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Diecisiete: el regreso del Daniel Sánchez Arévalo más sencillo y eficaz
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Daniel Sánchez Arévalo ha vuelto. En realidad no se había ido a ninguna parte, aunque los seis años que han pasado desde el estreno de La gran familia española han parecido mucho para alguien que irrumpió con fuerza en el cine español cuando lanzó AzulOscuroCasiNegro en 2006. Quizás el ligero pinchazo de su último largo le ha hecho tomarse con más calma el siguiente. Pero eso ya es pasado. Diecisiete ha devuelto al Sánchez Arévalo que impresionó con sus tres primeras películas. Un cine cercano y sentido que respira vida.

Bajo el paraguas de Netflix y preestrenada en el Festival de San Sebastián, Diecisiete es la historia de dos hermanos, Héctor (Biel Montoro) e Ismael (Nacho Sánchez). El pequeño, Héctor, es conflictivo, vive en un centro de menores y tienes unas enormes capacidades intelectuales relacionadas con un síndrome de Asperger que no se llega a nombrar en la película. El mayor se encuentra a la deriva en la vida malviviendo en una caravana. Los dos iniciarán un viaje en búsqueda de un perro, del que se había encariñado el pequeño, que hará que retomen una relación hace mucho tiempo abandonada.

Sánchez Arevalo ha querido reducir en esta ocasión la historia y los personajes a lo mínimo e indispensable. Dos hermanos, un objetivo declarado –la búsqueda del perro- y otro que necesitan tiempo para describir –entenderse el uno al otro-. Uno de los grandes aciertos del film es el respeto que el Arévalo director tiene con el buen trabajo que ha hecho el Arévalo guionista. Diecisiete siempre se toma su tiempo para presentar y desarrollar a sus personajes y también aplica con acierto el minimalismo en lo que se refiere a la información que tenemos de ellos y sus pasados. Las criaturas del director de Gordos o Primos tienen la autenticidad de quien tiene problemas reales y la humanidad de quien piensa que el fallo nunca viene de uno mismo.

Esta cercanía y autenticidad salvan a la película de caer en el exceso melodramático y lacrimógeno, un peligro que roza en todo momento. La película abraza sin complejos su condición de feel good movie sumergiéndose en el modelo con honestidad e ingenio. Parte de la culpa de esto la tienen unos diálogos que consiguen hacernos reír en unos intercambios frenéticos que recuerdan al mejor Woody Allen, pero sobre todo Biel Montoro y Nacho Sánchez, que se entregan a sus personajes con unas grandes actuaciones que son capaces de dar sentido a la propuesta.

Sencilla y sentida. Dice Daniel Sánchez Arévalo que estos fueron los dos conceptos que guiaron su trabajo en esta película. Objetivo conseguido: Diecisiete mezcla drama y comedia para contar una bella historia a partir de pocos y reconocibles elementos. Dos poderosas actuaciones y el campo de Cantabria potencian esta road movie que vuelve a conectar a Sánchez Arévalo con su mejor cine y le devuelven a la primera línea del cine español.

 

Carlos Pintado Mas (@CarlosPM76)

2 comments

  • Antonio Chamorro

    Vi ayer Diecisisiete, la nueva pelicula de Daniel Sánchez Arevalo. Me gustó mucho esta historia de dos hermanos que se necesitan el uno al otro. Emotiva, tierna, divertida, magnifico el trabajo de Biel Montero, en un personaje nada facil, y de Nacho Sánchez. Vayan a verla.

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