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«El cine español incomoda porque es combativo. Por eso tratan de deslegitimarlo»
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«El cine español incomoda porque es combativo. Por eso tratan de deslegitimarlo»

El periodista Alejandro López Menacho publica '101 películas españolas para entender el presente', un libro que nos pone en el espejo frente al cine estatal de los últimos años

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Coincidiendo prácticamente con la llegada del estado de alarma llegaba el libro 101 películas españolas para entender el presente, de Alejandro López Menacho y editado por Héroes de papel. Periodista junto a su hermano en el medio independiente La Réplica, en el libro plantea una análisis de la realidad española a partir de 101 películas. Un libro que nos pone en el espejo frente al cine nacional de los últimos años y que cuenta con un prólogo de Juan Miguel del Castillo, director de Techo y comida.

Hemos hablado con el autor sobre 101 películas españolas para entender el presente, el cine español más contemporáneo y cómo podría ser el de los siguientes años después de estos momentos tan excepcionales que estamos viviendo.

 

¿Cuál ha sido el criterio para seleccionar las películas que analiza en el libro?

Impuse varios requisitos; en primer lugar, debían ser películas estrenadas el siglo XXI que tratasen una realidad social propia de nuestros días. Hay títulos desde el año 2000 hasta el 2019.  En segundo lugar, he procurado no repetir más de dos veces un mismo director, así quedaba un imaginario artístico más coral. Y en tercer lugar, he procurado rescatar títulos que representaran a toda la geografía española, desde Andalucía a Cataluña o Galicia, pasando obligatoria mente por Madrid e interesándome por la España vaciada que llaman ahora. Era importante para mí construir una fotografía amplia, diversa y fidedigna, lejos del centralismo.

En 101 películas españolas para entender el presente has cubierto los últimos 20 años del cine español. ¿Cuál sería su visión de conjunto, qué tendencias e ideas cree que se repiten sistemáticamente?

Quiero destacar la buena salud del cine español; es un cine cuya relación inversión-calidad es más que notable. Hay mucho talento. Los estudios consiguen hacer con presupuestos muy limitados películas de gran calidad en géneros muy dispares. Se exprime cada euro invertido, habiendo también, todo hay que decirlo, mucha precariedad y gente que curra gratis o por dos duros. Pienso que los autores y autoras han sabido retratar bien lo que estábamos viviendo ahí afuera a nivel social. Así que mi visión de conjunto es positiva.

«Cuando un producto funciona aparecen réplicas intentando emular su éxito»

La última corriente-tendencia que he detectado es una oleada de comedias clonadas de Ocho apellidos vascos. Es un fenómeno medianamente natural. Cuando un producto funciona aparecen réplicas intentando emular su éxito. Ya sucedió en Francia con Intocable o Bienvenidos al norte. El problema es que resultan películas demasiado impostadas y se le ven las costuras. Creo que es preferible apostar por lo auténtico que por una película prefabricada, aunque exista mayor riesgo económico.

¿Ha apreciado alguna evolución en la desigualdad de género a lo largo de estas dos décadas? Pensando sobre todo en cómo se ha representado a la mujer en pantalla, más que en indicadores como películas dirigidas por mujeres donde todavía se está muy lejos de llegar a una paridad.

Trato en varias ocasiones el asunto de la brecha de género en el libro, en el que, por cierto, encontramos aproximadamente un 25% de títulos firmados por mujeres. Ese porcentaje es forzado; he rebuscado títulos de mujeres conscientemente para aumentar su representación. El cine español, aunque parezca muy moderno, cae en el machismo como lo hacen todas las esferas laborales. En contraposición con Candela Peña, estoy muy a favor de potenciar las cuotas de género vía subvenciones. La mirada femenina es necesaria y compleja. Sobre la pregunta en sí, creo que a la mujer se la está empezando a retratar con el respeto que merece de unos años a esta parte. Espero que siga así la tendencia.

A veces se tiene la idea preconcebida de que hay un cine comercial de entretenimiento y otro social comprometido, generalmente rodado con menos medios. ¿No perdemos demasiado con esta división seca y a veces hasta arbitraria? En 101 películas españolas para entender el presente aparece 8 apellidos vascos, por ejemplo.

Una película comercial puede ser socialmente comprometida, no es excluyente. La película española más vista en 2020 hasta el parón del confinamiento, con más de un millón de espectadores, es Adú, de Salvador Calvo, que aborda los problemas de las personas migrantes africanas. Hay que discutir esos estereotipos con datos. En el libro aparece 8 apellidos vascos pese a que es una película que no me gusta. ¿Por qué? Pues porque algo de sociológico encierra cuando se convirtió en la película más vista de la historia de nuestro cine; algún “click” tuvo. Consiguió conectar con el público parodiando estereotipos territoriales. La gente decía: “¿Has visto la de los vascos? Es graciosísima”. Ojalá se repita un éxito similar.

techo-y-comida-cine-con-ñ-3Fotograma de ‘Techo y comida’, cuyo director, Juan Miguel del Castillo, ha escrito el prólogo de ‘101 películas españolas para entender el presente’

Me tienta decir que la crisis tampoco fue un punto de inflexión para los temas de nuestro cine. Vaya, que la precariedad ya estaba ahí en películas de 2005, cuando la economía “iba bien”.

Claro que la precariedad estaba antes. Mira, en el libro recojo la película Alejandro y Ana: lo que España no pudo ver del banquete de la boda de la hija del presidente, que denuncia el despilfarro y la corrupción ligada al gobierno de Aznar. Eso estaba ahí antes de que explotara la burbuja y el cine español lo olió antes incluso que los medios de comunicación. También aparece Los lunes al sol, que trata el tema del paro en edades avanzadas y que fue pan de cada día a partir del 2008. A menudo el cine se adelanta a lo que nos va a ocurrir de forma inquietante. ¿Habéis visto Los últimos días de los hermanos Pastor? Es visionaria.

Igual es demasiado pronto todavía, no tenemos perspectiva, pero, ¿qué consecuencias cree que va a provocar el coronavirus en el cine español de los próximos años?

Es la pregunta del millón. A nivel de la industria, intuyo que descenderán las producciones a corto y medio plazo. Los ingresos se verán mermados, pues el aforo de los cines quedará limitado a menos de la mitad. El del cine es un sector que estará especialmente castigado. Es un drama. El gobierno y los espectadores deben ser sensibles con la industria española. A nivel artístico es una incógnita; me intriga ver las películas que se pueden hacer con la epidemia como leit-motiv principal o simplemente como hilo conductor para contar otros problemas.

«El cine español obtiene subvenciones inferiores a las de países como Francia, Alemania, el Reino Unido o Italia»

El material es muy jugoso. No sé si habrá un boom del cine optimista como revulsivo terapeútico o veremos más películas del género de catástrofes. Lo que sé es que he hablado con autores y escritores y todos me han confirmado que el confinamiento ha sido inspirador y que esas historias humanas son un filón para la gran pantalla.

No sería una entrevista sobre cine español si no habláramos de los típicos temas a los que siempre se lo vincula, que se podrían resumir en el triángulo subvenciones-guerra civil-desafección.

Ese triángulo es un constructo peyorativo de la derecha y la extrema derecha que se ha encargado de popularizar con bastante éxito, mal que nos pese. Si nos ponemos rigurosos e investigamos tan sólo un poquito podremos comprobar que el cine español obtiene subvenciones inferiores a las de países como Francia, Alemania, el Reino Unido o Italia. Me declaro pro-subvenciones porque estas tienen un retorno económico enorme; no sólo da trabajo a muchos profesionales de la industria (sastres, maquilladores, productores, conductores, técnicos, etc) sino que la venta de la entradas genera beneficios para el Estado.

Sobre el cine de la Guerra Civil; se rueda poco. Pero cuentan que sólo se hace cine de la guerra porque alguna gente no quiere que se cuente lo que allí pasó. Pero no llega en ningún caso al 10% de las producciones. Este año se han colado en los Goya dos películas muy buenas sobre el tema: Mientras dure la guerra y La trinchera infinita. Ojalá hubiera más. La gente debe saber lo que pasó y cómo se derrocó de forma autoritaria y sangrienta a un gobierno legítimo.

¿Qué culpa cree que tenemos los medios de que se siga hablando de estos tópicos? A fin de cuentas la información está ahí y no los respalda…

No culpo a los medios, sinceramente. Culpo a los voceros ideológicos conservadores y a sus cabezas pensantes. El cine español incomoda porque es combativo, tiene conciencia social, es crítico y discute el status quo de algunas élites. Por eso tratan de deslegitimarlo. Algunos prefieren tener al público viendo a Steven Seagal (con todo el respeto para el cine de acción) o Cine de Barrio, como decía Íñigo Méndez de Vigo, que pensando sobre nuestra historia.

Esperemos que en la próxima vez que hablemos podamos pasar de largo sobre estas cuestiones. Muchas gracias por el tiempo y mucha suerte con el libro.

Muchísimas gracias a vosotros. 101 películas españolas para entender el presente ha tenido la mala suerte de salir publicado la misma semana que se decretó el Estado de Alarma. Os mando un abrazo y os agradezco enormemente la entrevista.

Carlos Pintado Mas (@CarlosPM76)

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