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‘El practicante’, el thriller sobre el perverso narcisista con Mario Casas
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‘El practicante’, el thriller sobre el perverso narcisista con Mario Casas

Carles Torras ('Callback') dirige este estudio psicológico para Netflix

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El thriller español suma una nueva pieza a la colección con el estreno de El practicante en Netflix, que sigue apostando por el género en nuestro país tras el buen resultado de Hogar en marzo. La película, dirigida por Carles Torras (Callback), gira entorno a un transformado Mario Casas, que interpreta a un técnico de emergencias que desata sus obsesiones tras sufrir un accidente que le deja postrado en una silla de ruedas.

El origen de la historia de El practicante se encuentra en una conocida figura psiquiátrica: la del perverso narcisista. Torras empezó a construir la película a partir del interés que le despertó este perfil sociopático, que describe así para Cine con Ñ: «Los perversos narcisistas son personas tóxicas, nocivas, que se nutren del sufrimiento de las personas que tienen cerca. Depredadores en busca de presas. Se pueden esconder bajo una apariencia amable, pero son puros manipuladores».

A partir de ensayos clínicos y conversaciones con psiquiatras, se fue puliendo el guion y transformando a este perfil del perverso narcisista en un personaje de ficción: Ángel, el protagonista de El practicante. Torras insiste también en la importancia de Mario Casas este aspecto, con el que trabajaron de forma muy estrecha en el proceso creativo de darle forma: «Mario se toma muy en serio su trabajo, de una forma casi obsesiva. Estuvo también muy sumergido durante todo el rodaje, intentando buscar siempre la verdad».

A Ángel -y a Casas, que convivió también con una silla de ruedas- se le plantea la dificultad de tener que desenvolverse con una discapacidad. «Queríamos situar a este sociópata en una situación extrema y preguntarnos qué haría en esas condiciones tan difíciles. La silla de ruedas le impide conseguir sus objetivos por sus propios medios. Eso lo hace aún más manipulador y controlador si cabe para ingeniárselas».

Torras asegura que se puede encontrar al perverso narcisista y su «egocentrismo exagerado» en cualquier ámbito de nuestra vida cotidiana. En El practicante Ángel actúa sobre todo en los márgenes de la pareja, centrándose en su novia Vane (Déborah François). «El perverso narcisista trata de atrapar a su presa mediante un vínculo emocional y someterla. En la pareja usan la intimidad para absorber y controlar todos los movimientos de esa persona», dice el director catalán.

Estas personas pueden ir transformando su forma de actuar según avanza la relación, según el cineasta: «En un principio puede crear un contexto muy excitante y romántico. Pero, poco a poco, una vez has caído en sus redes, empiezan a cambiar su comportamiento. Creo que estos modelos de relaciones tóxicas son muy habituales, y (el vínculo de Ángel y Vane) nos servía para hablar de este tema».

En esta intimidad de pareja en la que actúa Ángel, la película se mueve durante muchos minutos en el interior de un piso. Así  explica Torras el reto: «Lo que más me preocupaba era que los espacios transmitieran esa atmósfera angustiosa e inquietante que buscábamos. Me di cuenta que teníamos que hacerlo en un plató y no en un piso existente porque necesitábamos una distribución determinada. La diseñamos primero sobre papel y luego en 3D».

El practicante se postula así como un thriller marcadamente psicológico, en el que Torras busca la tensión a partir del interior de un personaje con estas difíciles e imprevisibles características. «Quería explorar la mente perturbada de un personaje que no sabes cómo van a reaccionar o de lo que es capaz de llegar a hacer. Creo que la película tiene elementos que no son habituales en el género», dice el director.

 

Arturo Tena (@artena_)

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