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Quién te cantará: una gran despedida
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La canción Quién te cantará de Mocedades es una descarada despedida, y su ingenuo videoclip también. Plano medio de una mujer en un puerto soleado. “¿Saludo?”, dice. El plano se va abriendo, la chica se despide con la mano y se descubre a los chicos setenteros del grupo saludándola de vuelta desde el barco que se va alejando en el mar. Luego cantan todos en el bote preguntándose sobre el amor que ya no está. No hay una metáfora ni una historia que descifrar en un montaje esquizofrénico; simple, blanco y directo.

Quién te cantará, película que tampoco tiene signos de interrogación en el título pero muchos en su desarrollo, es otra despedida continua de los personajes que aparecen en pantalla, y también empieza desde una orilla. Pero el que plantea el director Carlos Vermut desde su barco es un adiós cruel, que descubre una amargura que, por su planteamiento, ya solo puede ser suya. Pese a los bajones dramáticos, el responsable de Magical girl ha vuelto con una expresividad a la altura de la expectación que había creado.

La despedida en Quién te cantará es una renuncia, personificada principalmente en Violeta (Eva Llorach), su verdadera protagonista. Violeta es una mujer que se siente sola, con unas expectativas de vida frustradas por buscar un futuro para una hija (Natalia de Molina) que la desprecia. De repente, algo cambia en su vida. La propuesta de convertirse en el recordatorio de su amnésica cantante favorita, Lila Cassen (Najwa Nimri), la expone a ese ser artístico olvidado que está dentro de ella y del que había prescindido. Mientras, Lila ansía recuperar esa fuerza musical que ve en Violeta y de la que ella se ha tenido que desprender también.

Vermut coge las despedidas, los miedos y los deseos de estas dos mujeres y los va desplegando y mezclando. Y lo hace muy bien, especialmente teniendo en cuenta que los mundos de estos dos personajes parten de realidades muy diferentes. Todo se mantiene con el mismo sentido estético a partir de lo calculado que lo tiene todo el director, que, como buen historietista, busca siempre crear espacios simbólicos y narrativos que tienes que interpretar tú. Hay un equilibrio entre la puesta en escena, la composición de los planos y la complejidad de las ideas que quiere representar. Algo realmente difícil de conseguir.

Para llenar el misterioso juego de identidades que plantea, Vermut se ha servido de cuatro actrices de primer nivel. Las dos principales (Nimri y Llorach) cumplen de sobra con lo que se les pide, especialmente Llorach. La actriz, que se confirma como la constante en el cine del madrileño, aguanta gran parte del peso dramático con ese tremendo pesar y tensión que tiene en el rostro. Impresionante. Lo que baja ese tono más conflictivo y acorde con el mundo de Vermut son algunos momentos de las secundarias: la representante de Lila (Carme Elías) y la hija de Violeta (Natalia de Molina). Las dos se desenganchan en dos situaciones clave cuando tienen que darle la réplica a Violeta y Lila, como si estuviesen fuera de sitio.

Aun así, los méritos de Quién te cantará son tantos que dejan en muy poco sus pequeños huecos dramáticos. La capacidad para construir imágenes oscuras totalmente actuales con poses del ayer es desarmante ante cualquier crítica malévola a alguna de sus inconsistencias. Renuncias y simbiosis ante un mundo sin mucha esperanza para la creación. Así es como Carlos Vermut se confirma como uno de los autores más potentes que ha dado el cine español en los últimos 30 años.

 

Arturo Tena (@artena_)

 

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