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Querida plataforma: no me lo estás contando todo
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Querida plataforma: no me lo estás contando todo

Las plataformas de streaming llegaron masivamente a España hace cinco años. Ha llegado el momento de que den un paso adelante en transparencia y den sus datos de audiencia 

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Hace menos de 5 años empezó una relación de esas que al principio creímos que no iban a funcionar. Había de por medio otros modelos más abiertos y menos comprometidos, pensamos. Pero la mentalidad empezó a cambiar, y unos años después esa relación que parecía tambaleante es más que sólida. Tan sólida que tiene a 16, 4 millones de personas involucradas. Es el numero de españoles que conviven con una plataforma de streaming, nuestra nueva y moderna ompañera.

Está historia de amor entre los españoles y los gigantes Netflix, HBO o Prime Video empezó de forma feliz, despreocupada, concentrada únicamente en el disfrute que nos daba ese bonito y amplio catálogo por 10 euros al mes. Todo era maravilloso: cuándo queríamos y cómo lo queríamos. Pero con el paso del tiempo, las relaciones se asientan, ocupan cada vez más espacio en nuestras vidas y también empiezan a requerir alguna que otra responsabilidad. Más allá del puro y necesario disfrute, digo.

Casi cinco años de vida conjunta después, tenemos entonces el derecho de pedirles algún compromiso a estas empresas que tanto nos acompañan y tan bien funcionan gracias a nosotros. Aunque sólo sea por haberles dado La casa de papel. Para empezar el proceso no hace falta pedir la luna; sólo un poco más de transparencia. Ya no es siquiera exigir que paguen impuestos aquí (algo que estaría bastante bien), es que nos den algo de información a todos como empresas que operan a nivel masivo distribuyendo contenidos culturales.

el segundo nombre cine con ñ‘El segundo nombre’, una de las películas españolas más vistas en Netlix en mayo.

Para inaugurar esa nueva etapa más sincera de la relación, empecemos por uno de los niveles más básicos. El de los datos de audiencia. Hay algunas preguntas que necesitan respuesta: ¿Cuántos visionados tiene exactamente cada nueva serie o película que se estrena en una plataforma? ¿Qué resultados dan los estrenos en plataformas y luego en cines, o viceversa? Las respuestas son importantes para el sector (que se juegan mucho), periodistas (para informar y entender mejor las dinámicas de estas plataformas) y público general (para saber, por ejemplo, por qué no renuevan tu serie favorita).

La publicación de los TOPs de contenidos más populares de Netflix desde el pasado mes de febrero supo muy bien, pero hizo flagrante que el rey está desnudo. Las plataformas nos están enseñando solo su foto de perfil de Instagram. Y nosotros, si queremos conocernos de verdad, queremos ver el feed completo. El gigante del streaming -y las demás plataformas (menos Movistar en el caso de los contenidos en directo)- sólo nos da datos de su público cuando le interesa. Es decir, cuando van bien y pueden publicitar su éxito.

Necesitamos disponer de información detallada más allá de lo que le convenga a la plataforma enseñar. Si no, no sabremos realmente ponderar los éxitos -y los fracasos- ni entenderemos la realidad cultural que nos rodea en su justa medida. Y tenemos derecho a conocerla porque somos nosotros los que la creamos, la fomentamos y la protegemos. El oscurantismo oportunista actual, el del «sólo te lo digo para contarte que lo estoy petando», nos hace saber menos de nosotros mismos.

Queremos conocer los datos concretos, para entender y creernos la dimensión exacta de los fenómenos audiovisuales que nos rodean

Si tenemos datos de recaudación y espectadores en taquilla, si sabemos el share de audiencia de las televisiones, necesitamos un sistema de medición, universal y público, que valga para las plataformas. Queremos conocer los datos concretos y comparables, para entender y, sobre todo, creernos (como decía en Twitter el periodista Álvaro Onieva en una publicación del también periodista David Martos) la dimensión exacta de los fenómenos audiovisuales que nos rodean.

Los objetos culturales no son Coca-Colas. Son productos a los que tenemos que dar un valor y situarlos en el contexto que les da otros sentidos más allá del simple consumo individual. También si es a través de Internet y con sus distintas logísticas. Necesitamos -especialmente la prensa por nuestra responsabilidad a la hora de ofrecer información y no propaganda- sistemas de audiencia homologables para las plataformas. Eso establecerá una confianza real y unas reglas del juego igual para todos. Y así no habrá suspicacias; nuestra relación con las plataformas podrá seguir siendo tan bonita como cuando empezó.

 

Arturo Tena (@artena_)

 

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