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Lo que ‘28 semanas después’ nos enseñó de las fases de desescalada
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Lo que ‘28 semanas después’ nos enseñó de las fases de desescalada

Comparamos las fases de desescalada de la película de Juan Carlos Fresnadillo con la que vivimos actualmente, analizando todos los errores que se cometieron.

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Durante años hemos visto cientos de películas que muestran cómo actuaría la sociedad ante una crisis epidemiológica. Lo que era ciencia ficción ha dejado de serlo y, aunque parezca que hemos pasado la peor parte, nos enfrentamos a unas fases de desescalada. ¿Y qué película (semi)española aborda este período post-pandemia? 28 semanas después.

Dirigida por Juan Carlos Fresnadillo, esta película de terror estrenada en 2007 nos sitúa seis meses después de una gran pandemia mundial que ha arrasado la mayor parte del mundo. Los escasos 15.000 supervivientes de Londres habitan ahora en Dogsland, en un Distrito militarizado por Estados Unidos. Parece que todo es seguro y el virus está casi controlado, pero nuestros protagonistas (dos niños llamados Tammy y Andy) no hicieron mucho caso de las normas establecidas en las fases de desescalada, convirtiendo una epidemia en una pandemia de nuevo.

Así que cogemos papel y boli y tomamos nota de estos errores para que lo que vimos en una gran pantalla, no se convierta en realidad.

 

Test masivos

Empecemos por lo básico. ¿Qué es lo primero que hay que hacer para controlar un virus dentro de un gran número de población? Tests a la mayor cantidad de gente posible. Así lo hicieron en 28 semanas después, realizando pruebas sanitarias a todas las personas que habitarían el distrito seguro. Y pese a tener instrumental seguro y certificado, un material sanitario avanzado y realizando el mayor número de test, no detectaron a un portador del virus en el Distrito 1 de Londres. Ni siguiendo los consejos de la OMS salió bien la cosa.

Consejo número 1: realizar pruebas sanitarias seguras. Fotograma 28 semanas después

Paseos cortos en el exterior

En la fase de desescalada, volver al mundo exterior tras un largo periodo de confinamiento es un indicativo de que la normalidad está cerca. Pero cuando nos advierten de que estas salidas deben tener una duración y una distancia determinada, es por algo.

A los protagonistas de 28 semanas después le sabía a poco dar un paseo de no más de un kilómetro de distancia, y consideraron una buena idea recorrer medio Londres en una moto para sentir la libertad y el viento en la cara. Error que no detectó la policía del balcón. Debido a esto, los jóvenes entraron en contacto con un infectado y, cuando el Ejército fue a su rescate, acabaron llevándose a los tres a la zona poblada segura. Una serie de catastróficas decisiones.

Hasta un perímetro de seguridad montado y planificado por un ejército puede tener ‘fisuras’, y si los adolescentes hubieran sido responsables y hubieran respetado las normas, no se desencadenaría la posterior tragedia (aunque tampoco tendríamos película).

Consejo número 2: respetar la distancia y duración de los paseos. Fotograma 28 semanas después
 

Contacto físico y distancia de seguridad

La lección de mantener una distancia de seguridad y protegernos con mascarillas para evitar contagios, se la saltó Robert Carlyle al considerar que la mejor idea ante una pandemia era besar -con muchas ganas- a su mujer infectada. ¿Consecuencia? Más allá de unas muertes sangrientas y dolorosas, la propagación rápida y sin control del virus con tan solo un portador.

La recomendación de 1,5 metros de distancia frente al coronavirus no es una medida precisa ni garantiza que evitaremos la propagación, pero desde luego es mucho más recomendable que abrazar o besuquear a la gente de nuestro alrededor. Es curioso, porque a día de hoy no sabemos si podríamos ver ese beso entre Carlyle y Catherine McCormack, ya que está sobre la mesa el debate de qué pasará  los besos de películas. Pese a la creación de protocolos de seguridad sanitaria para rodajes seguros, no se tiene claro cómo rodarán estas íntimas escenas.

Consejo número 3: mantener la distancia de seguridad. Fotograma 28 semanas después
 

¿Inmune o portador?

En esta película nos explicaron, de forma clara, la diferencia entre ser inmune o ser portador pero asintomático. Nos muestran a una superviviente que, tras hacerle las pruebas sanitarias correspondientes, es portadora del virus pese a no mostrar síntomas. Por lo tanto, es capaz de contagiar a las demás personas pese a ser asintomática. Además, como dicen en la cinta: “en su sangre puede estar la clave de la vacuna y la curación”.

Si no se hubieran saltado las recomendaciones en el paso anterior y si esta portadora hubiera estado bien aislada, gracias a este descubrimiento podrían haber elaborado una vacuna eficaz que salvaría a la población mundial.

Pero no solo eso, ya que su hijo Tommy también es portador asintomático. ¿Qué hicieron con él? Escapar del país llevando el virus hasta París y, como vemos al final de la película, propagando una vez más (tras 6 meses desde el primer brote) el virus a todo el mundo. Fernando Simón no lo permitiría.

Consejo número 4: si eres portador asintomático, quédate en casa. Fotograma 28 semanas después
 

Como hemos podido comprobar en la cinta, se trata de una historia llena de errores y malas decisiones fruto de la desesperación que acarrean consecuencias muy trágicas. Una serie de pequeños fallos y de falta de responsabilidad que crean un efecto mariposa, en el que de una fase de desescalada se consigue pasar rápidamente a un nuevo brote de la pandemia.

Más allá de esta comparativa, sin duda 28 semanas después es una de las películas sobre pandemias más impactantes, por lo que es un buen momento para volver a verla (e igual para aprender algo de ella, ¿no?).

 

Nana Medina (@kowainana)

 

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