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‘Los europeos’ convence con su azconiana radiografía de España
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‘Los europeos’ convence con su azconiana radiografía de España

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La 23ª edición del Festival de Malaga reservaba uno de sus platos fuertes para ayer viernes, con la proyección de la última película a concurso en el certamen. El Teatro Cervantes acogió la presentación de Los europeos de Victor García León que, si atendemos a la expectación generada -campaña de promoción mediante- y las primeras valoraciones, entraría de lleno en la carrera por las Biznagas. Las niñas, de Pilar Palomero, y La boda de Rosa, de Iciar Bollaín, son las otras favoritas de un palmarés que se dará a conocer al mediodía del día de hoy.

Los europeos es la adaptación cinematográfica de la novela homónima del escritor y guionista Rafael Azcona. “No entiendo muy bien por qué no se ha hecho antes la adaptación de esta novela”, ha dicho su director en el coloquio posterior a la proyección. En su día el propio Azcona guionizó las míticas El pisito (1959) y El cochecito (1960) a partir de sus obras, mientras que más recientemente José Luis García Sánchez dirigió Los muertos no se tocan, nene (2011). Tras el visionado de este nuevo proyecto queda claro que ha merecido la pena, solo sea por nutrir al espectador hodierno con esta radiografía tan lúcida y amena de la idiosincrasia de una España no tan lejana.

Photocall de ‘Los europeos’ en Málaga. Fuente: Álex Zea (Festival de Málaga)

La película se centra en las andanzas de dos jóvenes amigos en la Ibiza de finales de los 50. Un destino no solo alejado de la península geográficamente sino también de los usos y costumbres franquistas, gracias a la válvula de escape que suponía la presencia de turistas extranjeros. Hasta allí nos transporta una adecuada ambientación y fotografía y una música bien escogida. En Los europeos se alternan temas italianos y franceses de la época, algún bolero también, junto con bellas composiciones originales. Una tonalidad de “alegre melacolía” (Botto dixit) se apodera rápidamente de la pantalla.

En principio, los dos jóvenes afrontan su estancia en la isla desde dos perspectivas distintas: Antonio (Juan Diego Botto) es un vividor cínico, que deambula a las mil maravillas en los ambientes hedonistas y maneja distintas lenguas. Miguel (Raúl Arévalo) es en cambio el prototipo del español a la vez aturdido y deslumbrado ante lo extranjero o, mejor dicho, ante las extranjeras. Pues será este último, a la postre eje narrativo de la película, quien quede prendado de una joven francesa (Stéphane Caillard). Hasta aquí podemos leer. Pero no desvelamos ningún misterio si decimos que tanto Botto como Arévalo están verdaderamente soberbios.

La primera parte de Los europeos transcurre al ritmo frenético de las juergas ibicencas que encadenan los protagonistas. Ahí se advierte la mano fresca de García León (Selfie, Vete de mí), quien últimamente también ha hecho incursiones en el terreno de las series, con dirección de capítulos de Vota Juan y El vecino. Hay además dos decisiones formales acertadas y nada obvias. Por una parte, la ausencia de subtítulos cuando hay breves intercambios en otros idiomas, que contribuye a generar la atmósfera de extrañamiento ante lo foráneo que vive Miguel y cualquier otro español medio. Por otra parte, se agradece que no se rellene el metraje -de 85 minutos- con escenas de sexo. Lo erótico se manifiesta las mayoría de las veces por vía de la alusión, la provocación o la chanza, de manera más acorde con el tono del film.

Desde la comedia y la algarabía, Los europeos transita en una segunda parte hacia repertorios más dramáticos. La transición es satisfactoria, aunque puede que la película tuviera aún más margen para respirar en los compases finales. La acción se sitúa entonces en una Barcelona grisácea, en la que irremediablemente se agrieta el trampantojo ibicenco. Solo hacen falta unos pocos indicios -para unos ojos europeos- para asomarse al desengaño.

El resultado en su conjunto es el de una inteligente mirada, divertida pero sin concesiones, a una España retrógrada y machista. Un país representado por dos hombres jóvenes: uno impúdicamente consciente de esa moral (Antonio-Botto), el otro emocionalmente educado en ella (Miguel-Arévalo). La pregunta que sobrevuela es cuánto sigue pesando hoy ese tipo de españolidad, con complejo de inferioridad ante la modernidad europea incluido. ¿A cuántos Antonios y Migueles conocemos?

Los europeos se estrenará en exclusiva en Orange TV el próximo lunes 31 de agosto. Desde que se supo, algunas voces lamentaron la decisión de que no la película no fuera a llegar a los cines; durante la presentación de la película se llegó a pedir incluso que se reconsiderara su inclusión en la Sección Oficial de Málaga por llegar a una plataforma. Uno de sus productores, Enrique Lavigne, apeló al espíritu constructivo frente a la incertidumbre en el sector y confirmó que Los europeos se podrá ver en pantalla grande: “Que una película se estrene en una plataforma no quiere decir que no vaya luego a las salas”. Sea en casa o en un cine, merece la pena ir a verla.

 

Fabio Cortese (@fcsanabria)

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