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Los remakes de películas españolas: de Amenábar a Paulo
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Los remakes de películas españolas: de Amenábar a Paulo

Aunque es un fenómeno relativamente reciente para nuestro cine, existe ya un curioso saco de películas extranjeras que recogen su argumento de alguna producción española

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Hace unas semanas supimos que Campeones (2018), la comedia de Javier Fesser, va a tener una versión saudí. Una noticia sorprendente que, sumada a la confirmación de que Hollywood resucitará la historia de Los otros (2002), de Alejandro Amenábar, añade dos nuevos casos a ese selecto y curioso saco que es el de remakes de películas españolas en el extranjero.

Esto de que nos cojan y copien ideas es un fenómeno de la globalización cinematográfica relativamente reciente para nuestro cine. Lo del remake desde España ha sido, en realidad, algo más habitual en las series (Tesis podría ser la siguiente en sumarse); las televisiones han demostrado siempre más agilidad y olfato para vender derechos y crear formatos de éxito ad hoc sin mucho riesgos. Es parte de la propia cultura televisiva.

Pero eso no significa que no hayamos podido ver alguna cover cinematográfica de nuestro grandes éxitos en otro idioma. Desde Estados Unidos hasta China, pasando por nuestros vecinos europeos, varios productores y/o directores miraron a lo que se hacía en nuestro país con buenos resultados -en el amplio sentido del término- para readaptarlo a su manera. No vamos a ser sólo nosotros los que hagamos versiones de comedias francesas y latinoamericanas.

 

 

ABRE LOS OJOS (1997) / VANILLA SKY (2001)

 

La veda más grande se abrió con Alejandro Amenábar, que inauguró esa vía de contacto entre los cineastas españoles y Hollywood que está hoy más que normalizada con los Bayona, Collet-Serra o Cabezas que ahora dirigen allí sin que sea noticia. A finales de los 90 aún era algo poco habitual. Poco después de aparecer en el mercado norteamericano con Los otros, se estrenó en Estados Unidos la versión norteamericana de la segunda película de Amenábar, Abre los ojos.

El productor-actor Tom Cruise fue la razón para que se hiciese Vanilla Sky, un experimento que cambiaba el tono de la original pero mantenía prácticamente todo el argumento de la historia que crearon la dupla Amenábar/Gil. La Gran Vía vacía por Times Square antes del coronavirus. Penélope Cruz interpreta el mismo papel que hizo en Abre los ojos -con una ligera variación en la profesión de su personaje-, algo realmente inusual en un remake, y Cameron Díaz recogió nominaciones por su trabajo en la película.

 

 

EL OTRO LADO DE LA CAMA (2002) / ON VA S’ AIMER (2006)

 

Aunque la tendencia hoy sea más bien la contraria, hubo un tiempo en que nuestros vecinos franceses decidieron coger uno de los taquillazos españoles de los 2000 y hacerlo suyo. El molde de la comedia musical de El otro lado de la cama (que se inspiraba a su vez en la película On connaît la chanson) era, a priori, fácil de adaptar: mantener los líos sentimentales de pareja y cambiar por canciones francesas los temas de la película de Emilio Martínez Lázaro. Telespan 2000 vendió los derechos a Mandarin Production y Ivan Calberác se encargó de escribir el guion y dirigir On va s’aimer, un título prestado de una canción de Gilbert Montagné.

La película francesa se estrenó cuando en España ya habíamos visto la secuela de la primera, Los dos lados de la cama. Poco después de que llegara a los cines franceses la película de Calberác se anunció que la productora italiana Cattleya también había adquirido los derechos para hacer su propia versión, aunque no se ha vuelto a saber nada de este proyecto desde hace una década. En España, la película tuvo su particular readaptación al teatro.

 

TORREMOLINOS 73 (2003) / TWO STUPID EGGS (2007)

 

Es el remake más extraño de toda esta lista. Pablo Berger concibió esta historia de una pareja española de los 70 que acababa por rodar porno casero para sobrevivir. Una película protagonizada por Javier Cámara y Candela Peña basada en hechos reales que llamó la atención del director chino Agan tres años más tarde. El cineasta de comedias se enamoró de la película y pensó que podía utilizar el argumento de ese matrimonio como fondo de la secuela del éxito que acababa de tener, Big Movie.

La misma productora de El otro lado de la cama, Telespan 2000, volvió a vender los derechos para esta película y se creó Two stupid eggs, una versión bastante diferente de la explícita película de Berger. Más allá de que el cartel de ambas películas es prácticamente idéntico, la película china se mueve bajo los estrictos términos de la censura de su país y cambia bastante el toque final de la película. Según contó el propio Pablo Berger en 2012, Two stupid eggs funcionó bien en taquilla en su estreno en China.

 

 

[•REC] (2007) / CUARENTENA (2008)

 

Si no es el remake más rápido de todos los tiempos, debe de andar cerca. Menos de un año después de su estreno en España, el remake de [•REC]  llegaba a los cine de Estados Unidos. Los derechos de Cuarentena (Quarantine) los adquirió Screen Gems antes de que [•REC] llegara a los cines españoles o siquiera pudiera verse en el Festival de Venecia o de Sitges. Tras el buen paso comercial de Darkness (Jaume Balagueró, 2002) por Estados Unidos, los nortemericanos se lanzaron a hacer una versión de la conocida película de terror cámara en mano.

El remake firmado por John Erick Dowdle cambia el piso de Barcelona de la película original por un bloque de apartamentos en Los Ángeles, donde sucede la infección. El resto es muy parecido -por no decir exactamente igual- a lo que pasa en la obra de Plaza y Balagueró, sustos y situaciones infecciosas incluidos. Lo curioso es que esta historia acabó por emanciparse y desde RCR Media Gropu crearon su propia secuela, Cuarentena terminal (John Pogue, 2011), que inventa su propia historia original con aviones de por medio.

 

FAMILIA (1997) / UNA FAMIGLIA PERFETTA (2012)

Uno de los remakes de películas españolas más tardíos fue el de Familia, la ópera prima de Fernando León de Aranoa. Aunque si llegó desde Italia más de diez años después del debut del director de Barrio no fue porque no se intentara antes: Medusa Produzione (Mediaset) le ofreció el proyecto a los directores Paolo Genovese y Luca Miniero a principios del nuevo siglo. Pero el proyecto se quedó años en el cajón porque estos dos cineastas consideraron que el estilo de la original no encajaba del todo con el suyo.

Finalmente Genovese, ya en solitario, encontró la manera de hacer suyo un material que siempre le había interesado por su punto de partida: un hombre que alquila una familia durante el día de su cumpleaños. Con un estilo menos implacable y algo más edulcorado que el del filme de Aranoa, en 2012 se estrenó Una famiglia perfetta, que recibió elogios sobre todo por su trabajo actoral, liderado por Sergio Castellitto. Curiosamente, años después se le devolvería lo prestado a Genovese: él es el creador de Perfetti sconosciuti, que sería adaptada aquí como Perfectos desconocidos (Álex de la Iglesia, 2017).

 

 

FUGA DE CEREBROS (2009) / FUGA DI CERVELLI (2013)

Desde Italia llegó también la versión de Fuga de cerebros, que estaba a su vez inspirada en el molde de las comedias adolescentes norteamericanas. La producción pasó de ser uno de los éxitos de Antena 3 de aquel año (siete millones de euros de recaudación) a que Mediaset -Medusa Produzione otra vez- hiciera su propia versión de la película. Una pirueta de competencia que hoy día sería muy complicada de ver, ya con el duopolio mediático entre Atresmedia y Mediaset establecido.

De adaptarla se encargó el actor y presentador Paolo Ruffini, por aquel entonces rostro más que conocido entre los clásicos hits navideños del cine italiano. Ruffini debutó en la dirección com esta película que él mismo también protagonizó. El objetivo se cumplió: no recaudó en Italia tanto como aquí la original, pero sí que consiguió ser un blockbuster más que solvente. La película empujó la carrera de youtubers italianos como Frank Matano o Guglielmo Scilla.

 

CONTRATIEMPO (2017) / IL TESTIMONE INVISIBLE (2018), BADLA Y EVARU  (2019)

Contratiempo tiene el honor de ser la película española de la que se han hecho más versiones en el extranjero de toda la historia. Y en solo 3 años desde su estreno. El enorme éxito de la película de Oriol Paulo en cines internacionales (especialmente en China, donde también triunfó su Durante la tormenta) y en Netflix atrajo a muchos productores, que veían en el intricado caso de Adrián Doria (Mario Casas) un gran material para llevarlo a sus propias realidades nacionales. Hasta tres filmes, más o menos directamente, están inspirados en esta historia.

El primero fue, cómo no, el italiano: Il testimone invisible (Stefano Mordini, 2018). El actor italiano Riccardo Scamarcio interpreta en esta película al personaje que hacía Casas en la original, lo que significó un pequeño cierre de la paradoja del remake España-Italia: años antes, el actor español interpretaba el mismo papel que había hecho Scamarcio en el drama romántico juvenil Tres metros sobre el cielo (Luca Lucini, 2004).

Desde India llegaron dos versiones del thriller de Paulo. La primera es la oficial, en hindi: Badla (Venganza), la adaptación de Bollywood que ha dirigido Sujoy Ghosh con dos estrellas del país asiático como Amitabh Bachchan y Taapsee Pannu. La segunda es Evaru (Venkat Ramji, 2019), que está hecha en el idioma telegu y argumentalmente está bastante más alejada de Contratiempo, rozando más el freemake que el remake.

 

 

LA ISLA MÍNIMA (2014) / UN PAÍS LIBRE (2019)

 

El último de los remakes de películas españolas es también de otro thriller español marca de la casa, aunque esta vez viene de otro país inesperado: AlemaniaAllí se estrenó el año pasado Un país libre, que coge su historia y estilo de La isla mínima, seguramente la película más aclamada de Alberto Rodríguez. Aunque no se ha estrenado en cines en nuestro país, sí que pasó fugazmente por la plataforma Filmin, que acogió la película en el marco del Festival de Cine Alemán.

Christian Alvart, especialista en el género, recoge la historia de Rodríguez y Rafael Cobos y la lleva a la Alemania de principios de los 90, diez años más tarde que la original. El contexto socio-político pasa de ser la Transición española a los contrastes en el país germano tras la caída del Muro, de nuevo con dos compañeros policías muy distintos entre ellos. Las coordenadas principales del argumento, con el intento de atrapar a un asesino, se mantienen intactas.

 

Arturo Tena (@artena_)

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