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Marina Seresesky: «La despoblación y la inmigración son temas lo suficientemente serios como para hacer comedia de ellos»»
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Marina Seresesky: «La despoblación y la inmigración son temas lo suficientemente serios como para hacer comedia de ellos»»

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El entusiasmo y detalle que muestra Marina Seresesky (Buenos Aires, 1969) al hablar de actores se entiende mejor cuando conoces su trayectoria. Seresesky ha sido  -y es, eso nunca se deja de ser- actriz durante buena parte de su carrera. Fue en 2010 cuando decidió darle un nuevo rumbo dirigiendo su primer corto, El cortejo,  y desde entonces no ha parado en este camino. Su primer largometraje (La puerta abierta) tuvo un buen recibimiento allá por donde fue, con dos nominaciones a los Goya para sus dos actrices protagonistas (Carmen Machi y Telere Pávez) incluidas, y ahora estrena el segundo: Lo nunca visto. Con otros proyectos en camino, Marina Seresesky atiende a Cine con Ñ en su mejor momento profesional.

 

Desde que empezó en esto de hacer películas, no sólo las dirige sino que también las escribe en sus ideas originales. ¿Cómo fue el proceso de creación de Lo nunca visto?

Una película siempre tiene muchos arranques, muchos puntos que se disparan para llegar hasta tu texto. Como guionista tienes esos elementos que, de repente, se unen y te sale la película. En Lo nunca visto en concreto, además de muchas imágenes que tenía en la cabeza, todo se junta a partir de un estudio que leí sobre la viabilidad de reubicar refugiados sirios en los pueblos de España que estaban muriendo por despoblación. Al final, lo que se veía es que ni los del pueblo querían que llegaran los refugiados ni tampoco ellos querían asentarse en unos lugares donde no había nada. Eran personas muy cualificadas que querían llegar a una ciudad para poder desarrollarse.

Esta situación a mi me despertó una contradicción: ¿Cómo puede ser que teniendo la solución tan cerca de un problema tan grande no se pueda llegar a un acuerdo? Empecé a pensar en lo que genera el miedo al otro, esos prejuicios que tenemos tan dentro. Así fue cómo empezó a crearse en mi cabeza esta idea y fue de ahí de donde nació todo lo que se puede ver ahora.

¿Por qué decidió tratar este tema desde la comedia más pura? Su anterior y primera película (La puerta abierta) no estaba en este género tan marcado.

Me parecieron tema lo suficientemente importantes y serios como para hacer comedia de ellos. El género tiene esa característica de poder tratar sin problema los temas más tremendos. Es una manera de llegar al público muy accesible. Yo pensé que, en vez de hablar del drama de la inmigración y de los pueblos vacíos, era mejor tratarlo desde aquí para que la gente se pueda sentir identificada. La comedia coral, además, me encanta. Me encanta la comedia que hacía Berlanga, por ejemplo: treinta actores en escena y aportando. Con esa premisa me lancé a este género, que es muy exigente.

¿Ha sido un trabajo muy diferente en rodaje con respecto a La puerta abierta?

Ha habido grandes diferencias. En La puerta abierta eran cuatro personajes metidos en una casa. En Lo nunca visto son 30 en un espacio abierto, ahí todo cambia a nivel de planificación. Es mucho más complicado hacer comedia que drama en ese sentido: todo tiene que estar con el tempo adecuado y con el ritmo de la comedia dentro, algo que no todos los actores tienen. Ha sido mucho más exigente ahora desde ese punto de vista. 

Ha mencionado a Luis García Berlanga. ¿De qué referencias o enseñanzas de la comedia española bebe Lo nunca visto?

Es que de Berlanga sale todo. De esos personajes que a veces son estereotipados, pero al mismo tiempo muy reales por su capacidad de darles muchísima vida. Además, me fijo mucho en esa gran capacidad de manejar la comedia coral que tenía. Recuerdo Plácido, por ejemplo, en la llegada de los pobres y ese pueblo que no sabe qué hacer con esos pobres. Muchos personajes cruzándose, hablando todos a la vez… ¡qué maravilla! Y ahora me he dado cuenta de lo difícil que es hacer eso: son muchas personas en escena, durante más tiempo, con lo que todo tiene que estar muy ajustado. Pero también te da la posibilidad de trabajar con grandes secundarios como hay en este país, que son bestiales. Tendrías que vivir varias vidas para poder trabajar con toda la cantidad de buenos actores españoles.

En este sentido, la actriz que la acompaña desde su primera película es Carmen Machi, y parece que lo seguirá haciendo (aparecerá también en su próximo proyecto, Las mil vidas). ¿Qué aporta ella?

Carmen aporta muchísimo. Me parece una actriz superdotada para todo; drama, comedia…La conozco bien, y eso también me permite esa confianza que me hace avanzar varias casillas cuando estoy dirigiendo porque ya sabe lo que yo quiero de ella. Se cómo llegar a ella y buscarle los matices. Es una actriz entregadísima y una compañera fantástica. En Lo nunca visto, una comedia con tanta gente, era fundamental que el timón lo llevase alguien con el poderío que tiene Carmen.

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En cuanto al cine de su tierra, Argentina, ¿se fija en alguien a la hora de hacer cine?

Claro. Me encanta (Juan José) Campanella, por ejemplo. Me gusta mucho cómo lleva el humor y lo mezcla con el drama. Compone algo muy difícil de hacer. Hay una mítica película coral también, Esperando la carroza, de la que han salido muchas referencias y muchos actores que también me gustan. Disfruto mucho el humor argentino en general; es muy descarado, muy irónico. Algo de eso tengo que tener dentro. 

Además de la despoblación, la película trata el sensible tema del racismo. ¿Cómo querías tratar el asunto para hacer comedia? ¿No se autocensuró?

Es verdad que ahora parece que hay que ir entre algodones con todo. Yo no tuve problemas: escribí y dirigí lo que quise. Con respecto a lo segundo, espero no haberlo hecho; es verdad que no sabes qué interiorizas. Lo quise fue reflejar cómo habla y se expresa la gente de Fuentejuela de Arriba (el pueblo ficticio del filme). No pretendo hace realismo con eso ni con cómo hablan los africanos tampoco. Yo creo que la comedia es un espejo brutal de los problemas, hecho con mucho respeto. Si a ti te parece que te ves ahí, será un problema tuyo. Por eso el cómico está ahora tan perseguido. 

Los que nos dedicamos a esto (cine, teatro, literatura, arte…) no podemos ser políticamente correctos. Para eso ya están los políticos, que son los menos correctos de todos. Las instituciones y la gente que tiene que estar al mando de los sitios de poder son los que tienen que serlo, no nosotros. Estamos viviendo un momento muy tremendo en esto.

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¿Qué nos puedes adelantar de tus nuevos proyectos? Se habla ya de una nueva película, Las mil vidas.

Tengo ahora mismo tres proyectos a punto, no se cuál va a salir primero. Uno es Las mil vidas, pero tengo también otras dos comedias, una película de terror y algo que puede ser una serie. Es un momento muy bueno, la verdad. Ahora que han entrado las plataformas de streaming estamos viviendo una situación interesante. Todavía faltan muchas mujeres que entren ahí, pero vamos camino de ello.

Un proyecto de terror sería un cambio importante también de registro.

Lo es, y pienso cambiar mil veces en mi carrera si me dejan. Como espectadora veo de todo: me gusta el terror, la ciencia-ficción o los superhéroes. Si disfruto viéndolo, ¿por qué no me va a apetecer hacerlo y probar? Hay que meterse en líos, que para eso estamos. En Lo nunca visto se dice que hay que salir del armario, pues esto es igual. Si tengo la posibilidad, que muchas veces no existe, hay qye aprovecharla.

 

Arturo Tena (@artena_)

Fotos: Manolo Pavón (cedidas por Relabel Comunicación).

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