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10 películas españolas con personajes LGTB a lo largo de la historia
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10 películas españolas con personajes LGTB a lo largo de la historia

Un repaso por diez títulos que evidencian el cambio a mejor en representatividad del cine español, desde principios de la década de los 70 hasta 2020

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Coincidiendo con la celebración del Orgullo LGTBIQA+, realizamos un repaso por diez títulos españoles protagonizados por personajes LGTB que intentaron realizar una representación del colectivo, con mayor o menor acierto. De eso versa también este artículo de películas españolas LGTB: de evidenciar el cambio para mejor que se ha llevado a cabo en el terreno cinematográfico en este país, desde principios de la década de los 70 hasta 2020.

 

Antes de las películas españolas LGTB: los matices en los años 60 y principios de los 70

Dentro de la industria cinematográfica que había en España durante la dictadura franquista es apenas imposible encontrar ejemplos de personajes LGTB; ya se encargaba la censura de que cualquier matiz desapareciera del metraje final: por ejemplo, Mario Camus en su primera película, Los farsantes (1963), narraba las andanzas de unos cómicos por los pueblos de España y existía una relación homosexual entre dos de ellos aunque la censura procuró que no fuera nada evidente.

En Diferente (1961), un filme musical, también se intuye, en una escena, cierta fascinación sexual de un personaje ante la figura de un albañil (curiosamente el cartel de esta película, dirigida por Luis María Delgado, aparece en una secuencia de Dolor y gloria, de Pedro Almodóvar). En La semana del asesino (1972), Eloy de la Iglesia también sufrió varios cortes de la censura, sobre todo los relacionados con la confirmación de la tensión sexual que se vislumbra entre el personaje principal (interpretado por Vicente Parra) y el encarnado por Eusebio Poncela.

Hasta ahí, algunos ejemplos que demuestran cómo era completamente improbable que aparecieran tramas de este tipo en películas de aquellos años pero, evidentemente, sí existía una homofobia latente en muchos filmes españoles de carácter cómico (pero esto ya da para otro artículo entero). El ejemplo más destacado, que no por ello menos reprochable, es el que encarnó Alfredo Landa en No desearás al vecino del quinto (Ramón Fernández, 1970) donde su personaje, que tiene una boutique, se “afeminaba” para coquetear con las clientas. El actor confesó que grabó su voz de dos formas, una “normal” y otra de forma más amanerada (al final se eligió esta).

 

MI QUERIDA SEÑORITA (Jaime de Armiñán, 1971)

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Jaime de Armiñán y José Luis Borau lo tenían bastante difícil para que la censura no modificara un guion como el de Mi querida señorita, y para no tener problemas llegaron a cambiarlo hasta cinco veces. Lo importante era encontrar a un actor popular, ya que querían hacer una película comercial, que aceptara interpretar a una mujer en el primer tramo del largometraje, por lo que escogieron a José Luis López Vázquez que llegó a rechazarlo pero finalmente aceptó.

En la película evidentemente no se utiliza la terminología correcta y simplemente Jaime de Armiñán presentó a una mujer (interpretada por José Luis López Vázquez) que se afeita y el médico le asegura que no es una mujer: lo exacto hubiera sido argumentar que se trataba de una intersexualidad. Pero esta es la única pega que se le puede poner a una película, totalmente adelantada para su tiempo, que habla fundamentalmente de represión sexual, educativa y, sobre todo, social.

El filme, que llegó a estar nominado a los Oscar como mejor película de habla no inglesa (estatuilla que recibió Buñuel por El discreto encanto de la burguesía), conmocionó a George Cukor además de llevar a las salas españolas a más de dos millones de espectadores y recaudando casi medio millón de euros.

Puedes ver Mi querida señorita online en Flixolé y en Movistar +.

 

EL DIPUTADO (Eloy de la Iglesia, 1978)

Eloy de la Iglesia tenía capacidad para hacer un análisis social del momento que se estaba viviendo en nuestro país y, a su vez, realizar cine de lo más comercial. En El diputado no se topó con la censura, como sí le ocurrió en La semana del asesino, y pudo desarrollar perfectamente toda la trama homosexual que gira entorno al protagonista, interpretado por José Sacristán: un militante de un partido de izquierdas que decide confesar su homosexualidad cuando es elegido diputado en las elecciones de 1977.

Según el actor existía una urgencia por que hubiera dentro del cine una representación de la homosexualidad dentro de la política aunque esa rapidez provocara que el director, además de guionista del filme junto a Gonzalo Goicoechea, cayera en la doctrina política y en el dogmatismo.

No se trata de un filme perfecto ni muchísimo menos, pero es de agradecer que alguien en la década de los 70, a finales, decidiera abordar este tipo de temas: por ejemplo la relación entre un hombre y un menor de edad (interpretado por José Luis Alonso) y, a su vez, con la mujer del primero, interpretada por María Luisa San José, en una especie de relación poliamorosa muy sorprendente para la época. Por lo tanto, se trata de una cinta que igual no ha envejecido del todo bien pero no por ello se le puede quitar el mérito de haberla podido realizar en su momento.

El diputado se puede ver online en Flixolé.

UN HOMBRE LLAMADO FLOR DE OTOÑO (Pedro Olea, 1978)

 

Aparte de El diputado, en 1978 se estrenaron otras dos piezas fundamentales que visibilizaron la homosexualidad en un tiempo donde aun estaba penada bajo la ley de peligrosidad social franquista, aunque España ya se encontrara en una casi incipiente democracia. Por un lado está el genial documental de Ventura Pons, Ocaña retrato intermitente y, sobre todo, Un hombre llamado Flor de Otoño.

Esta última película dirigida por Pedro Olea tuvo un enorme éxito de público y fue muy aplaudida por la crítica: José Sacristán, su protagonista, recibió la Concha de Plata al mejor actor en el Festival de Cine de San Sebastián. Ambientada durante la dictadura de Primo de Rivera, se centra en la figura de un joven abogado (José Sacristán) de la alta burguesia catalana que lleva una doble vida y por las noches se convierte, en un cabaret, en Flor de Otoño.

Es un acierto, para la representación y visibilización del homosexual, el escoger a un actor tan popular y tan presente en el cine comercial como lo era José Sacristán para que no causara nada de rechazo, y sí simpatía, en el público. El filme es muy emocionante gracias a la brillante interpretación, nada sobreactuada y muy medida, de Sacristán y también a la relación maternofilial que se expone basada en la aceptación, la comprensión y el respeto frente al rechazo con que se trataba a las personas gais.

 

 

VESTIDA DE AZUL (Antonio Giménez Rico, 1983)

Notable documental que se centra en la figura de seis mujeres transexuales que ejercían la prostitución en el Madrid de principios de los años 80. La idea original de Antonio Giménez Rico, su director, era juntar a mujeres transexuales que desempeñaran distintos oficios pero al no encontrar a ninguna que ejerciera otro trabajo se dio cuenta de que debía radiografiar una terrible realidad: las mujeres transexuales tenían que prostituirse para ganarse la vida (y según el director: intentar comprender por qué querían “complicarse la vida”).

Es interesante ver cómo las propias protagonistas no se llevan bien entre ellas, es decir no se muestra una sororidad entre las seis mujeres, y además se evidencia una diferencia de clases: por un lado la mujer transexual que lucha y sufre por ganar dinero frente a la que pertenece a una clase más alta y vive casi en el lujo. Lo que más sorprende, para bien, es el humor que desprenden en sus declaraciones, es muy emocionante ver cómo sacan el lado positivo a la tragedia que están viviendo. Aunque, lógicamente, nos encontramos con otro problema de terminología: no son capaces de reconocerse como mujeres transexuales y adoptan términos tan anticuados como el de “travesti”, aunque era otra época y es totalmente entendible.

Podéis disfrutar de este documental, que podría considerarse película de culto y llegó a presentarse en el Festival de Cine de San Sebastián, en Flixolé.

 

 

LA LEY DEL DESEO (Pedro Almodóvar, 1987)

En 1975 Vicente Aranda ya había tratado el tema de la transexualidad en Cambio de sexo, con Victoria Abril como protagonista, pero sin duda la película fundamental que representó a una mujer transexual, lejos del morbo o del sensacionalismo, fue La ley del deseo, dirigida por Pedro Almodóvar, con el personaje de Tina interpretado por Carmen Maura.

Aquí lo importante no es el tema de la transexualidad ya que Almodóvar lo normaliza completamente y centra la atención en la personalidad de la mujer transexual: para ello el director manchego quiso que el papel fuera para una actriz cis porque, según reconoció, quería reflejar a alguien que había dado el paso de cambiar de sexo pero a su vez mostrar una feminidad exhibicionista y exagerada.

Carmen Maura está maravillosa pero lo mismo le ocurre a Eusebio Poncela y a Antonio Banderas, los protagonistas de la trama homosexual del filme, que llega a ser triángulo amoroso con el personaje de Miguel Molina. No era la primera vez que el director desarrollaba una trama entre dos hombres pero si se puede reconocer que esta fue la primera película donde consiguió alejarse del mamarracheo -estilo Laberinto de pasiones– y contar una historia de amor, de dependencia, de conflicto y de tragedia. Aunque su trama homosexual más conseguida es, probablemente, la de Dolor y gloria (2019).

Puedes ver La ley del deseo en Netflix.

 

 

KRÁMPACK (Cesc Gay, 1999)

Cesc Gay adaptó en 1999 la obra teatral, de Jordi Sánchez, del mismo título: Krámpack. Fue su primera película en solitario y recibió el premio a mejor dirección en el Festival de Málaga y el premio de la Juventud en el Festival de Cannes. El cineasta catalán tuvo la acertada decisión de escoger a dos actores, para los papeles protagonistas, que eran casi desconocidos para el gran público. Los dos son, sin duda, lo mejor de la película: la química que desprenden en todo momento Jordi Vilches (que recibió una mención especial en el Festival de Málaga) y Fernando Ramallo.

La base de Krámpack es el reencuentro veraniego de dos amigos pero a partir de ahí se vislumbra la verdadera intención de la película: mostrar cómo se inicia el despertar sexual en plena adolescencia, una etapa de confusiones y también de revelaciones: Dani (Fernando Ramallo) siente una atracción, que no llega a ser del todo sexual pero sí platónica, por su amigo Nico (Jordi Vilches). Pero no es algo correspondido y de ahí surge la disputa, el rechazo momentáneo para luego llegar a afrontar la realidad.

Todo está muy bien equilibrado gracias a los puntos cómicos que la película tiene así como también los momentos más emotivos, que también los hay. Sin duda se trata de una película muy tierna que no ha envejecido nada mal. 20 años después de su estreno, sigue despertando interés.

 

 

SOBREVIVIRÉ (Alfonso Albacete y David Menkes, 1999)

Alfonso Albacete, David Menkes y Lucía Etxebarría se basaron en sus propias vidas a la hora de escribir Sobreviviré. El filme narra la historia de amor entre Marga (Emma Suárez) e Iñaki (Juan Diego Botto), un chico gay. No es la única película del tándem formado por Alfonso Albacete y David Menkes que ha incluido una trama homosexual dentro de la narrativa de la película pero es cierto que es en Sobreviviré donde les quedó mejor.

Lo principal es que en la película no hay en ningún momento rechazo. Todo se expone para que quede normalizado, demostrando así que la condición sexual de cada uno no tiene porqué ser algo fijo sino que cada persona es libre de sentir y amar a quien sea sin definirse si no quiere. El personaje de Emma Suárez en ese sentido es muy positivo porque acepta la situación, no rechaza estar con el personaje de Juan Diego Botto por el hecho de ser homosexual, ya que es su vida, son sus vidas, y pueden decidir libremente.

Por todo esto la película resulta muy valiente y positiva en clave LGTB. Todo esto sin olvidar, claro está, que estamos ante una película romántica casi de manual con sus aciertos y también sus errores, pero la base es potente y está bien ejecutada en líneas generales.

Sobreviviré se puede ver en Flixolé.

 

 

 

A MI MADRE LE GUSTAN LAS MUJERES (Inés París, Daniela Féjerman, 2001)

La recientemente fallecida Rosa María Sardá hizo en A mi madre le gustan las mujeres uno de sus papeles más recordados dentro del cine. Estamos ante una comedia típica de los 90, un hecho que no tiene porqué ser algo negativo; la propuesta de la película ya de por sí es divertida: ¿cómo reaccionar al enterarte de que tu madre está saliendo con una mujer? y si a eso se le añade que las hijas están interpretadas por María Pujalte, Leonor Watling y Silvia Abascal difícilmente puede salir mal.

Las directoras Inés París y Daniela Féjerman demuestran un estilo de dirección muy cercano al de Woody Allen, a esa comedia tan alocada y de enredos, pero a su vez también es positivo ver cómo en una comedia de lo más comercial se aborda un tema no demasiadas veces tratado: reflejar la homosexualidad tardía en una mujer madura (algo que veremos pronto de nuevo en Salir del ropero) que decide rehacer su vida sin ningún problema y a su vez ver cómo los comportamientos más antiguos o retrógrados surgen de la generación más joven: sus hijas.

 

 

CACHORRO (Miguel Albaladejo, 2005)

Lo que Miguel Albaladejo hizo con esta película es muy importante y hay que reivindicarlo: salirse de las cánones de belleza establecidos y dar el rol protagonista a una persona de mediana edad que no tiene una figura atractiva y demostrar así que eso no es algo negativo; es más, se puede hacer y se debería hacer más de lo que se hace.

Demostró así que se puede contar una historia, ambientada en Madrid (y en Chueca), donde los protagonistas no tienen un físico escultural ni cuerpos de gimnasio y no pasa nada, no se altera la trama ni hay ningún problema: es más, se asemeja mucho más a la realidad ver a una persona con la que sentirse reflejado hasta físicamente que a alguien con cuerpo de modelo.Esto es un mal dentro de la industria pero dentro de las películas con temática LGTB, en líneas generales, también ocurre.

José Luis García Pérez es el protagonista de Cachorro, una película que se centra en el tema del VIH y la necesaria desestigmatización por parte de la sociedad además de reflejar abiertamente (hay incluso imágenes explícitas) la vida sexual de su protagonista. Esta película es de 2005, y en quince años no encontramos muchos ejemplos de películas con personajes LGTB protagonistas y lejos de clichés.

 

 

CARMEN Y LOLA (Arantxa Echevarría, 2018)

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Arantxa Echevarría escribió y dirigió en 2018 Carmen y Lola, una de las historias de amor entre dos chicas más acertadas en España en los últimos años, aunque tampoco es que se hayan hecho muchas más (otro título destacado fue el de Isabel Coixet, Elisa y Marcela, en 2019).

El Festival de Cannes la seleccionó para la Quincena de Realizadores y en los Premios Goya se alzó con dos premios (de ocho nominaciones): mejor dirección novel y actriz de reparto (para Carolina Yuste) por lo que estamos ante un título que gustó mucho a la crítica y al público pero tampoco se libró de ciertas críticas de asociaciones gitanas que no estaban de acuerdo con el reflejo que la cineasta hizo del pueblo gitano.

Pero, sin embargo, la película es muy fiel a la realidad y no cae en tópicos: es muy apreciable que la directora decidiera contar una historia entre dos chicas jóvenes y que una de ellas fuera gitana: no se ha reflejado mucho la  difícil situación que viven las personas gitanas LGTB y todo lo que sea una representación sin ningún tipo de sensacionalismo, es digna de ser aplaudida y bien recibida. Al fin y al cabo lo importante para las personas LGTB es tener referentes (también en el cine) y con películas como esta se consigue totalmente aunque la sensación, después de verla, sea un tanto agridulce también eso es síntoma de que el reflejo social es acertado.

Muchas otras películas se han realizado sobre esta temática pero sí es cierto que aún faltan más películas grandes, y no independientes, que cuenten historias donde la gente del colectivo LGTBI se pueda sentir identificado. Por suerte, Javier Ambrossi y Javier Calvo, los Javis, han abierto un camino importante dentro de la ficción con la serie Veneno. Ojalá sea el inicio de muchos otros títulos importantes.

 

Javier Varela (@jvaleraros)

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