Estás leyendo:
Regresa El Cepa: lecciones del pasado
4 min

 

En el año 1981, varias películas norteamericanas de renombre llegaron a España dispuestas a destrozar nuestra taquilla. Pero ni la playera El lago azul, ni el recién nacido Indiana Jones (En busca del arca perdida), ni Leslie Nielsen en Aterriza como puedas dominaron la venta de entradas. La película que más recaudó en las salas aquel curso fue la española El crimen de Cuenca, que consiguió desbancar en lo más alto del ránking nada más y nada menos que al Vengadores: Endgame de la época (Superman II).

¿Cómo consiguió este filme sobre un falso caso de asesinato en un pueblo manchego triunfar tanto? Básicamente porque los españoles llevaban más de un año y medio esperándolo. Rodada en 1979, El crimen de Cuenca fue embargada durante todo el 1980 por el Ministerio de Cultura tras su paso por la Berlinale por las escenas de torturas protagonizadas por la Guardia Civil. Se convirtió primero en un caso mediático en la recién reinstaurada España democrática, y, después, en un fenómeno de expectación social. Todo el hype posible estaba servido.

De esto, del proceso de creación de la película y de la figura de su directora, Pilar Miró, trata el recién estrenado documental Regresa El Cepa, que ha hecho por coincidir con el 40 aniversario del rodaje de la misma. Víctor Matellano, director del documental, ha recuperado inteligentemente la figura de Guillermo Montesinos (que interpreta al Cepa en el filme original) para volver al pueblo donde hicieron El crimen de Cuenca y utilizarlo de hilo conductor sobre lo que sucedió entonces.

Mientras Montesinos pasea por las calles de la localidad manchega, Matellano construye un documental de corte clásico y académico, con un repaso histórico y entrevistas de todo lo que ocurrió alrededor de la película en el arco temporal que va de 1979 a 1981. Estudioso y escritor de cine, Matellano se desenvuelve bien en encontrar a las personalidades claves del cine español de aquel momento para describir cómo se hizo aquella película y qué pasos se fueron dando tras conocerse el secuestro. Y, sobre todo, rescata -con sutileza, pero sin edulcorar- la importante figura de Pilar Miró, una mujer con una personalidad complicada en una industria dominada por hombres.

Regresa El Cepa funciona también como un completo testimonio historiográfico de lo que fueron aquellos tiempos inciertos, en plena Transición Española. Sobre todo, da buena cuenta del enorme poder que tenían los mandos militares heredados del franquismo en ese período: no era sólo ya el miedo que aún podían instaurar en los ciudadanos, sino la manera implícita en el que esa forma de censura vinculada a la autoridad traspasaba todos los estamentos del Estado, hasta llegar al Ministerio de Cultura. Poca broma.

Todo funciona de una forma sencilla pero eficaz en el planteamiento histórico, cinéfilo y rítmico de Matellano. La única pega que se le puede poner a su documental es la guionización excesiva de las partes de Montesinos. Se desaprovecha la naturalidad del veterano actor imponiéndole unas líneas de lectura en off que resultan algo forzadas e impostadas en algún tramo.

Con todo, Regresa El Cepa demuestra ser un más que digno y completo trabajo con elementos de interés histórico para cualquiera, más allá del que se podría pensar que es su público objetivo (cinéfilos y estudiosos de cine). La selección de protagonistas y expertos, que son muchos, contextualizan y ponen en orden lo que ocurrió con el último caso de censura (explícita) del cine español de forma completa y didáctica. Lecciones del pasado para un presente en el que nos sentimos inmunes, pero en el que nunca lo somos.

 

Arturo Tena (@artena_)

 

Dejar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Input your search keywords and press Enter.