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La línea invisible: contundente serie histórica sobre ETA
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El hecho que marcó cinco décadas de la historia de un país comenzó con una venganza. Una mañana de los primeros días de junio de 1968 en un registro rutinario de carretera, Txabi Etxebarrieta cruzó «la línea invisible» entre luchar por unos ideales y matar para conseguirlos. Con un disparo a bocajarro le quitó la vida al guardia civil José Antonio Pardines. El mismo día, Txabi fue abatido a tiros por los compañeros de José Antonio no muy lejos del lugar donde sucedió el primer homicidio.

Este nuevo crimen no podía quedar sin respuesta. Los integrantes de la, por aquel entonces, pequeña organización, planificaron y ejecutaron premeditadamente el asesinato de Melitón Manzanas, inspector de policía, torturador de opositores al régimen y jefe de la Brigada Político-Social de Guipúzcoa. Desde entonces, la cosa sólo pudo ir a peor. Ese fue el principio del fin que no llegaría hasta 52 años después, y esto es lo que cuenta La línea invisible, una serie potente, canónica y sin miramientos que vuelve a demostrar el buen nivel medio de las producciones originales de Movistar +.

Las pretensiones de quienes se quieren independizar son crear una entidad nacional diferente, un nuevo país que promete un estado mejor para sus habitantes. Así nació el independentismo vasco, con el sueño de una vida nueva. Sin embargo, llegó un día en que el sueño se convirtió en pesadilla. La actividad de la banda terrorista ETA ha sido un tema bastante tratado en nuestra cultura cinematográfica. Muestras de largometrajes que han tratado el asunto, entre bastantes otros, son Días contados de Imanol Uribe, Yoyes de Helena Taberna o Negociador de Borja Cobeaga, pero todavía no habíamos tenido la oportunidad de poder verlo en formato serie.

La línea invisible no es, sin embargo, la primera serie de su director, Mariano Barroso. Además de su filmografía en cine, que comenzó en los años 90, este veterano director es responsable de El día de mañana (Mod producciones y Movistar +), que se centra también en la España de finales de los 60, y de un episodio de Criminal: España (Netflix), un thriller policial. Desde su incursión en el mundo de las series españolas en el 2018, no ha parado de rodar para plataformas. Su colaboración con Movistar parece sólida; añade ahora seis interesantes episodios de 45 minutos sobre estos hechos fundacionales.

El estreno de La línea invisible evidencia que están teniendo cada vez más éxito las series basadas en la historia reciente. En todo el mundo. Desde hace unos años empezaron a aparecer producciones sobre sucesos reales acaecidos poco tiempo antes, como la que trata de la historia de la reina Isabel y Felipe de Edimburgo, The Crown de Peter Morgan, hasta la de la famosa explosión de la central nuclear ucraniana que dio nombre a Chernobyl  (Craig Mazin); pasando por la que explora en las vidas de los grandes genios de la historia, Genius de Kenneth Biller y Noah Pink. Son varias las series internacionales que nos cuentan momentos que marcaron «la historia oficial».

Como el mundo de las series en nuestro país no podía ser menos, también podemos contar aquí con relatos audiovisuales basados en hechos reales recientes como En el corredor de la muerte, sobre el acusado de asesinato Pablo Ibar, o Fariña, sobre el narcotráfico gallego de los años 80, ambas de Ramón Campos. Sin embargo, destacaría por encima de ellas la excelente Arde Madrid, de Paco León y Anna R. Costa,que cuenta la vida de Ava Gardner en la época final de la dictadura.

Sea como fuere, sí es cierto que utilizar la historia cercana como argumento en una serie hace que los espectadores traten de encajar los conocimientos que tienen sobre unos hechos que han vivido con lo que se cuenta en la pantalla, amplificando su sensación de veracidad y mejorando la capacidad para sentirse identificado con lo que ve. Aunque esto no es garantía de calidad. Una serie de este tipo, como sucede en el cine, puede resultar sorprendente, satisfactoria o desilusionante, ya que el público se va a acercar a ella cargado de un extra de capacidad crítica que no llevan cuando ven una de ficción pura y dura.

En estos casos, el resultado final depende de cómo lo enfoque el director, de cómo sean las interpretaciones de los actores y del manejo de la dirección artística, pero, sobre todo, depende del guion, que en La línea invisible está escrito por Alejandro Hernández y Michel Gaztambide a partir de una idea de Abel García Roure, que es el creador de la serie. Y aquí está bordado en una esencia que cumple con las expectativas históricas que pueda tener el espectador.

En La línea invisible se muestra, desde un punto de vista muy humano, la historia en primera persona de los que protagonizaron los hechos que más adelante marcaron nuestra memoria colectiva. Una serie sobre relaciones, enfrentamientos, ilusiones y preferencias, sin gran presencia ideológica. Es el lado cotidiano del relato de lo que pasó en Euskadi en esos días según la perspectiva de sus protagonistas. Y todo ello sin mucho artificio, de forma clásica, pero con pulso directo y contundente. Al estilo Barroso.

 

Luis Hernández (@luisp_hernan)

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