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Quien a hierro mata: refinando el thriller español
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Celda 211 abrió en 2009 las puertas de par en par al thriller en España. Desde el éxito de público y premios para la película de Daniel Monzón, las televisiones -que son las que marcan las tendencias en nuestro cine- vienen apostando fuerte por el género como contrapunto a sus comedias. Quien a hierro mata es hija también de esta tendencia (su productora, Vaca Films, tiene mucho que ver en ella), y ya merece ser recordada como una de las versiones más refinadas y maduras de toda esta década de tensión y suspense.

Escrita por Juan Galiñanes y posteriormente por Jorge Guerricaechevarría, figura clave en el desarrollo del thriller moderno español, el guion es muy explícito en sus temas de fondo (las consecuencias cíclicas de tus acciones, las ramificaciones del mal, la fina línea de la ética en la venganza…), pero sí que es capaz de ir desplegándolos con los tramos, diálogos y descubrimientos verosímiles (sólo fallan ciertos flashbacks) que se necesitan para entrar en la espiral en la que te quiere atrapar.

Un acierto en este sentido ha sido darle sin complejos un carácter marcadamente gallego al filme, sin necesidad de ir a buscar referentes neutros o extranjeros para la historia. Se oye acento gallego y se nota que Galiñanes, pontevedrés, conoce ciertas claves y particularidades de su sociedad, que van desde el carácter de la gente hasta su relación con el narcotráfico. Potenciar lo local para resultar creíble, por fin, empieza a ser hegemónico.

quien-hierro-mata-cine-con-ñ-2En cualquier caso, lo que da una dimensión extra a Quien a hierro mata es el trabajo de dirección, que afortunadamente se le ofreció a alguien como Paco Plaza. El responsable de Verónica ha respondido al reto del encargo demostrando que es uno de los directores más inteligentes que tenemos. Por su capacidad de adaptación, evolución en su forma de hacer cine y toma de decisiones.

Sin responsabilidad en el proceso de escritura y viendo el material desde fuera por primera vez en su carrera, se nota mucho que Plaza ha visto con claridad cómo quería contar la historia de Mario, un enfermero (Luis Tosar) que se ve envuelto en problemas al empezar a tratar a un viejo narcotraficante. Ha conseguido ensamblar distintos elementos en escena con una expresiva selección de planos y luces que se acompasan perfectamente a un sonido arriesgado.

Poca queja tendrán en A3Media o en Vaca Films con el trabajo del responsable de la saga [REC]. Ha mezclado de forma impecable su claro interés por expresar las emociones de su personaje principal -algo que ya se podía ver con claridad en Verónica– con un thriller de ritmo alto y sensación incómoda. Seleccionando bien y dosificando qué pedía cada tramo de la historia, todo funciona como un reloj en Quien a hierro mata.

quien-hierro-mata-cine-con-ñ-2Esa solidez se apoya también en que la cámara busca continuamente los primeros planos a Luis Tosar, otro de los cordones umbilicales del género en estos diez años de thriller, que vuelve a demostrar que puede llevar un personaje complejo como es Mario sin problemas. Ya no sorprende con su trayectoria. El que sí que lo hace es Enric Auquer, realmente magnético en su interpretación del narco Kike.

La película de Paco Plaza es, afortunadamente, lo que tenía que ser y un poco más. Cumpliendo con los códigos estéticos y narrativos del género que se le piden, Quien a hierro mata consigue encontrar la manera de tocar una tecla diferente que la eleva por encima de otras propuestas recientes de su misma cuerda. Ojalá marque un camino para seguir evolucionando.

 

Arturo Tena (@artena_)

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