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La ficción española triunfa en casa, y es el momento de defenderla
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La ficción española triunfa en casa, y es el momento de defenderla

Desde que empezó el confinamiento por el coronavirus, el consumo cultural en casa se ha disparado en España. No quedaba otra. Una situación caída del cielo para los intereses de las plataformas de contenidos, que admiten (las que dan datos) unos crecimientos enormes en suscripciones y reproducciones. Por eso es algo a tener muy en cuenta que en este contexto, en la plataforma con más usuarios, lo más visto sea ficción española. En Netflix España, lo más popular de todo su catálogo es El hoyo, Élite y Toy boy. Una película y dos series de aquí. La plataforma cree en nuestras producciones, las promociona, y los españoles respondemos viendo lo nuestro.

Esta realidad, por un lado, desbarata el clásico mantra de que lo que hacemos en España no lo ve nadie. Acabamos de ver que es falso. Desde que Netflix habilitara -por fin- la posibilidad de ver los TOP 10  de lo más visto a finales de febrero, no hay semana que no haya españolas en lo más alto. Y ahora, con una competencia brutal por el aumento del consumo en la coronacrisis, vuelve a pasar con más fuerza que nunca. Coinciden dos estrenos: uno de éxito esperado (Élite) y otro que está superando las expectativas (El hoyo).

A contrario de lo que puedan decir algunos, parece que, en esta situación complicada y con el consumo cultural por las nubes, los españoles «no podemos vivir» sin lo que hacen los nuestros. Si un gigante como Netflix está apostando por nuestros productos audiovisuales no es porque somos muy majos o porque les guste mucho la paella y la Costa del Sol, es porque se ven de forma masiva. Y no sólo aquí. El éxito de muchas de nuestras series funciona porque, además, se pueden consumir fácilmente en el mercado hispanohablante.

Hacen falta medidas urgentes y específicas que vayan a ayudar a aquellos que tanto nos están entreteniendo estos días.

Es por eso que hacen falta medidas urgentes y específicas que protejan a aquellos que tanto nos están entreteniendo estos días. La crisis sanitaria ha cerrado todos los cines, pospuesto estrenos, parado más de 300 rodajes en toda España y cancelado muchos festivales. Ya con el mes de estado de alarma confirmado, las pérdidas millonarias están garantizadas. La Asociación para el Desarrollo de la Propiedad Intelectual (Adepi) ya cifra las pérdidas del sector cultural -audiovisual incluido- en casi 3.000 millones de euros. La situación, como en otros sectores, es muy dura.

Desde la semana pasada, distintos organismos vienen pidiendo al Gobierno y al Ministerio de Cultura que ofrezca medidas concretas para afrontar la situación de la industria, más allá de las generales que ya se han anunciado. Spain Film Comission pide un fondo especial de ayuda, plan de contigencia o exenciones fiscales, pero también hay voces pidiendo, además, protección de los trabajadores freelance en las productoras o apoyo a eventos cancelados. Son distintas las líneas sobre las que hay que actuar, y todas evidencian que el sector necesita que se actúe de forma concreta para ellos.

Fotograma de ‘Élite’, la serie española de Netflix creada por Carlos Montero y Darío Madrona

A esto hay que añadirle el tema de los estrenos. Al no poder verse en salas, se están estudiando posibilidades de estrenar algunas películas españolas, pendientes o recién llegadas a los cines, online. En alquiler o durante algunos días de forma exclusiva, las ventanas de exhibición tradicionales podrían cambiar sus ciclos. Pero mucho se está retrasando porque hay que tratarlo -algo que ya se está haciendo- con el ICAA (el organismo del Ministerio que gestiona las ayudas), que hasta el momento tiene fijado el estreno en sala y dedicar un 15% de su presupuesto a la promoción como requisitos para acceder al apoyo estatal.

En Francia, Alemania o Italia ya se está ayudando al sector de forma específica.

Estas situaciones hay que acometerlas ya, lo más rápido posible. En otros países de nuestro entorno ya se está haciendo de forma dedicada. En Francia se están tomando medidas específicas, en Alemania se ha declarado la cultura como bien de primera necesidad, lo que dará acceso a liquidez ilimitada al sector, y en Italia se han inyectado 130 millones de euros en ayudas a su industria del cine. Los vecinos están ya en marcha para tratar en concreto este asunto.

Estamos demostrando que en confinamiento nos ponemos a ver audiovisual que se produce y se hace aquí. La cultura española nos importa y está teniendo su peso específico durante estos días, a la que se suma la ola de liberación de contenidos para el #YoMeQuedoEnCasa. Aunque hay urgencias primordiales a las que hacer frente, demos un paso para exigir que se defienda a la industria desde el Estado. Valoremos lo que tenemos y presionemos para que se tomen medidas lo antes posible para que podamos seguir disfrutando de esos trabajos.

 

Arturo Tena (@artena_)

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