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José Antonio Nieves Conde en cinco películas
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Un 22 de diciembre de 1911 –aunque en varios sitios esté marcado erróneamente en 1915- nacía en Segovia José Antonio Nieves Conde. Aficionado al cine desde niño, la guerra civil retrasó su entrada en la profesión, que se dio ya en los 40 como ayudante de Rafael Gil. Seducido por el discurso fundacional de Primo de Rivera, se afilió a la Falange en 1933, aunque pronto se mostrará crítico con la forma que tomó el levantamiento militar de Franco o el asesinato de García Lorca, sobre el que escribió un artículo que le acarreó problemas. Lo cierto es que este hecho, al contrario de lo que se podría imaginar, no le ayudó en su carrera cinematográfica, plagada de problemas con la censura.

De hecho, la carrera de Nieves Conde se nos aparece décadas después como un ejemplo de un «lo que pudo ser y no fue». Con un talento para puesta en escena y la narración cinematográfica notable, su obra es irregular, y apenas presenta dos grandes y redondos títulos (Surcos y Los peces rojos), teniendo que rebuscar detalles y elementos de interés entre los demás. Su camino en la profesión quedó marcado para siempre por la polémica que generó Surcos, una película de corte realista que presentaba un retrato muy duro del Madrid de posguerra y que recibió la categoría de Film de Interés Especial por encima de Alba de América, la superproducción de CIFESA dirigida por Juan de Orduña que iba mucho más en la línea de lo que el régimen quería para el cine. La situación acabó con la dimisión de Pío García Escudero de su puesto de director general de cinematografía y con la censura vigilando con lupa a Nieves Conde.

Aun así consiguió sacar adelante títulos interesantes, pero según pasaban los años y los proyectos tenían dificultades para desarrollarse el segoviano se vio obligado, a partir de la década de los 60, a aceptar encargos, que para él tenían un estímulo principalmente alimenticio, antes de retirarse anticipadamente del cine a finales de los 70. En 1995 el Festival de Cine de Valladolid le dedicó un homenaje del que nació el libro José Antonio Nieves Conde. El oficio del cineasta de Francisco Llinás, una extensa entrevista en la que el director repasa su carrera. Un primer paso para la recuperación del patrimonio de nuestro cine clásico, porque hay vida más allá de las tres Bs (Bardem, Berlanga y Buñuel).

 

BALARRASA

Esta historia de un soldado que decide cambiar su vida juerguista para ordenarse sacerdote supone un ejemplo del tipo de carrera que podría haber tenido Nieves Conde dentro del cine más oficialista de la época. Balarrasa compitió en Cannes y ganó los premios a dirección y actor protagonista del Círculo de Escritores Cinematográficos, pero no era realmente el tipo de cine que interesaba al segoviano.

Aunque se pueda apreciar la buena mano del director y aparezca una crítica a una burguesía cada vez más alejada de los valores familiares e interesada en los bienes materiales, Balarrasa no deja de ser una película moralizante hasta lo molesto que solo el carisma de Fernando Fernán Gómez consigue mantener a flote. Más adelante actor y director volverían a encontrarse para un proyecto bastante más interesante que este.

 

SURCOS

La película más importante de Nieves Conde, una obra redonda que es un punto fundamental de la historia del cine español. Se aleja de las tendencias de la época, dominado por el escapismo y las superproducciones que buscaban celebrar un pasado glorioso, para componer el retrato más duro del Madrid popular de la postguerra que el cine español había visto hasta entonces a través de la odisea de una familia de campesinos que emigra a la ciudad en busca de una vida mejor.

Calificada a veces de forma imprecisa como neorrealista, Surcos garantizó a Nieves Conde un lugar privilegiado en la historia del cine español. Pero aunque la censura no interfiriera demasiado en el resultado final del film, la polémica que hemos contado al principio del artículo acabó afectando al resto de la carrera del director segoviano.

Puedes leer más sobre Surcos aquí.

 

LOS PECES ROJOS

Si no queremos elegir entre mamá y papá podemos decir que Surcos es la película más relevante de Nieves Conde y Los peces rojos la más redonda. Esta intriga psicológica con tintes de cine negro es una de las joyas poco conocidas de nuestro cine y por supuesto una de las más importantes del director, en una de las pocas oportunidades de su carrera para desarrollar un proyecto de calidad en vez de tener que poner su oficio para salvar uno mediocre.

A partir de un guion de Carlos Blanco construido a base de flashbacks el director segoviano mostró su maestría en la puesta en escena siguiendo la historia de la pareja formada por Arturo de Córdoba y Emma Penella, que en la mejor tradición del cine negro se ven atrapados en una imposible huida hacia delante. Los peces rojos tiene además unos giros de guion que harán las delicias de quienes la vean por primera vez.

Puedes leer más sobre Los peces rojos aquí.

 

TODOS SOMOS NECESARIOS

Por debajo de los dos títulos anteriores encontramos este interesante drama de reinserción que tiene lugar en el interior de tren en el que encontramos diferentes perfiles de la España de la época (entre los que hay, por ejemplo, una familia de emigrantes a los Surcos. Los protagonistas son tren ex presidiarios que quieren dejar atrás su paso por la cárcel.

Nieves Conde aporta nervio en la dirección y aprovecha los espacios cerrados del tren en una película que, aunque sea un tanto previsible, encierra un humanista mensaje de reparación y creencia en las segundas oportunidades. De hecho, solamente el personaje del empresario de éxito es juzgado moralmente con dureza mientras hay una comprensión mayor hacia el resto de los personajes y sus situaciones.

 

EL INQUILINO

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Nieves Conde tomó nota de lo ocurrido con Surcos y decidió revestir de humor su película sobre el drama de la vivienda, de la misma forma que luego lo hicieron las míticas El pisito y El verdugo. Aunque El inquilino no tuvo problemas con la censura, el recién creado Ministerio de Vivienda se revolvió ante la realidad que mostraba la película, exigiendo numerosos cambios y retrasando su estreno durante años.

Nieves Conde volvió a unir fuerzas con Fernando Fernán Gómez, que interpreta a un padre de familia a la búsqueda de un nuevo hogar ante el inminente derribo de su vivienda actual. El inquilino muestra los primeros ensayos de la especulación urbanística que seguimos sufriendo hoy en día, pero también la solidaridad entre iguales presente en muchas de las películas del director segoviano.

 

Carlos Pintado Mas (@CarlosPM76)

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