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Ara Malikian. Una vida entre las cuerdas: Saliendo del foso
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Ara Malikian. Una vida entre las cuerdas: Saliendo del foso

El documental de Nata Moreno nos narra bien la trayectoria de un superviviente a través de entrevistas, conciertos y millones de fotografías

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Ara Malikian emigró a Alemania desde Líbano con 14 años para estudiar violín en la Hochschule für Musik und Theater de Hannover. Practicaba diariamente entre 10 y 12 horas porque su padre le advirtió antes de irse que, para ser respetado como músico en un país extranjero, tendría que ser mucho mejor que los de allí.

Un buen día se coló en un concierto y, en la pausa, una señora se le acercó para hablar con él. Ara no hablaba alemán y, como quería ser amable, respondió “sí” a cada frase que ella le dijo. La señora se puso tan contenta que fue a buscar a una amiga que le habló en el mismo idioma y que se alegró tanto como la anterior ante sus repetidos asentimientos. Al poco rato, un señor que había estado observando le preguntó si había entendido lo que le habían dicho, y tras confesar que no se había enterado de nada, le tradujo que había sido contratado por ellas como intérprete de música judía para una boda ese mismo sábado. Desde aquel día, fue músico en bodas semitas cuatro años de su vida.

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Esta es una de las historias que forman parte de Ara Malikian: Una vida entre las cuerdas, cinta ganadora del Goya al mejor documental en 2019, que cuenta la vida del violinista contemporáneo que más ha contribuido en difundir la música clásica entre el gran público. En él podemos ver plasmad la trayectoria de un superviviente cuya biografía es tan interesante como la forma en la que la directora, su pareja en la vida real, tiene de contarla.

¿Cómo se siente uno escapando de una guerra en plena adolescencia y dejando atrás a su familia? ¿Qué puede hacer un inmigrante solo en un país extraño sin saber hablar el idioma para poder desenvolverse? A todas estas preguntas pretende dar respuesta este documental de casi dos horas de duración que consigue que admiremos más aún a una persona que no tuvo más remedio que hacerse a sí mismo a fuerza de sacrificio, trabajo y estudio.

A través de una serie de entrevistas y vídeos de sus conciertos completados con millones de fotografías, Ara Malikian cuenta su propia historia como intérprete y compositor que siempre estuvo convencido de que la música clásica tenía que “salir del foso” de la orquesta para mostrarse a un público amplio, multicultural y con diversas sensibilidades. Sin limitarse a los clásicos, pero partiendo de ellos, Malikian lucha por demostrar que no es malo ampliar el repertorio para tocar Led Zeppelin o temas de bandas sonoras de películas como Pulp Fiction.

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Otra dosis de valor añadido la aporta el hecho de que el documental muestra cómo la directora, Nata Moreno, desentierra la historia del abuelo de Ara Malikian que en 1915 escapó del genocidio que Turquía sometió al pueblo armenio haciéndose pasar por violinista sin haber tocado ese instrumento en su vida. Razón suficiente para explicar por qué su suegro tenía pasión por el instrumento y lo puso en manos de su hijo a los tres años de edad. A partir de este momento, se encargó de infundirle esta afición y de conservar durante cuatro décadas la historia fotográfica de la familia, lo que ha permitido hacer realidad este film.

Todo esto hace que el ritmo narrativo del film sea apasionante: además de detallar sus visiones sobre la música, sus inquietudes, su recorrido y sus proyectos, nos hace viajar con las localizaciones de sus giras sinfónicas que le han hecho pasar por nuestro país, Francia, Inglaterra, China, Rusia, Marruecos, Argentina, Uruguay, Alemania y Líbano, entre otros.

Una historia de migración que demuestra que estas personas no son la causa de las desgracias de un país, como piensan algunos, sino que también pueden verse como un activo que añade riqueza al sitio a donde emigran. Un alegato optimista de admiración y multiculturalidad que invita a que valoremos más nuestra propia vida.

 

Luis Pablo Hernández (@luisp_hernan)

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