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Una meseta española sin pokémon
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Una meseta española sin pokémon

El 23 de octubre se estrena en salas 'Meseta', película de Juan Palacios que explora desde diferentes ángulos y testimonios la Castilla vaciada

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Aviones sobrevolaron España en 1945 y 1946 para fotografiarla. Fueron los norteamericanos, con su estrategia geográfica de la Guerra Fría ya en mente, los que nos descubrieron por primera vez zonas del país nunca antes vistas desde arriba. Se conoció como el primer Vuelo Americano (Serie A), bendecido por el franquismo. Con una de esas fotografías empieza el documental Meseta, de Juan Palacios, otro intento de cartografiar la meseta española en imágenes más de 70 años después.

Palacios estrena su segunda película, en la que explora tanto los paisajes como las personas que habitan las abandonadas zonas rurales de Castilla. Todo nació, explica el director a Cine con Ñ, a partir de su familia: «Fue al ir al pueblo de mis abuelos, en Zamora. Me di cuenta de que la persona más joven que vivía ahí tenía 16 años. No había nacido nadie en todo ese tiempo. Me empecé a preguntar entonces que sería del pueblo y cómo tiene que ser para mis abuelos ver que se desvanece el lugar y la cultura campesina con la que viven».



Este germen biográfico en la meseta española coincidió con la época en la que se empezó a dar nombre a lo que estaba sucediendo en el pueblo de sus abuelos. «Se expresó en un concepto el fenómeno que estaba viendo en el pueblo: la España vacía o España vaciada. El certificar cómo se estaba produciendo el abandono de las zonas rurales sentó el marco de la película. Me convencí que había algo relevante que contar, que había que explorar ese vacío», asegura Palacios.

Como indica el título de la película, Meseta se centra en el abandono del campo castellano. Zonas reivindicadas en la tradición literaria como partes elementales de «lo español» y que ahora languidecen. «Es como si a partir de esas fotos desde lejos de los americanos se hubiese creado también un distanciamiento general con el lugar», dice Palacios, «Franco decía que la esencia de España estaba en lo rural, pero cuando subió al poder le dio la espalda. Generó políticas que llevaron a su aislamiento, como la construcción de presas hidroeléctricas, la promoción de zonas industriales concretas o la introducción de la agricultura industrial. Y así seguimos».

El director explora, mediante observación y conversación, la vida en esas zonas rurales de la meseta española sin glorificarlas. «Cada uno muestra las cosas cómo las ve, pero mi intención era analizar las bondades que tenía el campo, pero también su lado oscuro. Quería reivindicar ciertas cosas pero alejarme de esa mirada romántica que se tiene muchas veces desde la ciudad al campo, algo que en general creo que le hace un flaco flavor para mejorar su situación».

Uno de los aspectos más desconocidos del campo es la relación que existe en esas zonas con la tecnología digital e Internet, una realidad en 2020. En Meseta se presentan situaciones en las que se contrapone, por ejemplo, los videojuegos con lo rural. «Estas tecnologías tienen algo distópico: nos prometen que estaremos más conectados pero también hacen lo contrario. Tienen algo de frío e inmaterial, virtual, que me parecía interesante observarlo en contraste con un lugar tan presente y material como la naturaleza».



La mirada al campo de la meseta española también se fija, por supuesto, en las tradiciones. En las técnicas agrarias y manuales de tratar la tierra en la que viven. «Hay mucha sabiduría ahí. En la cultura campesina hay un conocimiento y relación con el medio, de saber vivir con lo que te rodea, imprescindible. Y se está perdiendo», asegura Palacios, que también piensa que «si el futuro pasa por una vuelta a la tierra, en estas tradiciones tenemos muchas respuestas».

El director, que obtuvo una Mención Especial del Jurado en el CPH:DOX y el Premio al Mejor Largometraje Nacional en l’Alternativa Fest por Meseta, observa una esperanza para el campo a partir de la crisis del coronavirus: «La pandemia nos ha enseñado a prestarle un poco más de atención a los cosas importantes. Hay más consciencia quizá de que las ciudades son más insalubres, desconectadas, que no satisfacen las necesidades que uno tiene».

Un futuro diferente para la España vaciada que también puede venir de las generaciones venideras, representadas en Meseta en unas niñas que juegan al Pokémon Go en su pueblo y no encuentran nada para capturar. «La gente joven está mucha más concienciada sobre los problemas ecológicos que se está enfrentando el mundo. Ojalá aprendamos a relacionarnos con lo no humano de una forma diferente a lo que lo hemos estado haciendo en el último siglo», concluye Palacios.

 

Arturo Tena (@artena_)

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