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Historias lamentables: vuelve el Fesser más gamberro y mordaz
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El estreno de lo nuevo de Javier Fesser era uno de los eventos cinematográficos del año antes de que la pandemia arrasara con todo y, aunque de otra manera, ya está aquí. Lo bueno: Historias lamentables está a la altura de las expectativas. Lo malo: el formato en el que finalmente podrá verse -estreno en plataforma, en este caso Amazon Prime Video, antes de una llegada a los cines en una fecha todavía indeterminada- podría tener consecuencias dramáticas para las salas de crear tendencia. Pero aquí y ahora toca hablar de lo bueno, la película.



Historias lamentables es una película de episodios formada por cuatro historias independientes que se acaban cruzando brevemente al final. En la primera, que hace las veces de prólogo y es la más breve, asistimos al homenaje a un empresario de transportes que se jubila al que su hijo intenta, sin éxito, sorprender; después seguimos la imprevista odisea de un hombre metódico que solo quería fotografiar la salida del sol en la playa pero se encuentra con un antiguo compañero de colegio; en la tercera historia vemos el encuentro entre una mujer de difícil carácter asediada por las deudas y un optimista jardinero africano y por último se nos presenta a un hombre que contrata los servicios de una empresa especializada en la puesta en escena de excusas para que sus hermanas no descubran que ha dilapidado el patrimonio familiar.

El guionista y director madrileño cambia las buenas intenciones y el humor blanco de la exitosa Campeones por un mordaz humor absurdo, más cercano a esa entrañable maravilla que es El milagro de P. Tinto aunque sin sus rasgos fantásticos y de ciencia ficción. La referencia inmediata, hasta por el título, sería la argentina (con participación de El Deseo en la producción) Relatos salvajes, una de las películas más apreciadas de los últimos años –entre las más votadas como mejor película de la década 2010-2019– y que ejecutó a la perfección la fórmula de película de episodios.

Esta modelo, aunque muy efectivo cuando sale bien, puede tropezar con un problema fácil de detectar: la desigualdad entre sus partes. Esto no ocurre en Historias lamentables. Cada episodio es divertido y convincente en sí mismo. Luego cada cual elegirá uno u otro como su preferido, evidentemente, pero tendrá complicado señalar uno flojo o que rompa el estilo, tanto en forma como en fondo, de los demás. Esta cohesión entre sus partes eleva el resultado global de Historias lamentables y hace que su visionado se pase volando y nos deje incluso con ganas de más.

Fesser parte de situaciones muy cotidianas para mostrarnos nuestras excentricidades y maldades sin abandonar en ningún momento la compasión hacia sus personajes y deslizar, entre carcajadas, cuestiones serias y para nada divertidas como la soledad, la incomprensión o la incomunicación. Esta disección de la condición humana en clave de comedia sitúa a Historias lamentables en la mejor tradición del cine español de Berlanga o Cuerda, con el estilo visual emparentado al humor herencia del tebeo del director, algo que se nota también en unas actuaciones en las que se aprecia una constante y buscada exageración en los gestos.

Breves, incisivas y divertidas, las historias de Fesser acaban componiendo una comedia muy de Javier Fesser, por usar la expresión con la que se está promocionando (algo que también suele hacer muy bien; «Campeones, una comedia muy seria» era un gran eslogan que captaba muy bien lo que era la película). Dice mucho, y muy bueno, que un director sea él mismo el reclamo reconocible de su siguiente película. Historias lamentables es una nueva pieza de una filmografía de mucho nivel; esperemos que pronto se pueda ver en las salas y compartir carcajadas sobre lo lamentable y fascinante de nuestro existir.

 

Carlos Pintado Mas (@CarlosPM76)

Puedes ver ‘Historias lamentables’ online aquí.

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