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Deudas, capítulo 1: No hay mal que por bien no venga
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Deudas, capítulo 1: No hay mal que por bien no venga

La serie de Écija con Carmen Maura no tiene nada que la haga especialmente original, pero tampoco lo pretende

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Deudas cuenta la rivalidad entre dos familias, los Carranza y los De la Vega, unidos por un odio mutuo pero también por deudas económicas y personales que salen a la luz tras la muerte del marido de Pepa, la matriarca de los Carranza. Cuando el clan enemigo trate de apropiarse del negocio de la familia, los hijos, sobrinos y demás allegados de Pepa reaccionarán de diversas y descacharrantes maneras.



La nueva serie de Daniel Écija para Atresmedia no tiene nada que la haga especialmente original, pero tampoco lo pretende. Con Carmen Maura como principal reclamo, el enfoque de los guiones es en realidad coral y la mayoría de gags se fían a tener un reparto muy bragado en la comedia en general y la absurda en particular. Al menos por lo visto en el primer episodio, es un astracán ibérico de los de toda la vida, con sus enredos amorosos, sus giros de guión locos y sus bromas un poco bestias -pobre Chiquetete-.

Si acaso reprocharle que sabe demasiado que su principal fortaleza es el elenco y fía al carisma de Maura, Carmen Ruiz -interpretando una ‘Hierbas 2.0’ que esperemos que saquen pronto del tópico para no hacerla aburrida- o Salva Reina. La que ya está enorme en el primer capítulo, amenazante, histriónica y detestable, es la antagonista, Mona Martínez, que es de los personajes mejor definidos nada más empezar. En general, de hecho, los «malos» y los secundarios resultan más entretenidos que los hipotéticos protagonistas, los Carranza que encabeza la protagonista.

 

Crítica de Deudas capítulo 1 con spoilersDeudas, capítulo 1: No hay mal que por bien no venga

Deudas tiene un poco de La casa de las flores y un poco de Nasdrovia -de hecho, coincide algún actor-, pero parece que desde el principio quiere encontrar su propio tono, quizás más cercano a comedias españolas más clásicas y pegadas al estilo de Atresmedia, como Mis adorables vecinos o Los hombres de Paco, en la que se jugaba en un delicado equilibrio entre los referentes foráneos y el recio humor hispánico. La prueba de fuego va a ser cómo de en serio nos podamos tomar las tramas más puramente mafiosas, pues no habrá termino medio: o son muy paródicas y tienen gracia o hay que temerlas y que empujen al tono general de la serie.

Lo más probable ahora mismo parece lo primero y bienvenido sea, porque eso anunciaría barra libre para el vitriolo. La secundaria concejala «de un partido de centro» que aspira a alcaldesa de Madrid puede dar lugar al humor político sin piedad ni disimulo que en España nunca acabamos de desarrollar en televisión, pero también amenaza con ser una subtrama de vodevil con amores secretos y dobles sentidos. Deudas ha empezado con una muerte que desvela unos cuernos recalcitrantes, así que pocas esperanzas en ese sentido.



Mención con la prudencia que nos caracteriza para el tema de las minorías. Aparte que la conexión venezolana de los Carranza ya se explicará o no, un par de veces se nos identifica a personajes como gitanos sin estar claro hasta qué punto es una especie de broma o qué. Ese racismo institucionalizado de la ficción patria hacia lo gitano está tan asimilado que ni en los tiempos de lo políticamente correcto -dónde está, que yo lo vea- acaba de desaparecer. Luego parece que a cada actor le han dejado más o menos su acento, pero los de fuera de España se explican y los de dentro, no. Aunque de eso habrá que dar gracias.

 

Deudas con las emisiones en abiertoDeudas, capítulo 1: No hay mal que por bien no venga

De lo que sí que no tiene pinta Deudas, al menos por el momento, es de estreno de ATRESPLAYER Premium, aunque lo sea. Tiene más aspecto de estreno en abierto y de uno de hace 20 años, con una estrella de cine veterana viniendo a darle caché a una comedia en principio sin pretensiones. No es una ficción más moderna, tipo La valla; ni un experimento, tipo Luimelia, ni tampoco una producción de prestigio, nivel Veneno. Es, sobre el papel, una comedia más, que no quiere reinventar la rueda.

Lo cierto es que Atresmedia está arriesgando mucho más con el tipo de productos que su teórica competencia, Movistar+ -y decimos teórica porque están unidas por Buendía Estudios-. Formatos, duraciones, enfoques y géneros: la plataforma de Grupo Planeta no renuncia a ningún público y no tiene miedo a probar diferentes alianzas y ventanas de difusión. Por eso extraña que Deudas, que en la parrilla de antes de Netflix habría funcionado como un tiro, tenga estreno de serie «actual». Parece que para eso solo resta La cocinera de Castamar, Alba y, en fin, los culebrones.

Veremos que nos depara el resto de la temporada –Deudas nace con la vocación de durar las que hagan falta- y hacia donde deriva la base planteada, que puede ser lo mismo la comedia loca que un fuera de juego temático. El primer capítulo es suficiente como para que no importe ver más, con la posibilidad de que descarrile o de que se quede en un entretenimiento que salve puntualmente su reparto.

 

Jose A Cano (@caniferus)

Puedes ver Deudas online aquí.

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