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Un país para rodarlo: el centro y levante de España en el cine
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Un país para rodarlo: el centro y levante de España en el cine

Descubrimos algunas localizaciones icónicas de Madrid, el Mediterráneo y las Castillas en nuestro cine

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De Galicia a Cataluña, el gran plató cinematográfico que supone el norte de España incluye desde éxitos recientes de nuestro cine como Lo que arde (2019) o Handia (2017) hasta producciones internacionales como el James Bond de Pierce Brosnan y El reino de los cielos (2005), pasando por clásicos nacionales como El sur (1983) o La vaquilla (1985). Siguiendo nuestro periplo particular por la geografía española, hoy vamos a hablar del centro y levante de España, empezando por destacar el gran epicentro de los rodajes en nuestro país: la Comunidad de Madrid.

Madrid

Sede de una gran parte de las productoras y de la industria audiovisual de nuestro territorio, Madrid es el telón de fondo de una cantidad notable de las obras españolas que se estrenan en nuestras pantallas. Uno de los principales nombres de nuestra cinematografía, el ganador del Oscar Pedro Almodóvar, ha situado casi todas sus películas en la capital madrileña: Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), Hable con ella (2002), Volver (2006)… incluyendo su último estreno, Dolor y gloria (2019), el cual muestra imágenes de otros rincones de la comunidad como el municipio de El Escorial.

También son icónicas las imágenes de Madrid de Amenábar como la Gran Vía totalmente vacía en un sueño de Eduardo Noriega en Abre los ojos (1997) y de Álex de la Iglesia, desde el edificio de Schweppes en El día de la bestia (1995) al final en el Valle de los Caídos “a lo Hitchcock” en Balada triste de trompeta (2010), además de los rincones escogidos por Jonás Trueba como los últimos en La virgen de agosto (2019) o Cesc Gay en Truman (2015), su única incursión en estas tierras.

Para cerrar el repaso de la comunidad, cabe destacar que fuera de la gran urbe también se han filmado obras recordadas, como la escena “del toreo” de La vuelta al mundo en 80 días (1956), en la que David Niven y Cantinflas hacían acto de presencia en Chinchón, o algunas de las grandes batallas de Espartaco (1960) en Colmenar Viejo, donde soldados del Ejército español fueron “prestados” para hacer de romanos a las órdenes de Stanley Kubrick.

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Madrid centro en la película ‘La Virgen de Agosto’

 

Las dos Castillas

Alejándonos del centro, ambas Castillas tienen un gran historial como escenarios de cine: comenzando por Castilla y León, Mientras dure la guerra (2019), rodada en una Salamanca ambientada en los primeros compases de la Guerra Civil, es uno de los últimos grandes éxitos españoles que se han filmado en esta zona del país. También la cinta de Vicente Aranda Amantes (1991) se ambientó en una ciudad castellana, en este caso Burgos: la plaza de santa María fue el lugar elegido para grabar algunas de las escenas más dramáticas de la cinta. Aranda volvería 10 años después a la capital burgalesa (y a la plaza) para situar su visión de Juana La Loca (2001).

Sin embargo, es en materia de superproducciones internacionales donde tienen una probada experiencia. Entre otros ejemplos podemos citar Doctor Zhivago (1965) en Soria, El Cid (1961) en Palencia, Ávila, Burgos o Valladolid, Espartaco (1960) en Guadalajara -la huida de Roma hacia el mar- o El bueno, el feo y el malo en Burgos (Santo Domingo de Silos o Contreras), cinta que también tuvo localizaciones en un lugar tan mítico como Tabernas (Almería), del que hablaré en el apartado de Andalucía.

La reconstrucción del cementerio donde tiene lugar el duelo final en la película de Leone fue retratada en el documental español Desenterrando Sad Hill (2018), en el que se rinde un particular homenaje a esta coproducción entre España, Italia y la RFA. Más recientemente tenemos el ejemplo de la serie de televisión Juego de tronos, que además de haber tenido localizaciones en otros puntos de la Península como en el País Vasco, Cataluña, Navarra o Andalucía, tomó como uno de sus lugares más emblemáticos el castillo de Zafra, provincia de Guadalajara.

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El Castillo de Zafra (Guadalajara) en Juego de Tronos

En lo referido a Castilla-La Mancha, la comunidad puede presumir de ser la cuna del mencionado Almódovar (quien, nacido en Calzada de Calatrava, Ciudad Real, recreó “su particular visión de un pueblo manchego” localizando parte de Volver (2006) en Almagro), de otro cineasta genial como José Luis Cuerda (que sitúa sus desventuras cómicas de Amanece, que no es poco (1989) en la provincia de Albacete, concretamente en la sierra del Segura) y de ser la tierra de El Quijote, personaje que finalmente pudo ser llevado al cine por Terry Gilliam en 2018 con El hombre que mató a Don Quijote.

Para terminar con las tierras castellano-manchegas, no se puede pasar por alto la presencia de Toledo en nuestras pantallas: hasta allí se llevó Luis Buñuel a Catherine Deneuve y Fernando Rey para adaptar la obra de Galdós Tristana (1970) en una de las pocas películas españolas del director aragonés. De nuevo Almodóvar merece ser citado al situar La piel que habito (2011) en la capital toledana, al igual que la ganadora del Goya Te doy mis ojos (2003) de Icíar Bollaín.

Sierra del Segura (Albacete) en la película ‘Amanece que no es poco’

 

El Mediterráneo

Volviendo la vista nuevamente al Mediterráneo tras repasar Cataluña en el artículo anterior, es ineludible hablar de Calabuch (1956) cuando en pocos meses se cumplirá el centenario del nacimiento de Berlanga, su director y uno de los artistas más extraordinarios del cine español. En la película citada, el realizador valenciano convierte Peñíscola en la localidad del título, dando como resultado uno de nuestros mayores clásicos. En el municipio castellonense también han aterrizado rodajes de gran envergadura, como las citadas producciones de El Cid (1961) o Juego de Tronos.

Al sur de la Comunidad Valenciana nos encontramos con los hoy tristemente cerrados Estudios de la Ciudad de la Luz en Alicante, pero que en su día alojaron rodajes de cineastas como Ridley Scott con El consejero (2013) o Francis Ford Coppola con Tetro (2009). La aportación nacional a estos platós vino de la mano de J.A. Bayona con Lo imposible (2012), cinta que recreaba en tierras alicantinas el tsunami que asoló Tailandia y otras costa asiáticas en el 2004.

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Set de rodaje de ‘Lo imposible’ en Ciudad de la Luz (Alicante)

Si continuamos por el sur a lo largo del litoral nos iremos encontrando poco a poco con impresionantes páramos que han llamado la atención de equipos de rodaje de medio mundo para situar sus producciones: varios parajes de Murcia han sido empleados para recrear tanto el desierto iraquí en Green Zone (2010) con Matt Damon como el sur de Estados Unidos en la mencionada El consejero (2013), cinta de Ridley Scott con Javier Bardem, Michael Fassbender o Brad Pitt. Álex de la Iglesia, por el contrario, fue fiel al lugar de localización y reflejó Cartagena como la ciudad que es en La chispa de la vida (2011) con José Mota y Salma Hayek.

Dejando atrás las tierras murcianas llegamos a uno de los lugares clave de los rodajes en nuestro país: el desierto de Tabernas en Almería, símbolo de la época del spaghetti-western y punta de lanza de una comunidad, Andalucía, que se erige en uno de los pilares fundamentales de este plató de cine que es nuestro país. La repasaremos en el siguiente y último capítulo de este viaje particular por nuestra geografía, donde también hablaré de Extremadura, las ciudades autónomas y los territorios insulares. Eso sí, por ahora les dejo con el centro y levante de España, tanto en la realidad como en las pantallas.

 

Jorge Dolz (@J_Dolz)

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