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Ennio Morricone y el cine español: del spaghetti western a volver a Sad Hill
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Ennio Morricone y el cine español: del spaghetti western a volver a Sad Hill

El maestro italiano de las bandas sonoras puso música a muchas coproducciones España-Italia, trabajó para Almodóvar, Hermoso y participó en el documental 'Desenterrando Sad Hill'

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Fallece Ennio Morricone, uno de los compositores de bandas sonoras cinematográficas más celebrados de todos los tiempos. Aunque los trabajos más recordados de la trayectoria del músico italiano fueron para películas en su país natal o de Holywood, Morricone también colaboró en producciones españolas. Varias de esas composiciones las encontramos en sus inicios, en las numerosas coproducciones hechas entre España e Italia durante los año 60 y 70. Ya consagrado, Morricone colabora con su trabajo en dos películas 100% españolas. Y se despide, ya leyenda, apareciendo en un documental.

Autor de más de 500 partituras para cine a lo largo de más de 50 años de carrera, Morricone empezó a ganarse un nombre en películas en las que participaban activamente productoras españolas. Antes de trabajar con el cineasta Sergio Leone y hacerse famoso en el western, encontramos sus trabajos en coproducciones españolas cómicas de los 60 como Los motorizados (Camillo Mastrocinque, 1962), Llegaron los marcianos (Franco Castellano, Giuseppe Moccia, 1964) y Los mangantes (Lucio Fulci, 1964).

Fotograma de ‘Gringo’ , de Ricardo Blasco

El primer spaghetti western al que puso música Morricone en sus inicios lo dirigió un español. La película se llamaba Gringo, y la lideró el valenciano Ricardo Blasco -conocido también por firmar algunas películas de El Zorro- en 1963. Luego llegaría la conocida colaboración de Morricone con Leone en la llamada ‘Trilogía del dólar’ (El bueño, el feo y el malo, La muerte tenía un precio y Por un puñado de dólares) que también tiene producción española.

Aquellos frenéticos años de actividad de Morricone siguieron con otros western rodados con compañías españolas en Andalucía -sobre todo en Almería, claro– como los destacables trabajos en Las pistolas no discuten (Mario Caiano, 1964), Una pistola para Ringo (Duccio Tessari, 1965), El halcón y la presa (Sergio Sollima), Los despiadados (Sergio Corbucci, 1966) o Los largos días de la venganza (Florestano Vancini, 1967), que tenía además a Paco Rabal como uno de sus protagonistas principales.

Fotograma de ‘Operación Ogro’, de Gillo Pontecorvo

Tampoco hay que olvidarse de lo que hizo Morricone en la coproducción histórica El Greco (Luciano Salce, 1966), donde Fernando Rey encarna a Felipe II, o en los coproducidos giallos Una lagartija con piel de mujer (Lucio Fulci, 1970). y Días de angustia (Luciano Ercoli, 1970), con la interpretación del mítico Simón Andreu. Aunque de los 70 en clave española hay que destacar por encima del resto Operación Ogro (Gillo Pontecorvo, 1979), donde el compositor puso música al plan de ETA de acabar con Carrero Blanco.

Tras empezar a trabajar también en producciones norteamericanas desde mediados de los 70 y sobre todo en los 80, hubo que esperar hasta 1989 para que Morricone firmara por primera vez la banda sonora de una película 100% española. Fue en ¡Átame!, de Pedro Almódovar.  Una película muy recordada por el Resistiré, pero que también merecería algo de atención por la pieza del italiano. Como anécdota, Morriccone contó en varias ocasiones que le impactó mucho que Almodóvar no le hiciera comentario alguno cuando realizaron la película. No fue hasta años después que el manchego le comentó que sí le había gustado su trabajo.

Fotograma de ‘Desenterrando Sad Hill’, de Guillermo de Oliveira

Catorce años más tarde, Ennio Morricone se volvió a encargar de la banda sonora de otra película española, La luz prodigiosa (2003), adaptación de la novela de Fernando Marías dirigida por Miguel Hermoso. Marías, autor de la novela y el guion, contó la gran alegría que supuso para todos los responsables de la película cuando el compositor llamó para decirles que quería trabajar en ella. Incluso relata que Hermoso fue a visitar al italiano en su casa de Roma y sacó de su caja fuerte la partitura original de El bueno, el feo y el malo.

Nunca más volvimos a escuchar las notas de Morricone en una película española. Pero la película de Hermoso no fue el final de la historia del cine español con el compositor de Novecento: el romano participó en el documental Desenterrando Sad Hill (Guillermo de Oliveira, 2018), un documento cinéfilo donde el genio comentaba El bueno, el feo y el malo y saludaba por sorpresa al público asistente a un pase al aire libre en el burgalés lugar donde se reconstruyó el cementerio del final de la película. No hay mejor cierre al círculo de la relación Ennio Morricone-España que la cara de ilusión de esos espectadores al verle aparecer en pantalla.

Arturo Tena (@artena_)

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