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Los mejores estrenos españoles del año, acumulados una vez más
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Los mejores estrenos españoles del año, acumulados una vez más

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Es un fenómeno que se repite todos los años. En los meses finales del curso, los aficionados al cine se encuentran con que hay demasiados buenos estrenos al mismo tiempo en los cines. Esta circunstancia parece afectar especialmente a las películas españolas: temporada tras temporada, parte de lo mejor del cartel estatal se amontona en septiembre, octubre y noviembre. El resultado es que las obras se ven obligadas a competir entre sí -además de con algunas potentes apuestas extranjeras-, lo que acaba perjudicando su casi siempre difícil vida comercial.

El año pasado esta sobrecarga de oferta de renombre dañó claramente la taquilla de nuestras películas. El reinoViaje al cuarto de una madre, La sombra de la ley, PetraQuién te cantará El árbol de la sangre acabaron compitiendo en los cines y no consiguieron atraer del todo a su público objetivo, que, en muchos casos, tenía que elegir entre alguna de ellas -además de con los oscarizables estrenos norteamericanos-. Ni siquiera las apoyadas por una gran televisión (El reino y La sombra de la ley) llegaron a los 1,5 millones de euros. Únicamente Todos lo saben (3,1M) y, dentro de sus posibilidades, Carmen y lola (326.208 €) consiguieron funcionar bien en taquilla.

En este 2019, la coincidencia española se repite. Sólo en noviembre llegarán: Ventajas de viajar en tren, El hoyo, Madre, Adíós, Intemperie o La hija de un ladrón. A ellas hay que sumarles las obras que todavía aguantarán en cartelera, como la muy reciente La trinchera infinita, Mientras dure la guerra, o los policíacos El asesino de los caprichos y El silencio de la ciudad blanca. En diciembre el grifo se calmará bastante, aunque aún habrá tiempo para un nuevo policíaco de Atresmedia (Legado en los huesos) y un estreno independiente más (Longa noite) en las dos primera semanas del mes.

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Este escenario señala directamente a las distribuidoras, que son las que deciden el calendario de estrenos españoles. Pese a que este año la variedad de géneros es mayor y ya hay un éxito destacado (Mientras dure la guerra), noviembre va a ser un mes muy difícil para algunas películas españolas que están destinadas a competir por grandes premios. En un año en el que va a ser muy complicado que se llegue al tradicional objetivo español de los 100 millones de recaudación al final del año, ¿por qué se siguen arriesgando las compañías a que se pisen películas de perfil similar?

 

Las restricciones del calendario

Hay diversos factores que entran en juego a la hora de elegir una fecha, algunos de ellos relacionados con algún tipo de urgencia temporal. El primero tiene que ver con los contratos que se firman. Muchas películas nacen con una serie de compromisos con los que tienen que cumplir, como el de estrenar en año natural. Algunas películas que estaban “en cola” se aceleran cuando llegan los últimos cuatro meses del año; eso ayuda a la precipitación y contribuye a la acumulación.

Otra razón, recuerdan desde Caramel Films, son los Goya. Seguramente una de las más decisivas. Si se quiere optar a los importantes premios de la Academia de Cine española, la obra tiene que haberse estrenado antes del 31 de diciembre de 2019, según las propias bases del concurso. Para algunas de estas películas, con aspiraciones de llamar la atención de la Academia y recoger prestigio, es fundamental poder cumplir con estos plazos. Y ocurre lo mismo también para otros galardones como los Premios Feroz o los Gaudí.

Fotograma de ‘Intemperie’, de Benito Zambrano

En la misma línea va otro de los motivos: los festivales. El escaparate en los medios de comunicación y el recorrido que da un festival es algo valioso, y las distribuidoras quieren aprovechar un impulso de ese tipo a la hora de estrenarlo. Festivales potentes como San Sebastián, Sitges, Seminci o Sevilla suceden durante este tiempo, y aprovechar una ola de promoción de este tipo para lanzar la película es muchas veces fundamental para llegar al público. Es lo que les ha sucedido a películas como La trinchera infinita, Mientras dure la guerra, La hija de un ladrón, presentes en Donostia, o Ventajas de viajar en tren y El hoyo, ganadora en Sitges.

 

Los clásicos ciclos del año en taquilla

Por otro lado, los 12 meses del año tienen una serie de ciclos cinematográficos más o menos predefinidos y tradicionales. Diciembre y, sobre todo, enero y febrero son meses de estrenos potentes norteamericanos e internacionales. Son las fechas de los premios norteamericanos y británicos (Globos de Oro, Óscar, BAFTA, premios de la crítica…) que más atención acaparan entre el público cinéfilo. Las distribuidoras españolas, que también tienen sus premios en estas fechas, intentan no sobrecargar esa temporada, pero también buscan llegar un poco antes para que la película siga en la mente de todos.

Los veranos (junio, julio y agosto) suelen ser considerados poco dados al cine de autor y más aptos para películas de puro entretenimiento. Descanso, menor actividad relacionada con el cine, salida de las rutinas de las grandes ciudades, eventos deportivos…una serie de razones desaconsejan a las distribuidoras gastar sus balas más prestigiosas en los meses más calurosos del año. El éxito de una comedia familiar y comercial como Padre no hay más que uno, la española más taquillera del año, iría a confirmar esta creencia.

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Pero los meses de marzo, abril y mayo, temporada baja en el imaginario de las distribuidoras, han sido escenario de la segunda película española más taquillera de este año (Lo dejo cuando quiera, estrenada en abril), de la película española más taquillera del año pasado (Campeones, estrenada en abril de 2018) y de otros éxitos como 8 apellidos vascos (estrenada en marzo de 2014). Y no sólo a las comedias les ha ido bien: Dolor y gloria, es la cuarta película española más vista de 2019 y llegó en marzo. La redistribución de los estrenos hacia estos meses tiende a ser alternativa al acopio de los meses finales del año.

 

Con un ojo en la competencia

Además de las condiciones temporales, para tomar una decisión que puede significar miles de euros se tienen en consideración otro tipo de elementos. Por ejemplo, es decisivo saber qué van a hacer y cuándo van a estrenar los demás. Elisabeth Ortega de Fílmax (que estrenará este viernes ) explica a este medio que ellos tienen una herramienta que se va actualizando con las fechas de estreno de todas las películas cada semana para así poder prever y calcular posibles modificaciones en su calendario.

¿Cuánto antes se sabe lo que va a hacer la competencia? “Con meses de antelación”, comenta Ortega. Una previsión que va variando y que algunas veces se queda en el aire. El productor de Adiós, Enrique Lavigne, se lamentaba de esta falta de cálculo en Twitter el año pasado, a lo que aducía “puro desinterés” de los implicados.

“Se suele hacer una reunión con los directores de las diferentes líneas de negocio, programación y marketing, y ahí se busca posicionar la película en el calendario”, explican en Fílmax. En esas reuniones se determina el target, y se ve qué coincidencias temporales existen. Para Ortega, “una película de una major te puede hacer más daño”. Ahí es fundamental también el número de copias con el que se vaya a lanzar el filme; eso permite hacer cálculos de inversión, distribución geográfica y grandes apuestas por lugares concretos. La tendencia de distribuir por zonas es ahora más habitual porque las películas españolas están remarcando  su esencia local.

Fotograma de ‘Madre’, de Rodrigo Sorogoyen

Más allá de balances, competencias y estimaciones, la razón fundamental para decidir una fecha o no es la seguridad en las posibilidades de la película. “Es importante tu nivel de confianza en ella”, concluye Ortega. Si se sabe que la película va a funcionar por sus propias características o cualidades, el resto de factores pueden ser menos decisivos. Con la dura experiencia del año pasado como referencia, veremos qué ocurre con los estrenos españoles en un otoño de 2019 que se prevé complicado.

 

Retrasar la fecha de los Goya, ¿una solución?

El pasado tres de noviembre, el director de cine Polo Menárguez, que en enero estrenará su segunda película (El plan), volvía a avisar desde su cuenta de Twitter del día de la marmota con respecto a los estrenos españoles y su terrible coincidencia.

Pero además de soltar su particular lamento, Menárguez ofrecía una posible solución a este problema: retrasar la fecha de los Goya hasta después de los Oscar. «De esa manera, moveríamos nuestros estrenos fuertes a una fecha que anda más desierta en la taquilla: el final del invierno y principio de la primavera», asegura el director.

 

Arturo Tena (@artena_)

 

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