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Luimelia T3: Cómo conocí a vuestras madres
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Luimelia T3: Cómo conocí a vuestras madres

La serie de Atresmedia se atreve con pasado, presente y futuro de la representación LGTBI mientras continúa con los experimentos formales

Luimelia

Amelia y Luisa, Luimelia, son pareja y viven en el centro de Madrid. Mientras cada una tiene sus propias cuitas profesionales, reflexionan sobre el descubrimiento de sus propias sexualidades cuando eran más jóvenes, la madurez como pareja LGTBI o los tópicos asociados al estilo de vida que a veces su entorno les atribuye.



Cada temporada de Luimelia decide reinventarse dentro de unos parámetros de comedia amable -incluso cuando hay drama no se hace sangre, sino que se celebra la vida-, ejercicio de representación de la diversidad y juego metatextual. Quizás de todas las series españolas en danza en la actualidad la de Atresmedia es la más consciente del entorno mediático en el que se inserta y decide jugar con ello y mimar a su público.

Luimelia es, explícitamente, un fanfiction, un shippeo llevado a término, una broma, pero una que sus seguidoras se toman muy en serio. Se despendola hacia la comedia disparatada tradicional cuando menos te lo esperas al mismo tiempo que juega a romper la cuarta pared más cerca de Cómo conocí a vuestra madre -sin toxicidad rampante, al menos de momento- y a defender una cotidianeidad disfrutona.

 

Luimelia y el pasado#Luimelia

A veces para vender las cosas hay que apuntarse al culo veo, culo quiero e ir cacareando que vas a romper la cuarta pared «como Fleabag» (sale mal). Pero Luimelia no es tan cutre, o al menos no lo es en copiar recursos ajenos. En esta tercera temporada la ruptura de la cuarta pared va más allá de que las actrices miren a cámara y expliquen sus movidas y lo que hace es descomponer la narración, jugar con ella y reorganizar los saltos en el tiempo para que tengan una utilidad argumental. Que parece obvio, pero no siempre pasa.

La tercera tanda de Luimelia se ha propuesto hablar de memoria LGTBI y abre con dos capítulos cómicos y tiernos pero que tiran a dar: tercera edad y homosexualidad -esa gran olvidada- y la salida del armario en la adolescencia cuando se carecen de referentes. Las pareja de abuelas del piso de enfrente hablan de que otra representación es posible, incluso en la era de medirlo todo en generaciones y fingir que el corte sirve para algo. Porque esas mujeres podrían ser -¿son?- los personajes en su serie original, Amar es para siempre, con la edad que tenían entonces.



Aunque sí que tiene gracia, y lo hemos comentado por estas páginas mucho últimamente, ver los 90 recordados con nostalgia y algo de censura. Representados como una época de, o tempora, o mores, represión. Porque los 90 iban a ser los años del Fin de la Historia, del desenfreno, de ir por el mundo diciendo adiós a todas las ideologías, y resulta que sus niñas y niños han crecido, escriben y protagonizan series de televisión y a veces los ven como su padres miraban hacia los 60.

 

El futuro de Luimelia Luimelia T3: Cómo conocí a vuestras madres

Quizás se pueda reprochar a Amelia y Luisa que sean tan tan tan cuquis. Es cierto que el tono de la serie quiere huir de dramas y ser, sobre todo, divertido, pero en ocasiones la pareja protagonista pasa de ser monas, de tan jóvenas y cariñosas, a directamente empalagar. Se salvan porque las situaciones de estos primeros episodios de la tercera temporada son tan tiernas que no puede uno ni enfadarse.

También a veces el tono no acaba de acertar del todo con los momentos de humor absurdo. Igual que las rupturas del hilo cronológico o la narración tienen funciones que ayudan, y mucho, a la exposición de la historia o su carga emocional, los coqueteos con el astracán se pasan de exagerados. Es como si por un segundo se colase un gag de La que se avecina en Antidisturbios, no sé si me explico.

Probablemente un derrape debido a lo restrictivio de los minisodes de 10 minutos, que ayudan a condensar cada moraleja pero impiden un desarrollo dramático decente. Parece que la cuarta temporada, que llegará previsiblemente el próximo verano, optará por unos mucho más convencionales capítulos de 25-30 minutos. Quizás la evolución de Luimelia fuera de su nicho, que aquí recibiremos con alegría. Porque la gracia de esta serie no es la serie en sí, sino el camino que está abriendo a otras ficciones que, por decirlo así, están viendo como se conocieron sus madres.

 

Jose A Cano (@caniferus)

Puedes ver Luimelia online aquí.

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