Estás leyendo:
El maestro Berlanga en cinco películas
7 min

 

Tal día como hoy en 1921 nacía Luis García Berlanga en Valencia. Aunque empezó estudios de Derecho y de Filosofía y Letras, finalmente se decidió por el cine. Entró en la primera promoción del Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas – a partir de 1961, Escuela Oficial de Cinematografía- donde coincidió, entre otros, con su amigo Juan Antonio Bardem, con quien dirigió su primera película, Esa pareja feliz (1951).

Aunque su carrera estuvo constantemente limitada por la censura propia del franquismo, Berlanga produjo una obra personal y de gran calidad, mostrando las miserias materiales y también morales de su tiempo pese a lo poco propicio de las circunstancias. Su capacidad para retratar las actitudes menos nobles del ser humano y para ordenar en pantalla el desorden de multitudes de personas y voces entrecruzándose entre sí en sus famosos planos secuencia son sus principales señas de identidad. Su unión con Rafael Azcona, con quien colaboró durante más de tres décadas, es una de las alianzas más felices de la historia del cine español con su particular mezcla de costumbrismo, humor negro y crítica social.

Para quien firma estas líneas, que por el motivo que sea considera más elegante esta rebuscada fórmula de “para quien firma estas líneas” que decir sencillamente “para mí” (“en mi opinión” es una opción que ni siquiera se contempla), Berlanga no tiene nada que envidiarle a los grandes nombres de la historia del cine universal, de cualquier época y de cualquier lugar. Aprovechando que hoy es el aniversario de su nacimiento, hablamos de cinco de sus películas.

 

¡BIENVENIDO MR. MARSHALL! 

Nacida como un proyecto de encargo para promocionar a la tonadillera Lolita Sevilla, Berlanga y Bardem repitieron tándem tras Esa pareja feliz, aunque finalmente este último abandonó el proyecto antes del rodaje, lo que convierte a ¡Bienvenido Mr. Marshall! en el debut en solitario de Berlanga. Y qué debut. Uno que casi provocó un conflicto diplomático con Estados Unidos, tanto en Madrid, donde el nuevo embajador no supo interpretar los carteles que anunciaban un plan del que España no era beneficiaria, como en Cannes, donde el actor Edward G. Robinson, miembro del jurado del festival, se escandalizó con una escena, finalmente censurada, en la que la bandera americana se deslizaba por una alcantarilla.

Con el plan Marshall como referencia de fondo, Berlanga reconstruye la historia de un pueblo castellano, Villar del Río, que se disfraza de andaluz para ganarse el favor de los americanos. La peli tiene algunas secuencias míticas (“Americanos, os recibimos con alegría”, “Como alcalde vuestro que soy os debo una explicación, y esa explicación que os debo os la voy a pagar”) y muestra la capacidad de Berlanga para poner en pantalla personajes tan entrañables como odiosos, escenas tan divertidas como amargas, marcando claramente un estilo que depuraría con Azcona.

 

PLÁCIDO

Un clásico de las navidades. Y no precisamente por su espíritu navideño y piadoso. Berlanga, en su primera colaboración con Rafael Azcona en el guion, da una bofetada tremenda a la sociedad y a la moral dominante de su tiempo. En una pequeña ciudad se organiza una campaña que, bajo el explícito lema Siente a un pobre en su mesa (que originalmente iba a ser el título hasta que la censura obligó a cambiarlo), propone compartir  las señaladas fechas con las personas más necesitadas.

Plácido es una ácida disección de la sociedad española del momento y su hipocresía y mediocridad. Una mirada lucida tan crítica como amarga, que nos pone frente a la peor versión de nosotros mismos, mientras por el camino desarrolla una película hilarantemente cómica. Plácido es también una de las cumbres formales de Berlanga, capaz de llenar la pantalla de personajes y voces que sin embargo encajan con una precisión quirúrgica en sus planos secuencia.

 

EL VERDUGO

Quizás su mejor película, en dura competencia con las dos anteriores, y desde luego una de las más importantes del cine español. El verdugo cuenta la historia de un joven que planea marcharse a Alemania en busca de un futuro mejor, pero que se obligado a casarse tras dejar embarazada a su novia. El padre de ella trabaja de verdugo y está a la espera de recibir un piso por su condición de funcionario, pero dado que está cerca de jubilarse finalmente no se lo conceden, por lo que intentará convencer al joven para que herede su puesto. Toda va bien hasta que se verá obligado a ejercer de verdugo.

A lomos de un humor negro feroz, El verdugo no es solo un alegato contra la pena de muerte o una radiografía de la España de la época, un retrato poco beneficioso del que sale muy perjudicada y que en su final empieza a mostrar las primeras manifestaciones del turismo de masas, sino una película sobre la humanidad y sus debilidades, los sueños frustrados y el conformismo. Una auténtica obra maestra que arroja lecturas tanto sobre el pasado como sobre el presente y que, como no podía ser de otra manera, provocó una gran polémica en el momento de su estreno, ya que poco antes habían sido condenados a muerte el comunista Julián Grimau y los anarquistas Francisco Granado y Joaquín Delgado.

Aquí nos detenemos más sobre ella.

 

TAMAÑO NATURAL

De entrada puede sorprender la presencia de esta película en esta lista, aunque todo tiene su explicación. Sin estar desde luego entre sus mejores creaciones, Tamaño natural resulta muy interesante porque permitió a Berlanga dar rienda suelta a su interés por lo erótico y lo fetichista, algo que difícilmente podría haber hecho en la España franquista. Así que se fue a Francia para rodar esta historia de amor entre un dentista y una muñeca hinchable.

Sin sus característicos planos secuencias ni la galería de entrañables cabroncetes que solían poblar sus películas, Berlanga pone en pantalla su afición por lo erótico, así como su resistencia al matrimonio o en general a cualquier forma de convención social. Lejos de sus mejores obras, resulta curioso verla ahora como un what if, como un qué habría pasado si el valenciano hubiera podido crear libremente.

 

LA ESCOPETA NACIONAL

Acabamos nuestro breve recorrido por la filmografía de Berlanga con su, sorpresa, poco amable visión de la Transición y de las élites políticas y empresariales del país. La película cuenta la historia de un empresario catalán que organiza una cacería con representantes de la alta sociedad. La reunión tiene lugar en la finca de la familia Leguineche, cuyo potencial cómico acabó ampliando La escopeta nacional a una trilogía.

Berlanga vuelve a la dura crítica social integrada en una comedia plagada de situaciones divertidas, con numerosos personajes desfilando ante su cámara, de forma similar a lo que ocurría en Plácido o en El verdugo. La película tiene además un reparto de lujo, con José Sazatornil, Mónica Randall, Rafael Alonso, Luis Escobar, Antonio Ferrandis, Agustín González, José Luis López Vázquez, Luis Ciges, Bárbara Rey o Amparo Soler Leal. Un reparto de lujo para un Berlanga que, tras completar la trilogía, tuvo tiempo de entregarnos La vaquilla en 1985 antes de cerrar su carrera con tres películas ya menores (Moros y cristianos, Todos a la cárcel y París-Tombuctú).

 

Carlos Pintado Mas (@CarlosPM76)

Dejar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Input your search keywords and press Enter.