Estás leyendo:
Donostia saluda de vuelta al mejor Sánchez Arévalo
4 min

Donostia saluda de vuelta al mejor Sánchez Arévalo

 

“Intentar quitarme elementos, contar una historia sencilla, sentida, con muy pocos ingredientes, creo que es algo que solo me he atrevido siendo más mayor”. Daniel Sánchez Arévalo ha presentado hoy en San Sebastián Diecisiete, su primera película desde que en 2013 estrenase La gran familia española. Se trata de la primera producción de Netflix en participar –aunque fuera de concurso- en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián.

El director ha comentado que sus anteriores películas tienen más personajes y tramas, “cosas a las que agarrarte, por si acaso esto no te gusta no te preocupes que tengo otra”. Efectivamente, en Diecisiete no es así. Tenemos la historia de dos hermanos, Héctor (Biel Montoro) e Ismael (Nacho Sánchez). Héctor es conflictivo y vive en un centro de menores en el que no se relaciona con nadie. Aunque no se diga explícitamente, tiene Asperger, lo que explica sus dificultades para socializar pero también sus altas capacidades intelectuales. De Ismael se nos dice menos, aunque es fácil intuir que se encuentra a la deriva y perdido en la vida. Juntos inician un viaje en busca de un perro que les permitirá recomponer una relación hace tiempo abandonada.

Diecisiete es a la vez una road movie y una feel good movie. El proceso de reconciliación de los dos hermanos avanzará con los kilómetros y lo hará a través de secuencias en las que, como en las anteriores películas del director, conviven la tristeza y las risas, el drama y la comedia. Hay un ejercicio de depuración (“todo el trabajo ha sido de quitar, quitar, quitar”) para reducir al mínimo los personajes y las tramas de la película y centrarla en los dos hermanos. El mundo que ha creado en su querida Cantabria en la que se siente muy a gusto es pequeño en tamaño pero grande en intenciones. Al final la dificultad de las relaciones familiares y de la comunicación son problemas que están ahí para todo el mundo.

Al igual que destacamos positivamente de La hija de un ladrón, la película no nos cuenta el pasado de los protagonistas, que suponemos dramático. Otra vez una feliz decisión para transportarnos a su estado anímico. Los diálogos funcionan muy bien para definir a sus personajes, y arrancan más de una carcajada con sus afilados intercambios. Con ritmo y naturalidad, la película desprende vida y autenticidad. Aunque lo bienintencionado del film está cerca de jugar en su contra y el giro final de guion lo hayamos visto en muchas ocasiones, Diecisiete siempre consigue resultar entrañable.

Mucha culpa de esto la tienen las actuaciones de Biel Montoro y Nacho Sánchez. En una película de estas características es fundamental creerse a los actores, y los dos defienden sus personajes con firmeza. Dos nombres que bien podríamos encontrar en los próximos Premios Goya en la categoría de actores revelación. Diecisiete llegará a las salas el próximo viernes y dos semanas después estará disponible en Netflix. Sánchez Arévalo ha agradecido a la plataforma la libertad y los medios que le dieron para sacar adelante el proyecto y a la vez ha reivindicado el cine en salas –“voy al cine todas las semanas”- apostando por el entendimiento entre las dos opciones. “Mi fantasía es que puedan convivir y creo que se puede conseguir” ha rematado.

 

Carlos Pintado Mas (@CarlosPM76)


Fotos: Jorge Fuembuena y Montse Castillo (Festival de San Sebastián)

Dejar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Input your search keywords and press Enter.