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«La materia prima en montaje son las emociones»
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«La materia prima en montaje son las emociones»

José Manuel Jiménez, montador de 'Un mundo normal' o 'Buñuel en el laberinto de las tortugas', habla de su especialidad y el efecto de la pandemia en el trabajo de los cineastas

José Manuel Jiménez Un mundo normal

José Manuel Jiménez(1977, Granada) compite este sábado por el galardón al Mejor Montaje en los Premios del Cine Andaluz por su trabajo en Un mundo normal, de Achero Mañas, una de esas películas a las que la pandemia ha maltratado y que ahora recuperan atención gracias a nominaciones como la suya -también compite en Mejor Película sin producción andaluza- o la de Ernesto Alterio a Mejor Actor en los Goya.



«Es una película que ha funcionado bien en el boca oreja, pero es muy difícil saber cómo le habría ido en otras circunstancias», nos comenta. «Es una pena que las que han tenido el valor de estrenarse en salas no hayan tenido mejor suerte, pero Achero Mañas ha dirigido una gran película y esperamos que Ernesto pueda ganar ese Goya y eso sirva para que tenga una segunda vida y la gente la pueda conocer».

Jiménez acumula ya una dilatada carrera en la que ha trabajado en todo tipo de producciones. Montó Buñuel en el laberinto de las tortugas, ha trabajado en películas como Gernika o A pesar de todo y en series como Caminantes o Las chicas del cable, además de en publicidad. Granadino afincado en Madrid, nos atiende por teléfono para hablar de su labor junto a Mañas, de los secretos del montaje y del teletrabajo en tiempos de pandemia.

 

¿Qué crees que influye a la hora de nominar en los premios de montaje?

La verdad es que no te sabría decir. Creo que es un misterio. Al final los premios son importantes, pero no dejan de ser premios. Sea como fuere es una suerte estar nominado y que ayude a darle visibilidad a la película.

¿Cuántas veces le atribuimos a la dirección lo que ha sido trabajo de las personas que están en montaje?

Voy a darle una pequeña vuelta a tu pregunta. No es un tema de atribuir. Lo que sí que creo es que parte del trabajo del montador es construir un ambiente lo más creativo posible. Al final no es tanto de quién es la idea o a quién se le ha ocurrido la solución de esta secuencia como el equipo de trabajo que se crea, las dos personas trabajando en conjunto muchas semanas en las que exista un ambiente creativo que fluya. Eso es lo más importante en una sala de montaje.

"La materia prima en montaje son las emociones"

Achero Mañas durante el rodaje de ‘Un mundo normal’

Cuando llega la película a la sala de montaje, ¿es también una cuestión de saber a qué problemas te puedes enfrentar y cómo se pueden solucionar?

Sí, totalmente. Creo que una de las principales características de nuestro trabajo es que sufrimos la dualidad de ser parte del equipo de cineastas que están haciendo la película y por otro lado somos los primeros espectadores que va a tener. Eso nos da la oportunidad de, siendo críticos y lo más objetivos posibles con el material, de identificar los principales problemas que tenga y buscar la manera de solucionarlos. Es como cuando sales del cine de ver una película, y esto le habrá pasado a cualquiera trabaje en montaje o no, y dices «le sobran cinco minutos». Pues nosotros tenemos la oportunidad de quitárselos. Quizás es una de las cosas más divertidas que tiene esta profesión.

Siendo parte del equipo, ¿es complicado ver con objetividad la película?

Sí, es muy complicado. A veces la primera víctima en el montaje es la objetividad. Pero bueno, forma parte de la profesión mantenerse lo más objetivo. Si preguntas a montadores verás que muy pocas veces vamos a rodaje. No nos gusta estar en el centro de la acción porque eso condiciona tu perspectiva. En mi caso me gusta mucho centrarme en las sensaciones que me provoca el material la primera vez que lo veo. Es como cuando te cuentan un chiste. La primera vez que te lo cuentan te hace gracia, pero cuando lo has oído cien veces no. En montaje pasa algo parecido. Es importante fijarte la primera vez lo que te llama la atención a nivel emocional.

«Un mundo normal es una película que te conmueve desde el minuto uno, muy humana, que se mueve entre el drama y la comedia»

 

¿Hay mucha diferencia entre sentarse a montar un capítulo de una serie como Las chicas del cable, un largo como Un mundo normal o una cinta de animación como Buñuel en el laberinto de las tortugas?

Por un lado sí, hay mucha diferencia, porque los tiempos son distintos. Un capítulo de una serie como Las chicas del cable forma parte de una maquinaria. No estás tú solo: hay otros montadores, hay otros productores, hay un estudio. En el caso de una película como la de Achero Mañas es todo más sencillo, porque trabajas con el director que también es coproductor y todo es de forma más directa. Por otro, entre animación e imagen real hay bastantes diferencias, pero al final del día lo importante se trata de contar una historia y en el fondo la materia prima con la que trabajamos los montadores, más allá de imagen y sonido, son emociones. Y las emociones se cuentan por igual ya sea animación o imagen real.



Me llama mucho la atención que insistas tanto en la parte emocional del trabajo de montaje.

Es que como montadores, o montadoras, somos parte del equipo que gestiona cómo le llegan las emociones que transmite la película al público. Forma parte de lo que te decía antes de que somos los primeros espectadores. Para mi es muy importante es pensar en cómo va a recibir emocionalmente cada imagen el espectador. Emoción en un sentido amplio, hablo de las sensaciones. A veces cuando el montaje está ya avanzado me gusta hacer una gráfica, que la hago a mano en papel, de emocionalmente cómo estoy recibiendo la película. Desde el minuto cero hasta el final dónde me conmueve, dónde es divertida, dónde cuenta menos… Eso ayuda a pulir y perfeccionar ciertas partes. En el caso de Un mundo normal esto se multiplica por mil porque te conmueve desde el principio, moviéndose entre el drama y la comedia, como la vida.

¿Te ha pasado que te encanten una escena o un diálogo y te des cuenta que la película te pide cortarlos del montaje final?

Me ha pasado bastantes veces. Se vive como en los dibujos animados cuando algún personaje tiene que tomar una decisión y le aparecen un ángel y un demonio. Tienes una secuencia que sabes que funciona, pero también sabes que la película no es una sucesión de escenas bien rodadas. Es un conjunto que está por encima de sus partes. Y a veces, con todo el dolor de tu corazón y el del resto del equipo, hay que quitarlas para que ese conjunto funcione mejor. Antes iban al DVD, ahora se vuelven a perder en el olvido, supongo.

«El teletrabajo nos ha quitado la relación tan estrecha que se establece con el director en la sala de montaje»

Lo que se llama el montaje del director.

Hay que diferenciar el montaje del director en Hollywood y en España o en Europa en general. Aquí al final hace referencia a la película que le propone el director a los productores o las empresas y que según las circunstancias de la película se va negociando, que también tiene que ver con las expectativas que haya en ese proyecto y otras circunstancias. En Hollywood suele tener que ver con que se quedaban o se quedan grandes cantidades de material descartado. Pero en realidad cada película es un mundo. No es lo mismo una película pequeña con un solo productor que una grande con cuatro o cinco productoras. Tienen objetivos diferentes. Lo importante es que las reglas del juego estén claras desde el principio y se cumplan.

Un mundo normal

‘Un mundo normal’ en la sala de montaje. Foto: José Manuel Jiménez.

Llegaste a tener tu propio estudio…

Ya no… Al final lo desmonté porque las productoras tienen todas sus salas de montaje y me pasaba medio año sin pisarlo.

¿Y la pandemia os ha cambiado la forma de trabajar?

El principal cambio es el teletrabajo, claro, pero no solo en montaje, sino en todas las profesiones del audiovisual. Hemos visto que hay muchas tareas que se pueden hacer en remoto. Es evidente que se puede teletrabajar para montar. Pero se echa de menos el contacto con el director en la sala. Este año ha servido para demostrar que técnicamente se pueden hacer muchas cosas en remoto, pero también para recordarnos lo importante que es el contacto humano. Pero es algo general, no solo de nuestro sector.

¿A qué te refieres con el contacto humano en el caso de la sala de montaje?

A la relación tan estrecha que se establece con el director o directora. Hay un componente de lenguaje no verbal muy grande. Cuando le enseñas a esa persona una secuencia que has montado por primera vez, sabes cuál es su reacción conforme la está viendo. Igual has propuesto un cambio radical de estructura o de diálogo. Si la otra persona está a tu lado, notas si le está funcionando o si no le gusta para nada. Y eso con el teletrabajo se pierde o es más complicado. Hay que pedirse y darse más explicaciones. Es más rápido en persona, al menos en mi caso. Aunque obviamente bienvenido sea el teletrabajo que nos permite seguir y que la maquinaria no pare.

La cancelación de rodajes, ¿ha bajado mucho el volumen de trabajo?

Quizás es pronto para evaluarlo. Estamos todavía con la resaca de todo lo que pasó en marzo a nivel de producción. Hay quiénes se han lanzado muy valientemente, por ejemplo nosotros hicimos la serie de Ana Tramel. El juego, que inició rodaje en junio y terminó en octubre. Las consecuencias del COVID en la industria llegarán a medio plazo. Muchas producciones del año pasado ya estaban armadas y financiadas, y por eso no han parado. Lo que no sabemos es que va a ocurrir con la nueva tanda, ya posterior a toda la crisis.

 

Jose A Cano (@caniferus)

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