Estás leyendo:
La isla de las mentiras: radiografías y detalles
3 min

La isla de las mentiras: radiografías y detalles

Es encomiable ver cómo una directora debutante en la ficción es capaz de encajar tantas temáticas, y tan diversas, en una misma película

la-isla-de-las-mentiras-cine-con-ñ-5

No deja de ser curioso como ciertos acontecimientos que ocurren en nuestro país son recordados fervientemente por todos nosotros y como otros, sin embargo, caen en el olvido con tanta facilidad que hasta asusta. Por eso si nos referimos al naufragio de El Santa Isabel, donde 213 personas perdieron la vida en las costas gallegas en el año 1921, es como si nos hablaran de una noticia de última hora ya que no sabíamos ni que esa tragedia hubiera acontecido. Así, la directora coruñesa, Paula Cons, ha sabido bucear en la historia de su Galicia natal en La isla de las mentiras para reflotar una historia injustamente olvidada; quizás por la posible negligencia que había detrás, por la identidad de las “heroínas” (mujeres y de espacio rural) o por el poco interés que despierta hablar de víctimas mortales.

Toda la acción de la película transcurre en la isla de Sálvora, donde los transatlánticos hacían escala para recoger emigrantes que se dirigían, en mayor parte, al continente sudamericano. Allí en una noche de niebla, El Santa Isabel naufragó. Pero el naufragio solo es el punto de partida para que la rueda gire y se nos muestre la vida de los habitantes de un pueblo recóndito de la geografía española donde todos se conocen y todo se oculta.

La isla es un personaje más, debido a que toda la puesta en escena está supeditada a sus paisajes. Los personajes quedan empequeñecidos ante la grandeza del plano general en el que la atmósfera del pueblo se apodera de la pantalla: aquí son los sonidos de la naturaleza los que hacen que la imagen hable. En estos momentos de depurada fotografía, estética impecable, extrema pulcritud y ritmo pausado es donde la película respira toda la verdad y naturalidad que la historia requiere. En contraposición a estos instantes, se encuentran las escenas con mayor alma de thriller, donde el poder de la música empaña ese maravilloso ambiente y enfatiza de manera recurrente las acciones de los personajes.

Más allá de la importancia capital del paisaje, La isla de las mentiras radiografía diversos componentes que van desde las clases sociales de la época en las zonas rurales del territorio español, recurriendo al temible yugo de los terratenientes de principios de siglo; pasando por las pesquisas periodísticas del personaje interpretado por Darío Grandinetti para intentar desentrañar el misterio que rodea al naufragio; hasta poder ser una mirada en términos de género y de cómo las mujeres estaban oprimidas en casi todos los aspectos de su vida. Es encomiable ver cómo una directora debutante en la ficción es capaz de encajar tantas temáticas, y tan diversas, en una misma obra audiovisual.

Por ello estamos ante una película plagada de temáticas y de detalles casi imperceptibles, como el graznar de los pájaros o la fuerza de unas manos amasando pan, que consigue transportarnos a otro tiempo, aquel donde las miradas de sus protagonistas nos infringen el miedo y el temor a lo desconocido, a no saber que hay mas allá de su casa, de su isla. Y con esa pausa calmada, repleta de incertidumbre, la cineasta cierra La isla de las mentiras, consiguiendo abrir muchas puertas y no cerrando casi ninguna.

 

Pablo Vergara (@BonaseraPablo)

Dejar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Input your search keywords and press Enter.