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Mujeres al borde de un ataque de nervios: punto de inflexión de Almodóvar
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No hay duda de que Pedro Almodóvar es el director español que ha obtenido mayor reconocimiento internacional a lo largo de su carrera. Sus películas muestran un universo propio, en el que se mezclan sus orígenes manchegos y populares, la cultura pop y el melodrama clásico. Destacan por una elaborada puesta en escena, un cuidado uso del color y una importante presencia musical, especialmente en los melodramas, donde adquiere un carácter desgarrador para subrayar las emociones de los personajes.

Almodóvar ya contaba con una amplia trayectoria entre cortos y largometrajes cuando se estrenó Mujeres al borde de un ataque de nervios, pero fue con esta película con la que definitivamente daría el salto al éxito internacional. Tuvo la friolera de 16 nominaciones a los Goya, de los que ganó 5 (incluyendo mejor película y mejor actriz para Carmen Maura), obtuvo el Globo de Oro y el BAFTA a la mejor película de habla no inglesa y fue nominada al Oscar en la misma categoría.

Pepa (Carmen Maura) es una actriz de doblaje que mantiene una relación con otro actor de doblaje, Iván (Fernando Guillén). Este la deja, y ella intenta ponerse en contacto con él, encontrándose por el camino con su ex-mujer y su nueva amante. Decidida a cortar con el pasado, pone en alquiler el ático donde habían vivido juntos y, casualidades de la vida -del cine, más bien-, es el hijo de Iván (Antonio Banderas) junto a su prometida (Rossy de Palma) quienes visitan la casa para alquilarla. Será allí desde donde se resuelva el enredo, al que se suma también una amiga de Pepa, Candela (María Barranco).

 

Mujeres al borde de una ataque de nervios es la película de la primera parte de su filmografía en la que el manchego consigue encajar más armoniosamente su amplio y heterogéneo espectro de influencias y motivos. Desde el  melodrama inicial, con la música de Chavela Vargas en los créditos y el doblaje de icónicas escenas de Johnny Guitar, hasta la comedia, con sus incisivos diálogos (escritos con un lenguaje fresco y popular) pasando por elementos propios de la cultura pop o más gamberros que remiten a la movida madrileña, como el mambo taxi.

Uno de los puntos que hacen memorable esta película es la excéntrica galería de personajes que ofrece. La portera testiga de Jehova que no puede decir mentiras (Chus Lampreave), el conductor del mambo taxi (Guillermo Montesinos), la oficinista del estudio de doblaje (Loles León) o Candela (María Barranco), la inocente amiga de Pepa que está nerviosa por haber tenido una relación con unos terroristas chiitas. El trabajado guión y unos fantásticas interpretaciones consiguen dar fuerza a estos personajes, incluso aunque alguno aparezca poco y no participe directamente en la trama.

Mujeres al borde de un ataque de nervios es una obra irrepetible e inolvidable, que ocupa un lugar privilegiado en la filmografía de Almodóvar y también en la historia del cine español. Supuso un punto de inflexión en la carrera del manchego, al empujar su salto internacional y al ser un punto medio entre una primera etapa más loca y una segunda más madura, en la que el melodrama, aquí esbozado, tuvo y sigue teniendo una fuerte presencia.

Carlos Pintado @CarlosPM76

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