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Carlos Marques-Marcet vuelve a Málaga por la puerta grande con ‘Los días que vendrán’
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Estamos llegando a la hora de la verdad en el Festival de Málaga, y aquí hay que enseñar ya las mejores cartas españolas de la programación. Primero fue Litus, después llegó Staff only, y hoy ha sido el turno para una muy notable Los días que vendrán de Carlos Marques-Marcet, que ya ganó en este mismo festival en 2014 con 10.000 km y que ahora se postula con fuerza otra vez para el premio gordo. La jornada nos dejó además un prometedor debut grupal en la sección Zonazine, y una de cal y una de arena en la Sección Oficial a concurso.

Empezamos el día con lluvia en el horizonte y con La banda, otra ópera prima que compite en la Sección Oficial. La película cuenta la historia de un joven músico de 26 años que vuelve después de un año a su pueblo natal en la Comunidad Valenciana para ir a la boda de su hermano. Este regreso le obligará a mirar de frente lo que dejó atrás y a tomar decisiones sobre cómo quiere que sea su vida; nuevamente el retrato generacional y la dificultad de crecer aparece en Málaga, convirtiéndose en una de las principales constantes temáticas del Festival. Rodada en valenciano y con un reparto no profesional -a excepción de Charlotte Vega-, es el primer largometraje de Roberto Bueso, uno de los directores salidos de la ECAM (Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid) más prometedores de los últimos años.

En ese sentido, Bueso no decepciona: La banda es una película que desprende talento a varios niveles. El director y guionista consigue divertir, emocionar e involucrar al espectador en lo que le pasa al protagonista (Edu) durante su visita, creando una atmósfera cuidada y, sobre todo, muy atenta a lo que expresan los personajes en lo dicho y en lo callado. Pese a caer en alguna escena en la sensiblería construida, La banda construye ese tipo de mundo armónico y humano que recuerda al cine de Daniel Sánchez-Arévalo. El costumbrismo valenciano, a través de la banda del pueblo y el grupo de amigos (clave aquí la dupla cómica de amigos que forman Xavi Giner y Hugo Rubert) terminan de dar esa frescura y autenticidad. Una lástima que el desenlace de la historia no se sienta natural y coherente con respecto al desarrollo de la película.

El equipo de ‘La banda’ en la rueda de prensa de presentación de la película en el Festival. Foto: Ana Belén Fernández

Ya con el habitual sol sobre nuestras cabezas, llegaba por fin, como decíamos, Los días que vendrán (Els dies que vindran). La película de Marques-Marcet sigue el proceso de embarazo de una pareja de treintañeros en Barcelona, interpretada por María Rodríguez-Soto y el ya actor fetiche del director, David Verdaguer. El film recorre todo lo que le ocurre a la pareja durante esos 9 meses, pasando por los diferentes estado físicos y emocionales del proceso. El director y guionista vuelve a Málaga cinco años después de ganar en este mismo Festival con su debut, la interesante 10.000 km.

Igual que ocurría con su primera película, Marques-Marcet vuelve a centrarse en una pareja después de las tres bandas de Tierra firme. Se nota que en este terreno se siente cómodo en su manera de entender el cine y es capaz de construir el fluir de una relación, con sus altos y bajos, de forma inmersiva para que podamos entrar en la intimidad de una etapa tan importante como es la de la maternidad y paternidad.

La película se ha gestado de forma cuando menos peculiar, siguiendo el embarazo real de María Rodríguez-Soto y Daniel Verdaguer, pareja en la vida real. El director comentó en la rueda de prensa como las circunstancias han sido especialmente positivas para hacer cine. El proyecto se desarrolló durante un año y medio, y hubo tiempo para improvisar en los ensayos y modificar el guion cuantas veces fuera necesario (sin que se tratase de reproducir el proceso de embarazo que estaban viviendo; de hecho la pareja comentó como el de la peli fue bastante más duro que el de verdad). El resultado arroja un film auténtico y vivido, emocionante y conmovedor.

Los dos protagonistas de ‘Los días que vendrán’ junto al directo (en el centro). Foto: Ana Belén Fernández 

Empezamos la tarde en la sección Zonazine con La hija de alguien (La filla d’algú), un proyecto que surgió como trabajo para la ESCAC, y que tiene la particularidad de estar elaborado de forma colaborativa. Hasta once nombres encontramos en la dirección, diecisiete en el guion,…se entiende que no los pongamos todos, ¿verdad? El nombre que no podemos dejar de citar es el de Aina Clotet, que hace un gran trabajo como centro de la función.

La peli sigue a la actriz en la búsqueda de su padre, que ha desaparecido misteriosamente en un momento especialmente difícil para el bufete de abogados en el que trabajan ambos. El principal acierto de este grupo de jóvenes es no buscar objetivos más ambiciosos de los que pueden acometer: seguimos los pasos de la actriz en su búsqueda sin desviarnos en ningún momento. Así, nos quedamos con lo bueno –un buen nervio narrativo- y no encontramos defectos debidos a la inexperiencia o a la falta de coherencia entre sus partes.

La última sesión del día para Cine con Ñ volvía a la Sección Oficial a concurso con El doble más quince, dirigida por el bilbaíno Mikel Rueda. El vasco ha rodado en su ciudad la historia que él mismo ha escrito sobre una mujer que se acerca a los 50, interpretada por Maribel Verdú, que decide quedar una tarde con un joven que ha conocido en un chat erótico en Internet. El chico resulta ser un adolescente de 15 años, al que da vida Germán Alcarazu. Los dos pasan juntos el día y comparten sus vidas.

Es, sin lugar a dudas, la peor película que hemos visto hasta ahora en el Festival. Rueda se concentra en la pareja protagonista, desenfocando -literalmente- todo el resto a través de un guion que va dando bandazos para contarnos quiénes son y en qué momento de su vida se encuentran. Cuando decide fijarse en lo que les ocurre durante este día compartido, El doble más quince lo fía todo a las conversaciones entre ambos; no hay nada que no sea accesorio a su exterior. Una mala decisión: los diálogos son trascendentales de forma continua, consiguiendo el efecto contrario al que buscan por artificiales. Ni siquiera Maribel Verdú consigue salvar la papeleta.

La jornada de mañana nos ofrecerá un calendario más relajado en lo que a cine español se refiere, algo que, no os vamos a engañar, nos va a venir bien. Sin más presencia española en Zonazine, nos centraremos en la Sección Oficial, donde la comedia volverá a ser protagonista con Yo, mi mujer y mi mujer muerta y ¿Qué te juegas?

Carlos Pintado Mas (@CarlosPM76) y Arturo Tena (@artena_)

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