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Las Leandras: Rocío Dúrcal ya inventó el metalenguaje
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Las Leandras: Rocío Dúrcal ya inventó el metalenguaje

En El Día Internacional de Rocío Dúrcal y aprovechando la colección que le dedica FlixOlé recomendamos su gran homenaje a la revista y el teatro de variedades de los años 30

Las Leandras

Las Leandras (1969) cuenta la historia de una madre (Celia Gámez) y su hija (Rocío Dúrcal) que para salvar el teatro de variedades y revista de la primera, antigua estrella de la canción, preparan un complicado montaje para convencer al tío rico perdido de la segunda de que la haga su heredera.

En el Día Internacional de Rocío Dúrcal (sí, amigos, eso existe y «la ranchera española» fue un icono cultural que mereció eso y más) aprovechamos la colección que le dedica FlixOlé para reivindicar el día en que se dedicó al metalenguaje dirigida por Eugenio Martín (Pánico en el transiberiano).

Comedia musical y de enredo muy típica de los 60, homenaje a la revista y el cancaneo de los años 30, es, presuntamente, la adaptación al cine de la revista del mismo título. Presuntamente porque aunque durante gran parte del metraje calca el argumento y la comedia de enredo, la parte del musical incorpora temas de otras revistas del teatro de variedades, y al mismo tiempo se supone que lo que vemos es la preparación de la propia obra por parte de la compañía de Celia Gámez.

 

Tomar la vida en serio es una tonteríaLas Leandras

Dúrcal caracterizada de Clara Bow, estrella de los años 30.

Las Leandras original fue la revista en la que debutaría el célebre chotis ‘El Pichi‘, summum del chulapismo madrileño, que canta siempre la actriz protagonista vestida de hombre y describiendo la vida de un chulo, un proxeneta que presume de vivir de las mujeres y pegarles si se pasan de la raya. En el estreno en 1931 Celia Gámez recibió grandes críticas por su interpretación.

La diva abre y cierra la película e interpreta los números musical que sirven de puente entre el argumento «real» y la obra dentro de la obra. Hay una cierta admisión en su presentación de la evolución de la sociedad española, que es tanto más dolorosa cuando uno recuerda que Gámez fue amante de Millán Astray y tristemente célebre por el chotis Ya hemos pasao que se burlaba del ‘No pasarán’ republicano.

La diva de las variedades había moderado su repertorio después de la guerra y al mismo tiempo cultivado una imagen de ambigüedad sexual que subrayaba en sus números apareciendo «vestida de hombre» cortejando a otras bailarinas. La revista, por otra parte, siempre estuvo menos vigilada que el cine, por lo que el salto de la historia a la pantalla del equívoco de que la vedette y su compañía sean confundidas con una madame y sus prostitutas tenía algo de provocador.

Esta sicalíptica conexión entre el libertinaje en elipsis de los felices años 20 y el inminente descoque del Destape lo oficia Alfredo Landa en su entonces eterno papel secundario de cateto en la ciudad. Sus escenas con Rocío Dúrcal, que pueden chirriar al público actual, las salvan la ternura que ambos intérpretes saben regalar a sus personajes.

 

Que su vacío no sienta, noLas Leandras

Alfredo Landa es Casildo, un «joven» de pueblo metido un enredo del que no sabe cómo salir.

Porque aquí realmente Gámez, pese a ser una obra con la que ella había triunfado casi 40 años antes, está como mentora de Dúrcal, estrella absoluta de la que era su segunda película «adulta» tras Cristina Guzmán. La gracia es que interprete ‘El Pichi’ y ‘Los nardos’ junto a la estrella original en unos números que, por desgracia, han perdido contexto para el espectador actual.

Por otro lado Rocío Dúrcal se mantiene en su línea de interpretar a jóvenes independientes y «modernas», aunque casi siempre acaben cayendo en brazos de un bello -y muy formal- bigardo. A su personaje, Patricia, la conocemos escapando de un prestigioso colegio de señoritas en Londres disfrazándose de la directora y luego fingiendo estar en silla de ruedas para escapar… además de aprovechar y conseguir que un fornido profesor de inglés la lleve en brazos un rato.

Evidentemente Patricia tendrá sus momentos de revelarse como una señorita decente y modosita, pero será ya pasada media película y cuando esté más que claro que la iniciativa para llevarse al bueno de Robert al huerto ha sido suya. Aparte, y como en Rocío de la Mancha, Cristina Guzmán o Buenos días, condesita, el personaje es una mujer joven con trabajo que desarrolla una carrera propia independientemente de las responsabilidades familiares.



La mezcla de las heroínas animosas de Dúrcal con la ambigüedad bien administrada de las de Gámez tiene su éxtasis místico en el momento en que la madre le dice a la hija que «haría una buena viuda», rematando que «cuando las mujeres tenemos gancho de verdad es cuando nos quedamos viudas». El estribillo del número musical posterior tiene a Patricia de luto y rodeada de bailarines a los que se dirige con el estribillo: «Adminístreme usted lo que el pobrecito dejó / hágalo para qué su vacío no sienta yo».

 

¡Eso es de mis tiempos!Las Leandras

Garisa vs Sazatornil. Who side are you on?

Además de Landa completan el reparto Isabel Garcés, Antonio Garisa y José Sazatornil, con un cameo de Juanito Navarro como comisario de Policía. La escena en la que la película enseña las cuerdas del muñeco y se divierte con su público, pues Dúrcal salva el día evitando que acaben todos en la cárcel explicando que son una compañía de variedades en la que cada uno tiene un papel.

De esta manera, Garcés será presentada como «la actriz de carácter» y Landa como «el galán cómico», mientras que las dos protagonistas se recrean cuando madre e hija se reconocen como las vedettes. Es un momento que también tiene sentido pensando en un 1969 en el que Dúrcal deja de hacer de adolescente para pasar a los papeles de adulta que la llevarán a dejar atrás el musical y protagonizar, por ejemplo, Marianela (1972).

Navarro, que se gusta en los pocos minutos que sale, remata el momento con un «¡Anda! ¡Las Leandras! ¡Eso es de mis tiempos!» más dirigido a los espectadores de 1969 que al resto de personajes. Por si no fuera poco aún dará tiempo para un duelo de chulapos entre Garisa y Sazatornil por los favores de Gámez y por supuesto más chistes de ida y vuelta entre el escenario, la pantalla y su público.

Puedes disfrutar de Las Leandras y la mayor parte de filmografía de Rocío Dúrcal en la colección especial de FlixOlé.

 

Jose A Cano (@caniferus)

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