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Asier Etxeandia: «Me hice unos tapones ergonómicos para los oídos que me quitaban la audición»
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Asier Etxeandia: «Me hice unos tapones ergonómicos para los oídos que me quitaban la audición»

 

Asier Etxeandia (Bilbao, 1975) es un artista en toda la extensión de la palabra. Músico e intérprete, ha trabajado en teatro, cine y televisión durante los últimos 20 años. Después de una pausa desde sus últimas apariciones en el cine –La novia y La puerta abierta, sus anteriores películas, son de 2015- ha vuelto con fuerza en este 2019 con Dolor y gloria y Sordo. En este última, una producción de La caña brothers que se estrena mañana, encarna a Anselmo, un maqui que se ha perdido la audición después de una explosión. Nos hemos sentado con él a hablar de cómo fue la preparación de una película tan exigente, trabajar con Almodóvar y sus proyectos futuros.

Haces una interpretación muy física. ¿Cómo fue la preparación?

No tengo respuesta. Estuve buscando desde que Alfonso me enseñó el cómic y me dijo que iba a ser Anselmo. La emoción, la ilusión y el miedo se me pusieron al mismo nivel, porque había que dignificar al personaje y hacerlo de verdad hasta el final, dejándose la piel hasta el final. Estuve buscando durante meses, documentándome históricamente, me hice unos tapones ergonómicos para los oídos que me quitaban la audición. Estuve viviendo con ellos durante dos meses aunque tampoco me quitaban la audición completamente. Cada vez me desesperaba más. Investigaba, me tiraba al monte yo solo, buscaba y me desesperaba más. Era muy difícil.

Entonces empezó a atacarme una sensación de terror, de miedo, de estar perdido y de no ser capaz que incluso me dio fiebre. Dos semanas antes de empezar la película tenía 40 de fiebre. Siempre somatizo pero en este caso mucho más. No sabía qué orden seguir para prepararme el personaje. Buscaba y buscaba y me desesperaba mucho, la verdad. Supongo que eso hizo que me obsesionara brutalmente y que inconscientemente me metiera en Anselmo. Un día le dije a Alfonso que estaba aterrorizado y que no sabía cómo hacer el personaje, y me dijo “Asier, ¿no te das cuenta de que esto es lo que le pasa a Anselmo?”

Al final el propio proceso y la propia duda fue la que te llevó al personaje.

Es que Anselmo está aterrorizado, perdido, es un animal herido, no sabe a dónde ir, qué va a hacer, cómo va a sobrevivir. Es aquí y ahora todo el tiempo. Está sordo pero tiene intuición, se convierte en un animal. Así que al final todo fue encajando y Anselmo se creó solo. Lo único que he sido es un canal entregado a muerte para poder hacerlo.

Repites con Alfonso después de Los días no vividos. ¿Cómo ha sido volver a trabajar juntos?

Yo es que Alfonso donde me diga voy. Creo muchísimo en él y me siento muy identificado con cómo vive la profesión. Es como un niño jugando, ama su profesión y es lo que más disfruta. A mí me pasa exactamente igual. Aunque tenga muchísimo oficio y sepa muchísimo de cine y de todos sus elementos y herramientas es completamente libre para arriesgarse a hacer lo que sea, no tiene miedo en absoluto y esto hace que trabajar con La caña brothers sea una aventura siempre. Y no solo para las películas, también para los videoclips de Mastodonte, lo hago con él todo. Y sueño con algún día dirigir una peli juntos. Me siento parte de La caña brothers porque admiro muchísimo su forma de trabajar.

Os reunisteis en una casa en el campo durante el rodaje.

La puso La caña brothers. Son muy inteligentes. Nos metió en una casa a todos los actores, creo que también para no aguantarnos porque los actores somos muy pesados (Risas). Pero lo que creó también es que estábamos en constante análisis y vivíamos la película, hablábamos de cómo teníamos que enfocar cada escena…vivíamos muy concentrados y estábamos trabajando constantemente. Eso no siempre sucede. Pasa mucho con La caña brothers, porque tienen muy dentro el sentimiento de equipo y de comunidad. Entonces no hay jerarquías y no es frío en absoluto. Me gusta mucho trabajar con ellos, me lo paso muy bien.

Estás teniendo un gran año en el cine, además de Sordo has hecho Dolor y gloria. Queríamos preguntarte cómo ha sido trabajar con un director tan importante como Pedro Almodóvar, además en una película tan especial.

Es un director icónico y único en el mundo al que admiro profundamente. Pedro te pide y te exige lo máximo, porque estás jugando en primerísima división. Entonces tienes que hacer lo que te pide y tú verás cómo te lo curras. Pero también escribe muy bien, así que en cuanto lees un guion suyo es sencillo. Cuando estás rodeado de talento tu talento y tus capacidades florecen, no disminuyen. Es más difícil cuando te juntas con gente mediocre y es imposible sacar adelante un guion cuando está mal escrito. Con Pedro al final es fácil porque está muy bien escrito y la historia y el personaje son maravillosos. Yo estaba cumpliendo un sueño en ese momento trabajando con él porque le admiro muchísimo.

Después de este año tan bueno en el cine, ¿qué proyectos tienes para el futuro?

Estoy completamente entregado a mi banda, Mastodonte. Hemos hecho sello independiente, Enrico Barbaro y yo nos hemos convertido en un matrimonio profesional de aquí para siempre. Hemos sacado nuestro primer disco, que ha ocupado todo mi vida y ocupa todo mi tiempo y mi creatividad, y estoy enfocado ahora mismo en Mastodonte, de la misma forma que con la interpretación. Si soy artista es por Mastodonte sobre todo, contando y cantando lo que quiero hacer. Estamos de gira, y estoy muy feliz y muy estresado (Risas).

 

Carlos Pintado Mas (@CarlosPM76)

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