaba ya una importante trayectoria en el cine español como actriz en películas como De tu ventana a la mía, Semen, una historia de amor o REC 3 y en el mundo del cortometraje con Lo siento, te quiero y A o B.

La película es un homenaje a la diversidad y también una crítica al encorsetamiento, y en el fondo limitación, que promueve la sociedad, pero muchísimas veces las propias personas a sí mismas, a través de la etiqueta de la normalidad. De manera divertida, muestra el autoengaño que nos imponemos para conseguir encajar, dejando por el camino aquellas características que nos hacen únicos y especiales.

La historia nos cuenta el proceso de María de las Montañas, interpretada por la propia Dolera. Cumplidos ya los 30 años su vida no es como esperaba que fuera y se propone enderezarla. En su camino se encontrará con Borja (Manuel Burque), con quien establecerá un trato basado en la reciprocidad: él la ayudará a ser normal y ella a perder peso.  En el viaje también conseguirá establecer una comunicación perdida con sus familiares y una aceptación de sí misma. Pese al envoltorio desenfadado estamos ante grandes temas: la redención no pasa, en este caso, por un cambio radical, sino por valorarnos y querernos tal como somos. Parece fácil, pero realmente no siempre lo es.

 

 

A pesar de ser una película bastante previsible, en la que es fácil reconocer la influencia del cine independiente americano reciente y los esquemas de la comedia romántica y dramática,  resulta fresca y divertida. La química de la pareja protagonista y las situaciones propuestas hacen que resulte agradable de ver, logrando además que cale un mensaje no por sencillo menos contundente. Las escenas están concienzudamente planificadas para lograr el mayor impacto cómico y Dolera demuestra buena mano en el uso del color y la voz en off.

Requisitos para ser una persona normal no es una película excepcional, pero sí permite confirmar a una creadora con un universo y una narrativa personal, como ya se podía entrever en sus cortos. Es precisamente el hecho de percibir un universo propio lo que termina por elevar el resultado. A la espera de nuevos títulos y diferentes desafíos, podemos seguir disfrutando de esta alegre y simpática reflexión sobre lo difícil que es vivir y ser uno mismo.

Carlos Pintado Mas (@CarlosPM76)

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