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‘Mientras dure la guerra’: ¿Eficaz crónica histórica o fallida tesis de Amenábar?
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‘Mientras dure la guerra’: ¿Eficaz crónica histórica o fallida tesis de Amenábar?

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Carlos Pintado Mas: Compañero, me temo que no comparto demasiado tu postura sobre Mientras dure la guerra.

Arturo Tena: No me digas. Cuéntame.

C.P.M: Yo he visto en la película una eficaz crónica histórica. Con elementos que podían hacerse mejor o directamente sobran (pienso principalmente en los flashbacks), un clasicismo formal tan correcto y aseado como poco estimulante y una presencia de música un tanto excesiva. Pero, antes que nada, una eficaz crónica histórica partiendo de la figura de Unamuno rodada con mucho oficio y con excelentes interpretaciones.

A.T: Sí, no estamos de acuerdo principalmente porque la «eficaz crónica histórica» no la veo en ninguna parte. Amenábar no plantea un simple relato de los hechos, sino una tesis sobre qué significó el personaje de Unamuno en aquel momento, y, a través de él, plantear un camino alejado de la dos Españas. Hay una intención detrás de intelectualizar una postura. Por eso no es eficaz: porque Mientras dure la guerra no es capaz en esas casi dos horas de plantear un discurso elaborado a nivel político, y toda la preparación del climax en el Paraninfo es muy fría porque a nivel emocional se resuelve todo de forma bastante simple.

C.P.M: No lo termino de ver esto que dices. Unamuno es una figura demasiado compleja como para representar a nadie más que a sí mismo. Como figura central de la narración me parece eficaz porque vive un proceso interior que, aunque con subrayados innecesarios en forma de flashback o de alguna de las conversaciones que tiene con la familia, sí que se muestra de forma eficaz, sobre todo a través de las conversaciones que tiene con su amigo Santiago Vila. Creo que es más fino el retrato del bando nacional, pero el de Unamuno me parece correcto y más allá de alguna licencia que se haya tomado Amenábar la película lo refleja bien.

A.T: Ahí creo que no nos entendemos. Pienso que cuando se analizan figuras históricas se puede ir más allá, y un cineasta como Amenábar recoge el guante y utiliza una figura de mucha enjundia para unos conceptos muy determinados. Y eso lo fuerza a nivel intelectual y no conecta a nivel dramático. En lo que sí estoy de acuerdo contigo (no todo va a ser disputa) es en lo de la finura del bando nacional. Ahí sí que se componen símbolos, producción potente y matices en la psicología de Franco. Es que es justo eso lo contrasta tanto con Unamuno. Amenábar parece más interesado en Franco que en el escritor, ¿no crees?

C.P.M: No sé si interesarle más, pero desde luego sí que creo que le queda mejor. Los momentos de realpolitik dentro del bando nacional me parecen potentísimos, igual que la caracterización de Franco (y la interpretación de Santiago Prego). A mí personalmente me habría encantado que la película se centrara en eso. Pero no es el caso. Estoy de acuerdo contigo en que el contraste con cómo presenta a Unamuno no le sienta bien al conjunto, pero sigo en mis trece de que tomando al autor vasco como eje narrativo más que como protagonista la película funciona bastante correctamente.

A.T: Yo sigo en los míos: la película está estructurada para llegar al clímax en la famosa escena del Paraninfo. Ahí se concentra toda la épica. Y más allá de una buena puesta en escena, el momento pasa sin transmitir la energía que debería. Si es un eje narrativo, acaba de otra forma. No puede ser que Unamuno sea una excusa para hablar de otras cosas: es un pretexto demasiado importante. En él se concentra mucho del qué y cómo de Mientras dure la guerra. Todo para avanzar en esa escalada de revelación que lleva a esa floja escena en la Universidad de Salamanca el Día de la Raza.

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C.P.M: Claro, Mientras dure la guerra está encaminada a esa clímax pero por los propios hechos históricos (y sí, para ser el clímax no tiene demasiada fuerza). Por eso mi idea inicial de crónica. Me parece interesante lo que dices de que Amenábar concentra en Unamuno una parte importante de las ideas que quiere transmitir, pero no lo veo incompatible con la propia lógica interna de la película. Dicho de otra forma, no creo que Amenábar ponga en boca de Unamuno lo que quiere decir, sino que lo pone en el centro de una historia que quiere contar. Y ponerlo en el centro, por supuesto, ya es una decisión en sí misma relevante, pero me parece que la desarrolla con coherencia. En fin, no parece que en este punto vayamos a estar de acuerdo.

A.T: Sí, no es esa mi impresión. En Mientras dure la guerra veo demasiada necesidad de expresar eso que quiere poner en el centro, además, con palabras y no con imágenes. Hay mucha justificación, poca emoción y menos cine. Por poner una nota positiva, lo que sí le concedo a la película es que hace gala una vez más de la maestría de Amenábar en planificación de escenas y precisión técnica. Eso funciona como un reloj. Además, da muestras de una buena dirección de actores: todos están muy bien, especialmente Karra Elejalde, Santi Prego y Eduard Fernández. Sobre todo estos dos últimos.

C.P.M: Y otra cosa positiva que no se ha destacado (y si alguien lo ha hecho, lo siento, no lo he visto): la duración. Que una película de estas características, que se podía haber ido a las dos horas largas sin problema, dure una hora y tres cuartos, me parece que revela un muy buen trabajo de economía de escritura y ejecución.

 

Carlos Pintado Mas (@CarlosPM76) y Arturo Tena (@artena_)

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