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‘Pullman’: la otra cara del turismo masivo a través de dos niños
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‘Pullman’: la otra cara del turismo masivo a través de dos niños

Se estrena en Filmin una historia de amistad con la otra cara del ocio nocturno de Magaluf como fondo

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Filmin estrena este viernes Pullman, la segunda película española que se estrena directamente en Internet por el coronavirus. Toni Bestard (El perfecto desconocidoI am your father) ha dirigido y coescrito esta historia sobre dos niños, hijos de inmigrantes y culturas muy diferentes, que empiezan juntos el verano de forma inesperada. Un viaje de amistad y crecimiento que es también un paseo por la otra cara de las luces, los apartamentos de Airbnb y el turismo de masas en Palma de Mallorca.

La película coge su título directamente de la realidad: los Pullman se construyeron como apartoteles con solera en los 60 (incluso actuaron allí figuras como Lola Flores o Manolo Escobar), y acabaron transformados en viviendas-colmena en los 80. Desde entonces, el lugar se fue degradando poco a poco por el abandono: la explotación turística y comercial se hizo más provechosa en otras zonas de la isla. Los Pullman, ahora en proceso de mejora, eran símbolo de la pobreza y marginación que se vivía -especialmente por inmigrantes- en la localidad de Cala Major.

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Bestard explica a Cine con Ñ que los Pullman tienen unas características parecidas a otros apartamentos en Palma, pero estos ofrecen unos añadidos paradójicos: «Están a 600 metros exactos del Palacio de Marivent, residencia de verano de la familia real española. Ese contraste me fascinaba», dice el director, que empezó a partir de ahí a explorar y documentarse más a fondo sobre aquel lugar. «Comprobé que la gran mayoría de las familias que vivían en los Pullman trabajaban en empleos relacionados con el turismo: la zona está cerca de otras muy conocidas como Magaluf», y decidió que esa era el contexto ideal para su filme.

«Los mallorquines tenemos esa lucha interna entre lo que nos gustaría tener y de lo que vivimos»

Pullman ofrece, a través de los ojos de dos niños en camino hacia la adolescencia, una mirada por esas vidas que comparten orilla de playa con los visitantes, pero que no se ponen el bañador. La cara precaria de un modelo económico de dependencia turística que ha vinculado a la isla habitualmente a los excesos del ocio nocturno de los extranjeros. Bestard apunta a esa clásica doble vertiente del problema: «Los mallorquines tenemos esa lucha interna entre lo que nos gustaría tener y de lo que vivimos. Es desagradable que se nos vincule a los problemas derivados del turismo masivo, pero por otro lado sabemos qué sustentos tenemos».

El director de la película asegura que los habitantes de la isla muchas veces buscan esconder esas cuestiones: «Hacemos un poco la vista gorda e intentamos evitarlas. Es instintivo; tenemos idealizada la isla y la defendemos mucho». Pero Bestard piensa que el trasfondo social y económico de Pullman tenía que ser ese: «No creo que lo positivo sea esconderlo. Esos lugares y esas situaciones que están en la película existen en Palma. Lo constructivo es mostrarlo y, a partir de ahí, ver qué podemos hacer para mejorarlo«.

Los dos chicos protagonistas de Pullman transitan por ese escenario, pero Bestard aclara que la película huye de «meter el dedo en la llaga» al estilo de un duro retrato social. A través de los ojos inocentes de los chicos, Pullman es más una aventura entre dos personas de orígenes y culturas muy diferentes que se van uniendo por experiencias vividas en común. De ahí se tocan otros temas como la religión o la muerte; temas adultos, sin edulcorar, pero siempre desde la ingenuidad que hay en la mirada de los niños. «Quería hacer una película que pudiera ver mi hija, pero que tampoco insultara su inteligencia», explica el director.

Ese deseo paterno se cumplió en un plazo muy corto de tiempo. Basada en uno de los primeros cortos de Bestard, Pullman es una película independiente, pequeña y «hecha desde la guerrilla»: en un período de siete meses se acabó el guion y se rodó la película, que contaba con un equipo reducidísimo de hasta 10 personas. El resultado de este paseo por el «trasfondo del paraíso» se puede ver en Filmin desde este viernes 24 de abril.

 

Arturo Tena (@artena_)

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