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Los Japón: el drama del cine español
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Con Lo dejo cuando quiera ya tuvimos ocasión de hablar del cine producido por las cadenas privadas de televisión. Del cálculo, del nulo riesgo y de la inexistente autoría. Puro envasado. Y eso que con aquella todavía te reías de vez en cuando. Bajamos dos cadenas en esta ocasión, de Telecinco a Atresmedia, pero nos seguimos encontrando con el mismo producto fácil que fía su éxito principalmente al carisma de sus protagonistas. Solo que en Los Japón la ausencia de inspiración roza lo dramático.

La película de Álvaro Díaz Lorenzo parte de una historia real, encima de lo más curiosa. En 1614 un expedición japonesa comandada por el samurái Hasekura Tsunenaga llegó a Coria del Río, ya que navegar hasta Sevilla por el Guadalquivir era muy complicado. El objetivo de los japoneses era negociar un tratado comercial con Felipe III, pero no se llegaron a poner de acuerdo. En cualquier caso, unos cuantos integrantes de la expedición decidieron quedarse. Al cabo de los años empezaron a surgir los primeros apellidos Japón. ¿Por qué? Por comodidad, ya que los originales japoneses que portaban los descendientes de los miembros de la expedición eran demasiado difíciles de pronunciar.

Uno de estos Japón es Dani Rovira. No uno más, de hecho, sino el heredero al trono del imperio japonés. Así que allá que se va con su familia: su mujer, María Leon, y su hija e hijo adolescentes. Lo que ocurre a continuación no sorprenderá a nadie: bromas cutres sobre el choque cultural. Dani Rovira y María Leon podrían hacernos reír hasta leyendo la lista de la compra; este habría un buen momento para demostrarlo, porque los diálogos del guión desde luego no dan para más. Tampoco es que la representación de España sea mucho más atinada que la del país asiático. Luego nos sienta mal cuando nos lo hacen desde fuera, pero no se puede decir que aquí se haga de una manera distinta.

El drama del cine español es que necesita que estas películas funcionen bien en taquilla, que se está hundiendo semana a semana, para dar por bueno el año. Un círculo vicioso que la actual ley de cine, que da bastante importancia a la taquilla de proyectos anteriores de los responsables de la película, tiene difícil solucionar. Desde luego aquí no lo vamos a arreglar. Pero estaría bien reflexionar qué se ha hecho mal para que el cine español acabe necesitando el éxito de producciones así. Igual le damos demasiada importancia a la taquilla, o igual deberíamos de empezar a considerar las audiencias de una forma más amplia, ahora que mucho cine se consume en plataformas.

El problema no es que existan pelis nulas como Los Japón. Ya faltaría. El problema es que el cine español necesite de su éxito. A medio camino entre cómo lo estamos contando y cómo se está produciendo y qué criterios se están impulsando debería de empezar a esbozarse una respuesta. Que los propios títulos de crédito adelanten una posible secuela no invita al optimismo.

Carlos Pintado Mas (@CarlosPM76)

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