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El viaje de Marta: el cine social de Neus Ballús salta con éxito a la ficción
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Un cartel con las palabras Staff only –el título provisional de El viaje de Marta que se usó en sus presentaciones en Berlín y Málagasepara el mundo real del ficticio de los complejos turísticos y las actividades programadas. Marta encuentra demasiado artificiales las vacaciones familiares que están pasando en Senegal y quiere por todos los medios entrar en contacto con la realidad local. También entrará, de forma algo accidentada, en el mundo adulto.

En El viaje de Marta conviven dos discursos simultáneos: la crítica a la forma en la que los europeos se relacionan con los países en vías de desarrollo de África cuando los visitan como turistas y los conflictos de una relación hija-padre en la siempre difícil etapa de tránsito que es la adolescencia. Ballús, que firma el guion junto a Pau Subirós, consigue que ambas cuestiones conviven de forma orgánica, reforzándose la una a la otra, en una película que aprovecha a la perfección los sencillos elementos con los que está construida para trasmitir ideas fuertes tanto sobre política como sobre relaciones familiares.

Siendo una película totalmente de ficción, Neus Ballús aprovecha su experiencia en anteriores trabajos –principalmente en La plaga, por la que fue nominada al Goya como mejor directora novel- para conseguir una representación realista del país africano, y también de esos extraños oasis que son los complejos hoteleros. La directora utiliza a uno de los personajes locales, que acompaña y graba las excursiones de los turistas, para poner planos rodados con cámara de vídeo, anclando su película más aún en la realidad.

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Ballús además utiliza esto inteligentemente como recurso narrativo para desarrollar la trama de la película. Los planos del personaje interpretado por Diomaye Augustin Ngom son los que mejor captan los gestos de la protagonista que revelan su incomodidad respecto al “turismo exótico” y respecto a su padre. Como si la visión más auténtica y viva fuera la que saliera de la cámara, siendo el cine un lenguaje universal.

Elena Andrada hace un buen trabajo como Marta en el que es su primer trabajo en el cine, aguantando un buen número de primeros planos y navegando por diferentes estados de ánimo. Sergi López es una garantía y aporta saber estar y empaque a la película, además de un baile nocturno de lo más divertido. Y también los dos personajes senegaleses importantes en la trama, interpretados por Diomaye Augustin Ngom y Madeleine C. Ndong, se muestran naturales y creíbles ante la cámara.

El viaje de Marta es realista en su retrato del turismo a países menos desarrollados y del tránsito de la adolescencia a la adultez. Nos pone, en lo político social, frente a nuestro incómodo presente, y nos lleva, en lo particular emocional, a nuestro pasado más tierno e inocente. El viaje de Marta es una película rica en significados a partir de unos sencillos ingredientes. La clase de resultado cuando alguien tiene algo que decir y una idea de cómo hacerlo.

 

Carlos Pintado Mas (@CarlosPM76)

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