Estás leyendo:
Loreak: ejercicio de depuración y minimalismo
3 min

 

Jon Garaño y José María Goenaga se conocieron en la escuela de cine de Sarobe y decidieron, junto a otros compañeros, fundar la productora Moriarti, con la que sacaron adelante diferentes cortometrajes y documentales. En 2010 debutaron en el largometraje con 80 egunean (80 días en su traducción al castellano) y cuatro años después llegaba Loreak (Las flores), en la que participaron otros compañeros de viaje como Aitor Arregi, guionista, y Pascual Gaigne, Javi Aguirre e Iñaki Díez, responsables de música, fotografía y sonido respectivamente. Loreak tuvo una gran aceptación entre los críticos y en los circuitos de festivales, siendo seleccionada por la Academia para representar a España en los premios Óscar y estrenándose en Estados Unidos con muy buenos resultados, lanzando de esta manera la carrera de la productora.

La película empieza cuando Ane (Nagore Aranburu) empieza a recibir flores de un desconocido. Podría ser el punto de partida de una película de suspense, pero los directores, manteniendo el punto de misterio, lo llevan por la vía intimista y reflexiva. A partir del hecho inicial se empiezan a cruzar historias con las flores como punto de unión entre ellas. El guión construye una reflexión sobre problemas cotidianos como la incomunicación, la dificultad de las relaciones personales o familiares -a las que, como las flores, hay que regar regularmente y con atención-, la memoria o el olvido.

Loreak es un ejemplo de puro cine. Guión, planificación y montaje al servicio de contar una historia, donde las miradas y los silencios pueden decir más que las palabras y la acción. Es un ejercicio de depuración y minimalismo, desde la aparentemente pequeña trama hasta la austera, pero no por ello menos eficaz y bonita, puesta en escena, destacando una excelente fotografía. El film puede recordar por momentos al cine de Ozu, en el que los problemas internos de los personajes son plasmados con una maravillosa sencillez, sin ninguna grandilocuencia.

Las tres actrices principales, Itziar Ituño, Nagore Aranburu e Itziar Aizpuru, hacen un grandísimo trabajo. Ituño y Aranburu aportan una contención a sus personajes que encaja plenamente con el tono de la película y la clase de problemas que plantea el guión. Itziar Aizpuru, conocida por su participación en la longeva y exitosa serie vasca Goenkale, ofrece un magnífico contrapunto en el papel de Tere, una mujer mayor con un carácter resuelto y decidido.

Loreak es un ejemplo perfecto de la riqueza del cine español, de la enorme variedad que existe dentro de él. Desde el hecho de estar rodada en vasco a la delicada forma de tratar cuestiones cotidianas. Los personajes de la película no son héroes ni heroínas sino personas con vidas corrientes, que bien podrían ser los que están al otro lado de la pantalla. Esta característica es uno de los grandes aciertos de Loreak a la hora de emocionar, pero también representa una dificultad a la hora de resultar exitosa en taquilla. Por suerte su buena acogida entre críticos y académicos puso a Moriarti en el mapa y ahora es uno de los grupos de cineastas más seguidos en nuestro país.

 

Carlos Pintado Mas (@CarlosPM76)

Dejar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Input your search keywords and press Enter.