Estás leyendo:
El asesino de los caprichos: previsible policíaco con una novedad
3 min

Una de las construcciones más repetidas dentro del género policíaco en el cine es la pareja de agentes. De distinta clase y condición, ambos han pasado por muchas cosas en la vida y generalmente suelen tener personalidades opuestas. Y esta diferencia suele revelarse útil para resolver el caso, objetivo último de este tipo de películas. El asesino de los caprichos se construye sobre este conocido esquema, pero con una diferencia fundamental: las dos partes de la pareja de policías son mujeres.

Realmente esto es lo único original de la película, que narra la búsqueda de un asesino en serie que reproduce los caprichos de Goya en sus crímenes. Las víctimas tienen en común vivir solas, en el acomodado barrio de Salamanca de Madrid y poseer algún grabado del pintor aragonés. La pareja protagonista sigue los pasos pautados del género policíaco, y entre entrevistas con allegados de las víctimas, puntuales referencias a la corrupción policial y contratiempos con la prensa irán estrechando el cerco hasta dar con el asesino.

Lo más interesante, decíamos al principio, es la novedad que supone que la pareja de policías esté formada por mujeres. Y ya. Porque estos personajes ya los hemos visto muchas veces, aunque fuera con barba. Policía de carácter que vive solo para su trabajo, que fuma y bebe sin parar, y policía que compagina como puede su vida laboral con la familiar. Maribel Verdú y Aura Garrido son dos buenas actrices y tiran de oficio para llegar a la línea de meta, pero poco más pueden hacer con unos personajes tan planos.

A pesar de lo previsible El asesino de los caprichos se deja ver, y resulta entretenida entre paseos en coche por el centro de Madrid y visitas al mundo de coleccionistas de arte. Pero no deja de sorprender el poco riesgo a la hora de explorar algunas subtramas o de zambullirse en el prolífico formato de la buddy movie, así como la poca imaginación formal, que nunca abandona la corrección. Aplica aquí el tópico de que se ve con la misma facilidad que se olvida.

El Asesino de los caprichos es por lo tanto una correcta y rutinaria reproducción de un modelo ya probado con una única novedad. Surge entonces la pregunta malintencionada: ¿Qué diríamos si el mundo fuese solo un poquito mejor y no fuera noticia que dos mujeres protagonizaran una película de policías? Seguramente en el futuro encontremos casos así. De momento podemos hablar de una película entretenida a pesar de lo previsible, lo cual no está mal cuando la principal sorpresa la encontramos ya en el cartel.

 

Carlos Pintado Mas (@CarlosPM76)

Dejar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Input your search keywords and press Enter.